El slogan de los productos La Estrella dice: 'Un snack diferente'. ¿Qué tienen de diferente sus productos? Le preguntamos a Eduardo Nasser, propietario de la fábrica de papas fritas, palitos salados, chizitos, maní, entre otros. "Principalmente la calidad y la frescura. Nosotros no hacemos acopio de producción y en la semana vendemos lo que se produce en la semana. Eso quiere decir que si te comés una bolsa de papas fritas podés estar seguro que se hicieron en esos días", dijo Nasser. El olfato y el paladar le dieron la razón: las papas estaban crujientes y sabrosas.
La Estrella: el snack que se ganó las mesas sanjuaninas con frescura y calidad
Para mantener la calidad y el sabor fresco de la papa, Nasser cambia cada semana el aceite a la máquina que usa 1.000 litros por tanda. Esto, para lograr 14.000 kilos de papas fritas por semana de máxima calidad.
Sobre calle Paula A. de Sarmiento pasando Coll, se encuentra la planta de producción y único punto de venta de la empresa. Allí Nasser trabaja con sus tres hijos: Javier, Carolina, Macarena y su yerno Javier Deredita.
"Comencé en el 2004, después de que me quedé sin trabajo en una empresa, también de rubro alimentos, donde había trabajado 17 años. Como todo comienzo fue complicado, con máquinas muy rudimentarias. Alquilé una fabrica muy chiquita en Chimbas y ahí empecé haciendo papas fritas. Hacía un volumen muy chico por día. Hoy tenemos máquinas de última tecnología que nos permiten procesar hasta 300 kilos por hora", contó Eduardo.
Fue difícil para Nasser ganar mercado ya que tenía que competir con dos marcas locales de papas fritas muy reconocidas. Poco a poco fue ganando clientes. Compró una máquina automática, la primera grande que tuvo la empresa, y al producir más volumen pudo llegar a más gente.
Los primeros años lo único de fabricación propia era la papa frita, que sigue siendo su caballito de batalla y el producto de más salida; pero después pudo sumar más máquinas y fue elaborando el resto de los snacks como palitos de maíz (chizitos) , palitos salados y bolitas dulces.
La producción se divide en dos galpones: uno se usa sólo para las papa fritas, 50.000 kilos por mes, volumen que elaboran gracias a una moderna máquina automática.
En otra nave se elabora todo el resto de los productos: 20.000 kilos de chizitos (sabor queso), 8.000 de palitos salados y 8.000 de maní salado, por mes.
La fábrica tiene 13 años y los productos llegan a todos los departamentos de San Juan. Hace 2 años empezaron a vender a otras provincias: Mendoza, San Luis y La Rioja.
El año pasado sacaron el nuevo packaging y fue un gol. El llamativo paquete metalizado y con colores muy vivos, que cambia según el producto, parece que llama desde la góndola y uno lo pone en el changuito. "El packaging nuevo ayudó mucho para que más gente nos conociera y mucha publicidad, pero lo que más ayuda en las ventas es nuestra calidad y buenos precios", dijo Javier, socio de su padre.
La materia prima también es de máxima calidad. La papa la compran en Villa Dolores, Córdoba; y también la harina de maíz y el maní. La harina de trigo para el palito salado se compra en San Juan.
Adentro de la fábrica sobresale la última máquina adquirida, una empaquetadora de última generación que puede llenar 60 paquetes chicos por minuto.
La máquina de chizitos la compraron ellos directamente al fabricante en China, es una extrusora, y verla trabajar es una gran experiencia: la harina de maíz entra a un cono y pasa por un tubo que la moja, la sopla y arma el chizito que sale cocido, pero sin sabor. De ahí pasa a un gran cilindro donde se saboriza y pasa directo al empaquetado, aún tibio. Sabor queso, estaban buenísimos.
"La empresa nació de la nada, con mi viejo laburando a sol y sombra. Yo tenía 20 años y dejé la facultad para ayudarlo. Mi viejo estaba sin trabajo y estaba fundido cuando empezó con esto, pero destacamos la perseverancia, ser un buen pagador con los proveedores, eso hace a que te den crédito y puedas ir creciendo", destacó Javier Nasser.
Personal de la Secretaría de Ambiente terminaba ese día una inspección en la fábrica y Javier dijo que "son las inspecciones las que nos han permitido mejorar muchas cosas y crecer en calidad. Nunca nos molesta, al contrario".
Los enormes bolsones de bolitas de colores eran una postal pintoresca y daban ganas de probar todo.
La empresa tiene 20 empleados trabajan desde las 6,30 hasta las 20, salvo en el sector de papas fritas que trabajan las 24 horas en turnos rotativos.
Planes de expansión
La empresa familiar de La Estrella tiene planes de crecimiento, eso implica mudarse al parque industrial de 9 de Julio, como destino definitivo para la fábrica que arrancó en Chimbas, pasó por Rawson y ahora Capital. Ya presentaron el proyecto y esperan que los autoricen. Una vez que el municipio de el OK tienen que empezar a construir la planta, más grande y con más comodidades.
Para mudarse debe comprar una nueva freidora, ya que no pueden parar la producción tantos días para el traslado y lo que duren los trámites de habilitación de Ecogas, entre otros. "No podemos parar, tenemos que seguir produciendo y vendiendo".
Para Nasser (padre) atrás quedaron las épocas en las que fue profesor en una escuela de Casuarinas; después los 7 años que fue empleado en una fábrica de botellas de PVC; y los 17 años como supervisor en una fábrica de condimentos. "Esto fue un golpe de suerte, conseguir la fábrica abandonada y poder crecer de a poco", dijo en un rapto de humildad.