En Argentina, los autos más baratos que pueden encontrarse rondan los 12 mil dólares, mientras que en Chile se puede obtener un vehículo por 8.000 dólares y en México apenas superan los 5.000, en tanto que en Brasil, el valor mínimo se acerca a los 10 mil dólares.
La mayoría de los especialistas consultados por el diario El País, apuntaron a la alta carga impositiva, que representa cerca del 48% del precio final del vehículo fabricado en Argentina o en Brasil, mientras que a uno importado hay que sumarle el 35% extra que se impone a modo de protección a la industria nacional.
La devaluación que trajo el Gobierno de Mauricio Macri disparó los autos en un 41% en el último año, de acuerdo con Economía y Regiones.
Por otro lado, la caída de la demanda desde Brasil a los autos nacionales ha provocado que las automotrices intenten captar al mercado interno con nuevos descuentos y promociones. Las trabas a las importaciones del Gobierno de Cristina Fernández habían reducido la oferta de coches y provocaron atrasos en las entregas, por lo que se disparó la venta de usados y por ende subió el precio de estos. Ambos factores contribuyeron a que hoy sea posible conseguir por menor valor un auto nuevo que uno usado.
De acuerdo con Alberto Príncipe, titular de la Cámara de Comercio del Automotor, "estamos en un momento de recomposición del mercado" y algunas marcas ya lanzaron ofertas con rebajas de hasta 50 mil pesos (3.500 dólares), que lentamente harán que la diferencia entre precios de nuevos y usados vuelva a tener la brecha mínima del 20% (más caro en favor de los 0KM) que alguna vez tuvo.
(Fuente: MDZ)