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miércoles 15 de abril de 2026

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Una propuesta para un nuevo parque: para pensarlo

El terreno propuesto está frente al Pinar, en Rivadavia. Pertenece al Ejército. Allí se podría realizar una gran forestación, juntos a proyectos públicos y privados, y hasta monumentos. La ciudad se corre al Oeste y a tierras altas. Por Ricardo Olivera.
Por Redacción Tiempo de San Juan

-San Juan se quedó sin parque. El diseño urbanístico de la Reconstrucción posterior al terremoto del ´44 preveía la extensión de las actuales 14 hectáreas del Parque de Mayo en la ciudad de San Juan, hacia el norte, tomando los terrenos que hoy ocupan los barrios INTA, Parque de Mayo, 25 de Mayo, Puerta del Sol y el "Palomar" de la UNSJ. Ese espacio público llegaría hasta la Avenida de Circunvalación dejando en su interior a los Estadios Abierto y Cerrado, El Auditorio, Cementerio y Museo de Bellas Artes, este último pensado para ubicarse detrás del Auditorio, donde hoy se proyectan la Escuela de Música y la Iglesia de Guadalupe. Aparentemente, al aparecer una línea de crédito para viviendas del Banco Hipotecario durante la primera gestión de Gómez Centurión, se decidió, dada la premura, tomar los terrenos más próximos y con mejor calidad de títulos y así nació, previa expropiación, el barrio INTA frente al club Obras Sanitarias. Fue el primer paso del abandono de aquél proyecto público.

-La ciudad se extiende hacia el oeste. Luego de varias décadas de crecer en el eje Chimbas Rawson, la ciudad de San Juan ha comenzado a hacerlo hacia el oeste, como ocurre en todas las ciudades del mundo en que la gente prefiere vivir en las zonas altas más residenciales (uptown) y trabajar en las bajas (downtown). Son evidentes las radicaciones en esa dirección, al punto que ya no hay discontinuidad urbanística entre los últimos barrios de Rivadavia o Desamparados con los primeros de la Bebida o Marquezado. Son conocidos los frecuentes loteos de Zonda y Ullún así como la fuerte demanda en el perilago existente y la segura demanda potencial de las márgenes de Punta Negra y Caracoles, zona reforzada con la reciente habilitación de la Autopista del Sol, con infraestructura para vehículos, bicicletas y peatones. Durante los fines de semana decenas de miles de personas se trasladan en esa dirección y la hoy básica oferta de entretenimientos no tardará en quedar desproporcionadamente pequeña. Kayaquismo y trekking son disciplinas que no tienen techo de crecimiento y que, con grados variados de dificultad pueden practicarse a 15 minutos del centro.

-Un nuevo ordenamiento urbano deberá reconocer los errores de la falta de planificación y de que se haya dejado crecer la ciudad desordenadamente sin inducir desde el Estado las orientaciones adecuadas. No obstante esa falta, la tendencia actual es la correcta y el Estado debería acompañar a la gente poniendo los elementos que falten para hacer más confortable su vida cotidiana con vías de comunicación, agua, energía y, también, diseñando los espacios libres que serán imprescindibles.

-Existe un protoproyecto para desarrollar un Parque de 460 hectáreas que prolongue una zona verde desde el mismo Río San Juan, donde está el bosque del Pinar hasta la entrada de la Quebrada de Zonda por calle Libertador. Si uno viaja hoy hacia Ullún y se detiene en el puente construido a la entrada del Pinar y a la altura del desagüe del Estero de Zonda, basta mirar a la izquierda para ver todo el campo que se puede cubrir con un manto verde hasta los árboles del Parque Rivadavia. En ese espacio hay lugar para todo, expansiones de actividades actuales y creación de nuevas que no se realizan por falta de territorio, circuitos de caminatas sin cruzar calles, bicisendas de mountain bike, campos de fútbol, canchas de tenis etc. Es más, todo o buena parte de la construcción pública se podría financiar con la concesión o venta de algunas hectáreas para uso privado, country, canchas de golf, desarrollo hotelero, restaurantes. La implantación de especies no implicaría un costo alto, además, se podría incentivar a escuelas o particulares a donar y cumplir con ese sueño individual solidario de plantar un árbol que prolongue el recuerdo de nuestra efímera existencia. Los distintos credos religiosos podrían ser invitados a levantar un Parque Memorial, donde cada uno de nosotros pudiera plantar un árbol con el nombre de nuestros seres queridos y antepasados.

-Los terrenos son de propiedad del Ejército y es claro que están totalmente desaprovechados y abandonados. Se supone que sería terreno para práctica de tiro pero están quedando de hecho en medio de poblaciones. Desde el punto de vista táctico, hasta habría que reconsiderar el emplazamiento del RIM 22 teniendo en cuenta la nueva geopolítica regional y la decisión estratégica de la provincia de integrarse con Chile. Es claro que ese lugar se eligió pensando en un eventual ataque que viniera de la cordillera. Esas tierras carecen hoy de derechos de agua no obstante que las cruza el canal del Estero, pero eso no sería problema porque el Código vigente permite nuevas concesiones en caso de tratarse, como aquí sería, de espacios verdes para uso público.

-Esta iniciativa compensaría, desde el punto de vista de las políticas públicas, alguna incredulidad que se pudiera tener respecto de la convicción del Estado para la sustentabilidad del medio ambiente, sobre todo con la aparición de la gran minería. La ingeniera Margarita Vezeny y el enólogo Mario Martínez fueron autores antiguos de un anteproyecto técnico que tiene en cuenta detalles prolijos y completos que abarcan hasta el tipo de vegetación que podría implantarse. Razones desconocidas han mantenido esta idea lejos del conocimiento público. Comenzamos con esta nota a ejercer su defensa. San Juan debe tener un parque similar al de Mendoza que también se ubica en el pedemonte de las primeras serranías que anuncian las mayores alturas de la cordillera. Podría llamarse Parque de la Independencia, cuyo bicentenario comenzaremos a festejar en 2016.


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