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miércoles 22 de abril de 2026

Minería

Metalúrgicos en Lama: Siguen los ánimos caldeados

Un grupo de trabajadores comenzó a levantar un reclamo contra la empresa que maneja toda la obra metalmecánica de la mina. Dicen que se encarga mucho afuera y poco en San Juan. El gremio UOM prepara acciones.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Desde hace tiempo, la empresa HAUG está en el ojo de la tormenta por los reclamos de los talleres metalúrgicos sanjuaninos. Ahora, ese tironeo por contratos de obras pesadas está cobrando más volumen: los metalúrgicos la acusan de poder contratar más mano de obra local y no hacerlo, pero sin embargo siguen viendo pasar por la ruta rumbo a la mina a los equipos con obras metalmecánicas contratadas fuera de la provincia.
HAUG es una empresa que acaba de ser absorbida por la constructora argentina Benito Roggio, pero que llegó a San Juan cuando era una compañía de capital peruano y de la mano del staff de esa nacionalidad que llegó a la provincia para llevar adelante la construcción, con el ex CEO de Pascua-Lama Dante Vargas.
Tiene un contrato de aproximadamente U$S 270 millones de dólares para construir toda la planta metalmecánica de la mina: Los tanques donde se realizará el proceso de los agregados químicos y la extracción del oro, las tolvas, las cintas de transporte y las espesadoras. Es el corazón del emprendimiento industrial, que lleva gruesas y pesadas armazones de hierro, y los talleres sanjuaninos se están quejando porque tienen en sus galpones apenas dos o tres trabajos a punto de partir, y nada más por entrar.
El destino de HAUG en este emprendimiento siempre fue motivo de conversaciones y negociaciones. Incluso, ese contrato quedó agarrado de alfileres hace un mes, cuando Barrick dejó trascender que estaría dispuesta a redirigir ese contrato metalmecánico a los talleres sanjuaninos y retirárselo a HAUG, como consecuencia de las presiones del gobierno para incorporar más mano de obra provincial en el emprendimiento.
Eso aún no ocurrió, y ahora la mina está en una redefinición de sus plazos como consecuencia de los incidentes ambientales en Chile. Pero las obras metalúrgicas siguen adelante, y los sanjuaninos ahora reforzaron sus esfuerzos para hacer notar su preocupación, ante la gran cantidad de camiones que ven pasar por la ruta cargados hasta el tope con tanques u otros trabajos, mientras que a ellos les están quedando vacíos los talleres.
Uno de los voceros de los metalúrgicos preocupados por la situación es Adrián Torreta, jefe de planta de Urbino. Torreta muestra el enorme galpón que tiene a su cargo, donde hay cuatro tanques gigantescos a punto de ser cargados con rumbo a Lama, y no hay otros que lo reemplacen para ocupar el espacio y las modernas máquinas que están empleando. Junto a él hay varios operarios de la misma compañía y también del resto de los talleres metalúrgicos de San Juan que trabajan en los emprendimientos mineros, como Jaime, Rollón y Arancibia.
Se quejan amargamente del trato con HAUG, la empresa que los contrata, les provee los materiales y los controla. Paralelamente a esos trabajos, en talleres o directamente en la mina, la contratista más importante también levanta sus propios trabajos, pero lo hace con trabajadores extranjeros a los que pagan en dólares y no están declarados en el país.
Por ese motivo, también el gremio de la UOM está pensando en involucrarse en el reclamo. Por un lado, para respaldar el malestar de sus afiliados que consideran que tienen el futuro con algunas interferencias, y también para exigir que esos empleados sean registrados como corresponde. “La ven pasar, ven pasar los camiones cargados con equipo de hasta un millón de kilos y a ellos se les llena la cabeza de preguntas. Ven que podría ser un momento bueno para ellos, pero no aparecen los trabajos”, dicen en el gremio.
Por ese motivo, el jefe del gremio, Julio Figueroa, está manteniendo esta semana un par de reuniones en el sector de minería. Figueroa es además del jefe de la UOM, líder de la CGT, y tiene muy buena relación con el gobierno provincial. Lo que plantea es utilizar esa vía para mejorar las perspectivas de los metalúrgicos provinciales en Pascua-Lama.
Los más radicalizados se quejan porque dicen que los controles de HAUG no les permiten avanzar, y ellos cobran por cada kilo montado, mientras que los de la empresa lo hacen por hora. “Hay que ver a veces las excusas que nos ponen para no permitirnos avanzar. Hasta a veces llegan a no proveernos los materiales, y listo”, se quejan.
El episodio entre la metalemecánica de Roggio y los talleres sanjuaninos no parece ser un tema fácil, y seguramente seguirá en agenda. Mientras se resuelve si, como se había sugerido antes del rediseño de los tiempos de la mina, lo que queda de trabajos en acero queda o no definitivamente en manos sanjuaninas.

 

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