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jueves 16 de abril de 2026

Pasiones del Interior

Victorino Canto, el técnico y abuelo de la cantera de Divisadero

Criado en el pueblo y con una historia marcada por el compromiso, el entrenador pasó por todos los roles dentro del club de sus amores. Hoy sigue formando a los más chicos, con la misma pasión de siempre y el sueño intacto de ver crecer la institución que tanto quiere.

Por Antonella Letizia

En los pueblos chicos, el club no es solo un lugar para jugar al fútbol. Es punto de encuentro, escuela de valores y refugio. Y hay personas que encarnan ese espíritu como nadie. Ese es el caso de Victorino Canto, este vecino del Club Sportivo Divisadero, que nació y fue criado en el corazón de esos colores. Hoy es técnico y abuelo de la cantera.

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Su historia dentro de la institución es tan amplia como significativa y lo reconoce: "Siempre me gustó participar", contó. Y sin duda lo demuestra con hechos: trabajó durante años con la Cuarta División, luego formó parte de la Comisión Directiva donde se desempeñó como Tesorero, y hoy está nuevamente en el campo, donde más le gusta estar, acompañando a los chicos de sexta división. Plus extra con sus nietos, que son sus jugadores y alumnos en las divisiones inferiores.

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El sentido de pertenencia es el motor que lo impulsa. "Lo llevamos muy adentro porque somos criados y nacidos acá. Estamos desde niños en el club, por eso lo llevamos siempre en el corazón", explicó. En un pueblo pequeño y alejado, el club cumple un rol clave: "Estos son los lugares donde los chicos vienen a divertirse".

Actualmente trabaja con chicos de apenas 11 años, y también sigue de cerca a un equipo de séptima donde juegan tres de sus nietos y algunos sobrinos. Sin embargo, deja en claro que el vínculo familiar no cambia su forma de actuar: "Uno tiene que tratar de ser igual con todos. Aunque estén tus nietos, la disciplina y la exigencia tienen que ser las mismas para todos".

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Ese equilibrio entre el afecto y la responsabilidad le da un lugar especial dentro del club. “Eso también te llena el alma. Algunos me dicen ‘profe’ y mis nietos me dicen ‘tata’. Estoy entre el tata para algunos y el profe para otros", dice con una sonrisa.

Victorino sabe lo que significa querer a los colores y se encargó de demostrarlo con palabras: "Soy hincha de River, pero estoy profundamente identificado con los colores de Divisadero. Defender estos colores te llena de orgullo… no sé cómo explicarlo".

Han salido buenos jugadores y, por lo que se ve, hay esperanza para el futuro Han salido buenos jugadores y, por lo que se ve, hay esperanza para el futuro

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El entrenador de Divisadero va más allá del presente. Sueña con seguir ligado a la institución, incluso desde otro rol: "Mi sueño es ser dirigente". Y también se permite ilusionarse con una mejora histórica: "Ojalá algún día esta cancha tenga césped. Sabemos que es costoso y difícil, pero sería muy lindo poder lograrlo".

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