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jueves 26 de marzo de 2026

Entretiempo

Lucas Ceballos, el eterno puyutano: "Volví a sentir lo que sentía cuando tenía 8 años y soñaba con estar en esa cancha"

A los 38 años, el defensor sanjuanino volvió del retiro para vestir otra vez la pilcha de Desamparado. En diálogo con Entretiempo, contó cómo fue volver a calzarse los botines, las charlas familiares antes de tomar la decisión, el amor por los colores y las lecciones que le dejó una vida marcada por el fútbol, la fe y la familia.

Por Redacción Tiempo de San Juan

La semana pasada, cuando Lucas Ceballos caminó hacia el portón del Serpentario sintió algo especial correr por su cuerpo. No era solo la emoción de volver a jugar: era el pulso de una vida entera entrelazada con los colores verde y blanco, los colores de su amado Sportivo Desamparados. “Volví a sentir algo muy interno, de esas sensaciones que salen de la fibra”, contó. “Esas son las más lindas, las que te recuerdan por qué uno ama este deporte”.

Después de años de carrera profesional -con paso por clubes de Primera y recorrido también en el ascenso argentino-, el futbolista sanjuanino decidió volver del retiro para enfrentar una vez más el desafío de jugar el Regional Amateur. No por una cuestión de nostalgia, sino por amor. “Fue una decisión difícil, porque venía disfrutando mucho el tiempo con mi familia, algo que durante la carrera cuesta. Pero hubo charlas, apoyo, y mis hijos estaban felices. El más chico ya quería ir a entrenar conmigo”, dijo entre risas.

El llamado vino desde adentro: Emanuel Guirado, Silvio Prieto y Juanjo Corso, viejos compañeros y referentes de la institución, lo convencieron. “Me decían que todavía tenía algo para aportar, no solo desde lo futbolístico sino desde el vestuario. Sentí que era el momento de devolver un poco de todo lo que el club me dio”.

El regreso no fue simple. Ceballos tuvo que reorganizar su rutina: trabajo hasta la tarde, almuerzos familiares, el bolso preparado a las apuradas. Pero había algo en ese caos que lo hacía sentirse vivo otra vez. “Fue raro, pero hermoso. Volver a preparar el bolsito, compartir el vestuario, sentir el olor del pasto... son cosas que te reconectan con tu esencia”, contó.

“El corazón tiene razones que la razón no entiende”

Ceballos cita a La Renga para explicar su decisión. “El corazón tiene razones que la razón nunca entenderá”, repite. Y en su caso, el corazón late fuerte por Desamparados. Desde los ocho años, cuando empezó en la escuelita, supo que ese escudo lo iba a marcar para siempre. “El club me formó como deportista y como persona. Desde que me fui, siempre supe que iba a volver. Hoy siento que puedo aportar desde otro lugar, ayudando a los chicos con templanza y tranquilidad”.

El defensor también habló de la otra cara del fútbol, la que conoció en torneos amateurs mientras estaba alejado de la competencia profesional. “En el amateurismo se valoran cosas que el profesionalismo a veces pierde. Con tener una cancha y una pelota ya era suficiente. En lo profesional se exige pasto, infraestructura, condiciones. En el amateurismo se juega por amor puro”, reflexionó.

Una infancia entre doce hermanos y la fuerza de la fe

Hijo de Ana María y Oscar, un padre aún activo a los 79 años, Lucas creció en una casa repleta de vida: doce hermanos, peleas, juegos inventados en el patio y competencias constantes. “Nunca había tiempo para aburrirse. Si veíamos Super Match, a la tarde ya estábamos recreándolo en casa. Éramos muy competitivos, sobre todo con Santi”, recuerda entre risas.

Pero en medio de esa algarabía familiar, hubo un golpe que marcó a todos: la muerte de su hermano Marcos en 2004, en un accidente en la montaña. “Fue durísimo. Él era nuestro ídolo, un tipo que todo lo que se proponía lo lograba. La enseñanza que nos dejó fue enorme: hacé tu parte, que el resto lo hará Dios. Esa fe me acompañó siempre”, confiesa.

Esa fe, dice, fue la que también lo sostuvo en las decisiones más difíciles, y la que hoy lo guía en su regreso al club de su vida. “Creo que no estamos solos. Hay alguien que nos acompaña. Si uno deja en manos de Dios lo que lo supera, la carga se hace más liviana”.

“Volví a ser el mismo chico de ocho años”

Treinta años después de haber cruzado por primera vez el portón del club, Lucas volvió a hacerlo con la misma ilusión. “El sentimiento es el mismo. En la esencia, volvió a salir a la cancha el mismo niño que soñaba con estar ahí. Pasaron los años, pasaron muchas cosas, pero esas ganas siguen intactas”.

En el vestuario, los chicos lo miran como referente. En la tribuna, su padre, el mismo que antes le gritaba cuando no iba al choque, ahora lo alienta en silencio y con orgullo. Y en casa, sus hijos ya cuentan los días para volver a verlo en la cancha.

“Desamparados es mi casa. No es solo un club. Es parte de mi historia, de mi familia, de lo que soy”, dice. Sabe que, más allá del resultado, el sueño sigue vivo. Y que cada vez que llega a Puyuta, vuelve a ser ese pibe de ocho años que solo quería jugar a la pelota.

https://www.youtube.com/live/AqzIi9LqOwY

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