Juan Oviedo, Fredy Luz, Carlos Nicolía y Pablo Álvarez, todos campeones del mundo, integran la excelente lista de jugadores formados en la cantera del Olimpia Patín Club. La institución de calle General Acha es una auténtica escuelita de hockey sobre patines, hoy una de las más grande que tiene San Juan. Esa condición no obedece exclusivamente a criterios hockísiticos. Olimpia es mucho más que un centro de formación de deportistas. Es un club donde se forma también a las personas y se apuesta fuerte a la inclusión. Por eso Tiempo de San Juan se metió en la cocina de la histórica institución sanjuanina, citándola como ejemplo, para conocer a fondo el semillero y el fuerte trabajo que hay detrás.
El semillero del hockey, desde adentro: así se forman los cracks del futuro
Oscar Oviedo es el encargado de la enorme escuelita de hockey de Olimpia. Pero no está solo, su hermano Juan y su amigo Daniel "Lechuga" García, lejos de su rol como cantante, nutren también al cuerpo técnico que trabaja en el proceso de formación de los jugadores. Federico Fernández, hockista en actividad, es el encargado de trabajar con los más pequeños, los que recién se suben a unos patines.
“La escuelita es la clave del éxito de cualquier hockista. Es el cimiento. Si no hiciste buena escuela, vas a poder jugar, pero vas a encontrar una dificultad siempre. La buena escuela te garantiza aprendizaje y una forma más fluida de jugar al hockey”, expresó Oscar.
El trabajo en la escuelita de Olimpia parte por algo tan simple como un saludo, el primer contacto que hay entre el alumno y el profesor. Que este último impacte positivamente y rápidamente en el niño es el primer paso de un proceso largo, pero consistente. En este contexto también para ellos es importante crear un ambiente cuidadoso y protegido, teniendo en cuenta que se trata de un mundo nuevo para los peques.
La edad de iniciación en el hockey parte, incluso, desde los 2 años. Si bien se dice que el límite son los 4, en Olimpia han llegado a recibir a chicos de 6 y hasta 11 años de edad. Eso no ha sido un condicionante a la hora de patinar y competir en categorías superiores.
Lo segundo más importante en este proceso de aprendizaje es la seguridad del menor. Estar arriba de los patines, sin conocimiento alguno, es peligroso. Mucho más cuando se trabaja con el stick y la bocha. Por eso quienes recién se inician en el deporte arrancan con las ruedas frenadas, lo que permite patinar a una velocidad súper controlada. También es fundamental enseñar cómo caer y usar las manos una vez que se va al piso.
“Los niños tienen que estar en confianza para patinar, no hay que obligarlos a hacer algo que no les gusta. A veces vienen sin ganas, entonces los dejamos libres, que jueguen con la pelotita e investiguen la cancha”, Federico Fernández.
En un tercer nivel, cuando el hockista sabe caer, empieza una etapa de disfrute y diversión. Allí toman protagonismo los aros, las tortuguitas, los colores y juegos que implementa el profe, algunos muy tradicionales como la “pilladita” y el “congelados”. “En escuelita el entrenamiento suele ser todo con juegos. Inconscientemente aprenden un montón de cosas, como a patinar para adelante, para atrás. En escuelita no hay competencia, lo que se fomenta es que el niño disfrute del hockey y no se frustre”, apuntó Fernández.
Después de conocer la cancha e investigarla, de recorrerla con los patines más aflojados, se incorporan elementos fundamentales del deporte como el stick y la bocha. Allí se vuelve a hacer foco en las caídas, porque ya los chicos no están solos, sino acompañados de dos elementos claves. También se empieza a trabajar en la técnica y manejo de la pelota, para evitar que el niño pueda lastimar a un compañero.
La primera etapa, cuando el niño empieza a manejar los patines, suele durar entre uno y dos meses. El resto del proceso de escuelita suele durar hasta los 7 u 8 años y ya se trabaja con los elementos de práctica, ya en circuitos fijos, pero de baja dificultad. En esa instancia ya se hacen partidos amistosos y los niños empiezan a entender lo que es un gol, lo que son las reglas de juego.
Que el niño pueda dar el paso a las categorías competitivas antes del periodo establecido de escuelita, va a depender de cada uno. Y no exclusivamente para esto se va a tener en cuenta las capacidades técnicas, sino también el cómo se desenvuelve con los compañeros e incluso con el árbitro. “Tenemos un sistema preparado para recibir alumnos durante todo el año. Se van incorporando en los diferentes niveles de escuelas, inclusive hay chicos que ya tienen 6 o 7 años que, por su nivel deportivo, fuerza y velocidad de juego, ya trabajan en categoría. Y esto también es para cuidar a los chicos de escuela”, comentó Oviedo.
La escuelita de Olimpia tiene aproximadamente 80 chicos: 20 trabajan en un primer nivel.