Por Carla Acosta
El alumno de la Boero que es promesa del motociclismo mundial
Con sus rulos casi indomables y su 1.72 metros de altura, Juan ingresa a la Escuela Ingeniero Rogelio Boero pasando casi desapercibido. De guardapolvo blanco y una sonrisa que delata felicidad, el pibe de 15 años está rindiendo los últimos exámenes del año. No utiliza el mote de campeón para obtener beneficios frente a los profesores, no lo necesita. Pues de camino a San Juan, después de consagrarse como el mejor en la categoría 250cc 4T del Campeonato Argentino de Motociclismo de Velocidad (SBK Argentino), dice haber estudiado.
“Venía a los saltos estudiando en la camioneta. Pero valió la pena, me saqué un 9 en Lengua, un 9 en Química y un 8 en Física. Este año no me llevé ninguna materia y ya estoy en 4to año. Estudiar es una forma de agradecerle a mis padres, también es mi futuro”, dice entusiasmado el pibe.
Juan Ignacio Rodríguez es alumno del 3er año del establecimiento de calle Belgrano. De lunes a viernes sale de su casa a las siete de la mañana para asistir a los talleres y, sumado a las clases teóricas de la tarde, a veces regresa cerca de las ocho de la tarde. Pero aclara que su día termina cerca de las once, después de pasar por el gimnasio, parte de su entrenamiento para ser figura del motociclismo argentino. El fin de semana, en cambio, se lo dedica full time a una moto que pesa 125 kilos y va a 200 kilómetros por hora.
“¡No hay siesta! Es muy desgastador y sacrificante pero es algo que disfruto. Desde que me levanto no paro. Y los fines de semana estoy en el kartódromo con la moto. ¿Si es complicado? Se puede, uno debe organizarse y pensar bien. Es cierto que se duerme poco, este año corrí dos campeonatos (250cc y GP3) y tenía una carrera cada 15 días. Pero hay que darse tiempo para todo”.
Pese a estar en la portada de los principales diarios sanjuaninos y portales del motociclismo argentino, Juan es uno más entre los más de 2 mil alumnos de la Boero. Tanto es así que hasta el director, el ingeniero Alfredo Rodríguez, no conocía con profundidad el costado deportivo del alumno. “Lo felicito por sus logros y deseo que siga triunfando. Con respeto, valores y compromiso se puede alcanzar los objetivos. No tiene que descuidar los estudios, que es lo primordial”, fue el consejo de la autoridad, cuando se conocieron durante la entrevista de Tiempo de San Juan.
Rodríguez terminó el año sin adeudar materias, aunque por los viajes tuvo que rendir los últimos exámenes con atraso. Ahora sólo le resta rendir matemática, su materia favorita, y las equivalencias que le sumaron por cambiarse de establecimiento (hasta hace unos meses el sanjuanino vivía y estudiaba en La Rioja).
“Me cuesta, pero le pongo todas las pilas. El estudio es el futuro, mi futuro, y quiero seguir con ambas cosas, firme. Mi sueño es triunfar en el deporte, pero también estoy haciendo todo lo posible para entrar en Automotores y recibirme de Ingeniero Mecánico en un futuro”.
Juan Ignacio es hijo de Juan José Rodríguez y Alicia García. Es el más grande de tres hermanos (Agostina y María Luz) y el único deportista de la familia. Su historia con el motociclismo arrancó en 2015 de manera casual, cuando vacacionaban en Termas de Río Hondo. La familia, fanática de la velocidad, fue a conocer el reconocido autódromo de la localidad y se toparon con un curso del mismísimo Chico Lorenzo, papá del bicampeón del mundo de 250cc y tricampeón del Moto GP: Jorge Lorenzo.
En `Lorenzo Competición el chico comenzó a dar sus primeros pasos. Es cierto que ya llevaba meses subido a una moto enduro, pero aquello lo hacía como un hobby y esto realmente era serio. Se animó al curso y, tras buenos resultados, siguió bajo el ala de Lorenzo. Ahí empezó todo.
Hoy Juan, a sus 15 años, es una de las promesas del motociclismo mundial. El rawsino viene de coronarse campeón del Superbike Argentino y del Superbike Centro con el equipo Moscatello Team de Córdoba. Pero va por más, ahora el joven piloto, a quien en dos oportunidades lo sedujo Yamaha, quiere correr la fecha del Superbike que se disputará en octubre del 2018 en el autódromo El Villicum. “Vamos a ser todo lo posible. Se están haciendo todos los trámites iniciales para entrar y tiene el físico y experiencia”, dice el papá, a lo que Juani, con una sonrisa de oreja a oreja, contesta “sería un sueño, voy a dar todo de mi parte”.
Mirá la entrevista que brindó a Paren Las Rotativas.