Por Jorge Balmaceda Bucci
Buena onda freestyle
Igual que el clima del 'fulbito' de equis día por la noche con los amigos, donde priman las ganas de sacudirse las tediosas pelusas de la rutina compartiendo un divertido picadito. Así es el que se respira y palpa en la cumbre de los mejores kayakistas del mundo al pie del paredón del Dique de Ullum. La diferencia es que acá los protagonistas de la historia, más de 200 kayakistas llegados de latitudes de los cinco continentes, están por disputar el Mundial de Kayak Freestyle 2017. En resumidas cuentas, el campeonato más importante del calendario anual que arranca el lunes 27 de noviembre.
Saludos efusivos, abrazos y algunas bromas disparadoras de risas se van alternando en las instalaciones del Kayak Club San Juan bajo diferentes idiomas, sobresaliendo por peso específico el inglés, pero principalmente el de la pasión por esta actividad acuática que amalgama destreza, potencia y mucha originalidad.
La buena onda llega a tal punto que a la hora de tomar las palas y jugar con la ola -de las mejores del mundo, por cierto- nadie se guarda nada y se comparten consejos con el fin de mejorar la pirueta ejecutada.
Por momentos, espontáneos aplausos se apoderan del natural sonido del río. Y es que tampoco se escatima en elogios cuando uno de ellos ejecuta magistralmente su rutina. En esta disciplina también hay récords que se quieren quebrar, siempre bajo la filosofía de que tal desafío ayuda a mejorar el desempeño independientemente de lograr romperlo o no.
Y ni qué hablar del "prestame esto" o "usa el mío para ver cómo te sentís". Son competidores, cada uno quiere llegar a lo más alto, pero no se olvidan que bajo esos protectores cascos de fibra de carbono y embebidos en esos ligeros botecitos hay un amigo compartiendo con uno la pasión del kayak.
Así son los kayakistas, unos simpáticos personajes que disfrutan de un deporte con otros 'locos' llegados de otra parte del mundo, con los que seguramente terminará sellando, agua de por medio, una linda y respetuosa amistad.