Por Jorge Balmaceda Bucci
Recuerdos con el campeón
En el año 1972 Carlos Monzón visitó San Juan. Se hospedó en el Nogaró, donde Palito González trabajaba de mozo. Allí entablaron una linda relación, que en el presente, a 20 años del fallecimiento del púgil, guarda como un tesoro. Por Jorge Balmaceda Bucci.
Es innegable que a su paso el tiempo borra buena parte del cargamento de la memoria, pero hay momentos que al segundo de sentarse en el pasado ya se sabe que acompañarán a la persona para todo el viaje. De esa calaña son los recuerdos que invaden a Carlos ‘Palito’ González al charlar con Tiempo de San Juan sobre Carlos Monzón, ex campeón del mundo de boxeo que el 8 de enero cumple 20 años de fallecido.
Ambos se conocieron en punto del calendario de 1972 que Palito no pudo precisar –las cuatro décadas que separan el ayer y el hoy tienen su parte de culpa-. Pero sí tiene muy presente que el púgil santafesino aterrizó en la provincia para visitar a "las familia Campos y Navas, dos matrimonios amigos que él tenía en San Juan y que siempre lo acompañaban donde él peleara en el exterior”.
Palito, continuando con su ‘remember’, comentó que Monzón, quien por entonces estaba muy lejos de verse involucrado en el feminicidio que lo terminó llevando a la cárcel –ver nota vinculada – "se hospedó en el Hotel Nogaró, en el que yo por entonces trabajaba como mozo. Así fue que lo conocí porque almorzó y cenó en el restaurante del hotel. Recuerdo que le encantó un lomo a la pimienta que le preparamos y lo acompañó con un vino sanjuanino. Después se pidió un whisky, mientras fumaba un cigarrillo”.
"Una noche, después de cenar, salimos a tomar un trago largo. Lo recuerdo como una persona sencilla, humilde, muy amable y con un gran carisma. Le gustaba charlar y contar anécdotas de sus viajes y lo que había vivido hasta ese momento como boxeador. No tenía problemas en que la gente se acerca y le pidiera autógrafos. Él atendía a todo el mundo con los mejores modales. Como persona tengo los mejores recuerdos de él”, añadió González con cierto deje de nostalgia en su tono de voz.
En la lista inolvidable de situaciones compartidas por Palito con Monzón, figuran también un asado organizado en la casa de la familia del Dr. Campos –"que después llegó a ser diputado”- y una salida por las sierras zondinas. "Con un amigo lo llevamos a conocer Zonda, el autódromo le gustó mucho. También tomamos un café en la hostería de Zonda”, espetó.
El actual empresario gastronómico, que reconoció que después de esa visita de Monzón a la provincia no volvió a tener contacto con él, confesó que la tristeza lo golpeó de lleno al enterarse del triste desenlace que tuvo el ex campeón del Mundo de los pesos medianos. "Me dio una pena grande porque para mí era un ídolo y tuve la suerte de compartir lindos momentos. Lo recuerdo como una excelente persona y fue muy feo que terminará así”.
FRASES
•"Era una persona sencilla, humilde, muy amable y con un gran carisma. Le gustaba charlar y contar anécdotas de sus viajes y lo que había vivido hasta ese momento como boxeador”.
•"Me dio una pena grande porque para mí era un ídolo y tuve la suerte de compartir lindos momentos. Lo recuerdo como una excelente persona y fue muy feo que terminará así”.
•"No tenía problemas en que la gente se acerca y le pidiera autógrafos. Él atendía a todo el mundo con los mejores modales”.
•"Lo conocí porque almorzó y cenó en el restaurante del hotel. Recuerdo que le encantó un lomo a la pimienta que le preparamos y lo acompañó con un vino sanjuanino”.
Una vida, entre el cielo y el infierno
Carlos Monzón nació en la localidad santafesina de San Javier el 7 de agosto de 1942. Fue el quinto hijo de una familia humilde y estando en tercer grado del primario decidió abandonar la escuela para ayudar en la economía del hogar. Antes de meterse en el mundo del boxeo trabajó de sodero, canillita y lechero. En octubre de 1959, con 17 años, tuvo su primera pelea como amateur. Tres años más tarde, precisamente el 12 de diciembre de 1962, firmó su debut profesional. Desde entonces inició una carrera envidiable que lo llevó a conquistar el título mundial de los pesos medianos –que defendió exitosamente en 14 oportunidades- y, inevitablemente, a tutearse con la fama y todo lo que ello conlleva.
Estuvo casado dos veces y vivió un renombrado romance con Susana Giménez, a quien conoció en el rodaje de la película La Mary. Durante su segundo matrimonio, con Alicia Muñiz, protagonizó uno de los momento más trágicos de su vida: El 14 de febrero de 1988, estando en estado de ebriedad al volver de una fiesta, asesinó a su esposa luego de una discusión, causándole heridas mortales al golpearla y estrangularla, para luego lanzarla desde el balcón de la casa que ocupaban en la ciudad de Mar del Plata. Fue juzgado y declarado culpable en un juicio polémico y mediático y fue condenado a 11 años de prisión por homicidio simple.
Estando en la etapa final de su condena, comenzó a gozar de salidas restringidas para trabajar. En una de ellas murió en un accidente automovilístico el 8 de enero de 1995, en el paraje Los Cerrillos de su Santa Fe natal. 20 años han pasado de una noticia impactante y que entristeció a una buena parte del país.
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