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miércoles 22 de abril de 2026

Historias

El rey Biasotti

Conquistó su tercer título con 9 de Julio, atajando dos penales en la final y convirtiéndose en ídolo para todo el pueblo nuevejulino. No piensa en abandonar los guantes a sus 40 años y desea seguir a paso firme con el don que le dio la vida. Por Carla Acosta.
Por Redacción Tiempo de San Juan
Por Carla Acosta
Tiempo de San Juan

Oriundo de Buenos Aires, es de esos tipos que no se achica, mucho menos en una definición. En la final ante Peñarol, de visitante y sin su gente, se encargó de arengar a sus compañeros y también de hacer su laburo, atajando dos penales claves que llevaron a 9 de Julio a conquistar su tercer Torneo Oficial. Se trata de Carlos Biasotti, quien con 40 años aún sigue haciendo de las suyas en el arco. 

Llegó a San Juan hace unos años justamente para vestir otra camiseta azul, que también le dio alegrías. Jugó en Unión, consiguió el ascenso al Torneo Argentino B y al igual que con el Nueve, conquistó el corazón de todos los hinchas. Hace tres años llegó al Este sanjuanino para ser figura e ídolo: "Tuve la suerte de ganar y conseguir algo. Siempre aporté mi granito de arena en cada campeonato. En este momento estoy con mucha felicidad, con mucha alegría”. 

En la final ante el Bohemio alentó en todo momento sus compañeros al grito "Viejo, ustedes son campeones, ustedes son un orgullo”. Dentro de la cancha, con su cábala de no mirar los penales de su equipo, también fue el héroe de los tres palos. "En la semi por el ascenso con Unión también me tocó atajar dos penales contra Talleres y pudimos pasar de ronda. Con Trinidad también en una definición larga. Fue muy lindo. Nosotros jugamos para tratar de ganar. Teníamos que explotar nuestras virtudes”, destacó el portero, quien dijo sentirse bien físicamente y que no piensa en colgar los guantes.  

En el departamento de 9 de Julio los muchachos y el propio arquero pudieron festejar en su casa, ante su gente. "Olé, olé, olé… Carlos, Carlos”, cantaron todos en su honor: "Me dio mucha felicidad. Estoy muy agradecido a todos por el momento que me hicieron pasar. Me sorprendieron. La gente salió de sus casas a festejar. Fue una locura. Los hinchas no pudieron ir a la cancha y fue como un gran desahogo”. 

Después de la infartante final festejó en cochebomba y también con sus seres queridos. También cumplió promesas y como persona devota que es visitó la Gruta de Fátima. "Fui a la Gruta y acompañé a un compañero a la Difunta Correa. Estuve con mi familia, tranquilo, y festejando con mis compañeros en algo íntimo. Estoy muy feliz porque el favorito era Peñarol, nadie apostaba por nosotros, sólo nosotros mismos”, comentó. 

Radicado en San Juan y laburando también en una escuela de chicos especiales, se traslada todos los días de Pocito al Nueve, para entrenar. Casi 50 kilómetros diarios: "En la mañana trabajo y en la tarde estoy en el club. Aquí ya me instalé y espero seguir haciendo lo que me gusta”. 


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