Barreal enamora por sus paisajes, por su tranquilidad y también por las tabletas de Raquel Sarmiento. Lisa y llanamente un flechazo 'cupidesco' al paladar.
Las tabletas de Raquel, un dulce tesoro que aguarda en Barreal
Es la heredera de una tradición repostera de más de cuatro generaciones. Los visitantes arrasan con ellas tras probarlas y hasta se ‘exportan’ a Europa
Durante la Fiesta de los Enamorados que se desarrolló este fin de semana pasado en el anfiteatro natural Cerros Colorados, Raquel dijo presente con sus dulces y a mitad de la noche ya los había vendido todos.
"La receta viene de mi bisabuela y pasó por todas las generaciones hasta llegar a mí. Tengo que confesar que a mí no me gustaba hacer esto. Yo la veía a mi mamá que se ponía hacer las tabletas y yo me iba. No le ayudaba a hacerlas y no le ayudaba a venderlas porque no me gustaba. Pero cuando empecé a tener mis hijos, siendo una familia humilde, arranqué con las tabletas para sumar unos pesos en casa”, afirmó la repostera.
Para aquellos que no han tenido aún la fortuna de probarlos, la agradable emprendedora barrealina explicó: “Se podría decir que la tableta es una especie de alfajor, con la diferencia de que el alfajor es más seco. La tableta tiene una masa más blandita y tal vez un poquito más dulce. Yo hago unas rellenas de dulce de alcayota –también casero- y otras de dulce de leche”.
"Una vez que ya están ensambladas las 'embetunamos'. Nosotros le decimos betún, pero en realidad es merengue", completó Raquel antes de confesar que por semana produce más de 300 tabletas tranquilamente.
Revelando precisamente cómo afronta cada día la producción, Sarmiento dijo: "Yo empiezo a amasarlas a las 8 de la mañana y para las 17.00 ya están listas. En el medio se las hornea, se espera que se enfría. Se las rellena, ‘embetuna’ y se las vuelve a dejar en reposo hasta que salen a la venta".
"Es un producto que vendo mucho acá y también a la gente que viene de afuera a buscarlas. Muchas se van para Buenos Aires, Córdoba y, sin ir más lejos, los otros días se fueron 5 docenas para Alemania. A una señora alemana que vino le gustaron y me encargó para llevarle a su familia de regalo", agregó.
Raquel aseguró que no tiene problema con compartir su receta familiar con quién se lo pida, "pero yo siempre les digo que no creo que les salgan igual que a mí porque a mí nunca me salieron como a mí mamá. Las tabletas de la Nona Aída eran únicas. A ella le gustaba amasar con los puños, le ponía mucho amor".
“Estoy haciendo los trámites para registrarla y que se convierta en un producto que identifique al departamento”, concluyó la agradable Raquel Sarmiento, quien espera poder legar la tradición de las tabletas barrealinas a sus hijos o nietos. El tiempo dirá.