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jueves 26 de marzo de 2026

Producción

Invasión de jabalíes tiene en jaque a los productores vallistos

Les comen los campos sembrados con maíz, sandías, melones y zapallos. No los pueden matar ni atrapar porque les imponen multas de Medio Ambiente. Ya hubo un productor que tuvo que pagar $5.000 por encerrar uno. Por Natalia Caballero
Por Redacción Tiempo de San Juan
Las noches en vela no son suficientes para impedir que los jabalíes ataquen en masa los campos sembrados de Valle Fértil. Comen lo que encuentran a su paso, desde maíz hasta sandías.Encima por su gran porte provocan destrozos en los campos. Este es el panorama que viven los productores vallistos, quienes han recibido multas de hasta $5.000 por atrapar un jabalí en acción. Es que la reglamentación de la Secretaría de Medio Ambiente les prohíbe cazarlos o atraparlos. 

Los jabalíes no son una especie nativa de Valle Fértil. Alguien llevó estos chanchos salvajes al departamento. Se reprodujeron rápidamente y sin un depredador claro más que el puma, no tardaron en invadir los campos sembrados. Tienen una dieta muy variada, pero las sandías, los melones y las hortalizas son su debilidad. Cuando se siente amenazado, es un animal agresivo.
 
Hay varios casos en Valle Fértil de perros que han sido malheridos por los jabalíes. 

Gustavo Alfredo López vive en Colonia Los Valencianos, una de las zonas más aptas para la producción del departamento. El hombre se hace cargo de un campo de olivos de 100 hectáreas, que continuamente es invadido por jabalíes. En una oportunidad, su hijo Lucas Alfredo -de 16 años- atrapó un jabalí pequeño que estaba comiendo las aceitunas que estaban en el piso.
 
La familia decidió llevarse el jabalí a la casa, más que de alimento lo tuvieron de mascota en una especie de chiquero donde hay cerdos domésticos. Pero grande fue la sorpresa cuando el 29 de diciembre personal de Medio Ambiente hizo una requisa en su domicilio y se llevaron el jabalí.Eso no fue todo, sino que le aplicaron una multa de $5.000 por tener el jabalí en su casa.
 
En la multa dice que el jabalí no es puro sino que es 95 % jabalí y 5 % cerdo doméstico, evidenciando que los animales salvajes se han reproducido con los domésticos. "Me salió más caro este jabalí que un perro de raza, ni siquiera para comer. Si fuera que me voy de cacería a pillar chanchos, pero no”, dijo López.

Cuando le aplicaron la multa tuvo que trasladarse hasta el Centro Cívico para poder abonar el cuantioso castigo, aparte fue al Juzgado del Valle para que le dieran un certificado de libre deuda. 

Con respecto a la verdura que solía tener en el fondo de su casa, López señaló: "Sabía tener verdura en mi casa pero ahora no tengo porque tengo que dormir con la verdura”. 

El otro productor que contó su caso fue Mario Gil, un hombre que vivía en San Agustín pero decidió trasladarse a las fértiles tierras de Colonia Los Valencianos para vivir de la tierra. Allí tiene un campo digno de admirar. Todas las tierras son aprovechadas. Tiene sandías, melones, maíz, zapallitos, cebollas, de todo.
 
Como su campo ya fue atacado por jabalíes toda su familia se turna para evitar que le coman la producción por la que trabajan a lo largo del año. Cuando los perros alertan sobre la presencia de chanchos salvajes, tiran petardos para espantar a los animales que salen disparados ante el ensordecedor ruido. 

"Yo pillo un jabalí y me lo voy a comer. Al campo vecino le comieron todo, todo el trabajo del año se lo llevaron. No podemos matar jabalíes, no podemos matar pumas y a nosotros ¿quién nos protege? Si quieren que no matemos jabalíes, que vengan los de Medio Ambiente a cuidarlos mientras yo cuido mi verdura”, dijo sin pelos en la lengua Mario.
 
No sólo hay jabalíes en el Valle, también hay pecaríes. Estas especies han logrado convertirse en una plaga, según los productores y no saben qué hacer ante esta situación que amenaza sus cultivos. 

Valle Fértil no es el único departamento afectado por la plaga de jabalíes. El origen de la llegada de los animales al Valle parece tener su respuesta en Zonda. 

Desde Medio Ambiente, Dardo Recabarren, explicó cómo llegaron estos animales a la Provincia. El responsable fue un zondino que hace poco más de una década se trajo una pareja de cerdos de la Patagonia. Los tenía en el fondo de su casa, pero un día se escaparon y fueron a parar al Parque Presidente Sarmiento.

En el área protegida los cerdos salvajes se reprodujeron en cantidad porque no hay depredadores naturales en la zona. Los animales se alimentaban de los huevos de las abundantes especies de pájaros que habitaban en el lugar. También de los reptiles, de las nutrias y de las víboras.

Pero a medida que la sequía avanzó en el Parque y los totorales se extinguieron, la manada de jabalíes se mudó a Ullum. Las playas secas del Palmar del Lago y de Costa Magna se convirtieron en el hogar de los chanchos salvajes.

Los animales ocuparon la zona, se alimentaron de reptiles y de animales similares a los del Parque Presidente Sarmiento. Los únicos depredadores que lograron disminuir la población de jabalíes son los perros cimarrones, todos canes abandonados que forman jaurías. Incluso hay gente que va a cazar los chanchos durante los fines de semana.

"La gente los cazaba en Zonda y ahora también en Ullum. Cuando el agua llene las playas desiertas los jabalíes van a emigrar a otras zonas seguramente. Los jabalíes son salvajes y le hacen frente a lo que tengan enfrente, son mucho más peligrosos que un cerdo común y corriente. De todas maneras, les temen a los humanos y optan por escapar”, informó Recabarren.


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