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lunes 13 de abril de 2026

Caucete

Les pusieron agua, la vertiente se secó y otra vez sufren la escasez

Las 36 familias que habitan en La Planta viven con dos tachos de 200 litros de agua a la semana. Debido a la escasez no tienen huertas ni animales. En el 2006 inauguraron un acueducto para que tuvieran agua potable, hoy ya no funciona.
Por Redacción Tiempo de San Juan
Por Natalia Caballero

Un jovencito cansado sostiene dos  tachos de agua de 200 litros que arrastra su burro desde la entrada de La Planta hasta el corazón del pueblo. La imagen contrasta con la alegría que vivieron en el 2006 las 36 familias de la localidad caucetera que con sólo abrir la canilla tenían agua en sus hogares. Poco duró esta alegría, poco duraron las plantas y los animales en los corrales. El acueducto que se inauguró en octubre del 2006, que proveía de agua potable al pueblo dejó de funcionar seis meses después de haberse inaugurado ya que la vertiente "Los Hornitos”, que alimentaba la red de agua, se secó. 

Hace 9 años el acueducto de La Planta quedó inaugurado. Un enorme chorro de agua bendijo a todos los habitantes cuando brotó prácticamente del suelo en el momento de la puesta en funcionamiento. Esta obra complejísima, que costó más de $5 millones de pesos en aquel entonces, venía a solucionar un drama histórico de La Planta. Era cotidiano encontrar niños de la localidad a la vera de la Ruta Nacional 20 o de la Ruta Provincial 510 suplicando a los conductores botellas de agua potable.

A los seis meses de la puesta en funcionamiento del acueducto la vertiente "Los Hornitos”, que alimentaba con agua a la red de agua construida, se secó y el pueblo volvió a ser el de antes. Las huertas duraron poco: murieron todos los plantines y los corrales quedaron vacíos porque el agua que les lleva la municipalidad de Caucete es insuficiente para que viva una familia, regar una chacra e hidratar a los animales. 

Respecto de la vertiente, el director de Hidráulica, Jorge Millón, dijo que es imposible determinar si una vertiente va a tener mucha vida. "No se puede pronosticar si una vertiente se va a secar. Las sequías que vienen afectando a la Provincia han sido responsables de este fenómeno en varias vertientes”, informó Millón. 

Para que el pueblo continúe subsistiendo, la Municipalidad le lleva todas las semanas dos tachos de 200 litros de agua potable a cada una de las 36 familias que viven en La Planta. Si bien la cantidad es suficiente para que subsista una familia sin derrochar ni una gota de líquido vital, no alcanza para desarrollar actividades agrícolas. A modo de ejemplo: según datos de OSSE una familia tipo que vive en el Gran San Juan consume 684 litros a la semana. 

La Planta se encuentra atravesada por el Río Papagallo, por el que circula un hilo de agua muy fino. Sin embargo no se puede ocupar esta agua porque es muy salada y no es apta para los cultivos ni para los animales. Del otro lado del Río hay tres casas más, en las que viven en total tres habitantes. 

Con las últimas lluvias, los vecinos pudieron guardar agua en los piletones de la escuela República de Bolivia. El líquido se usó para regar, pero no duró demasiado. 

El poblado se encuentra ubicado a dos kilómetros de la ruta y hay que llegar por un camino de tierra, que a veces queda intransitable y esto dificulta el ingreso de los camiones del municipio, que son los encargados de llevar agua. Con las últimas tormentas, los pobladores se quedaron aislados ya que la creciente destruyó no sólo el acceso sino también una huella alternativa que usan para salir de La Planta. Por esta razón, durante dos semanas se tuvieron que arreglar con los dos tachos de agua con los que suelen vivir una semana. 

A la ayuda que les proporciona el municipio se le adiciona la colaboración de la municipalidad de Chepes, de La Rioja. Es que La Planta está a sólo 35 kilómetros de la localidad riojana, más cerca de la vecina provincia que de la villa cabecera de Caucete. Hasta hace 15 años, los pobladores votaban allá. Luego la situación cambió y ahora votan en San Juan. 

Vivir con escasez de agua
"No nos falta agua pero si nos bañamos seguido nos quedamos sin poder cocinar”. La frase corresponde a Juan Mercado, un vecino de la zona que trabaja para la escuela, y pinta de manera acabada la situación que viven los pobladores de La Planta. Juan vive con su esposa Verónica Ibáñez y dos hijos. Con los tachos de agua que la Municipalidad les lleva pueden subsistir pero no pueden plantar nada ni tener animales como cerdos, cabras o vacas. 

Verónica contó que cuando inauguraron la red de agua armó una chacra hasta con tomates. Pero la ilusión de poder cosechar sus propias verduras duró poco ya que a los seis meses se quedaron sin servicio. Para colmo el agua del Río Papagallo no es apta para los cultivos. 

Más de la mitad del agua que les llega la destinan para consumo, lavado de alimentos y la cocina. El resto para limpieza en general, como bañarse. Por semana no son muchas las duchas que se pueden dar. "Con un balde nos bañamos y esa es la cantidad de agua que podemos usar como máximo”, contó Verónica. 

María Ester Saavedra tiene 7 hijos. Para su familia es muy complicado resistir con 400 litros de agua a la semana. Cuando es verano y pasa un hilo de agua por el Río Papagallo, se bañan todos allí. Pero en invierno el Río se seca y la situación se complica más. 

La mujer contó que la gente que pasa por la ruta los ayuda muchísimo. No sólo les llevan agua sino que también les acercan ropa, zapatos y hasta juguetes a los chicos. Recuerda con cariño a Gustavo, un cordobés del que no recuerda el apellido. "Se enamoró de La Planta y una vez al año viene con una caravana de autos llenos de donaciones para nosotros”, señaló la mujer. 

Rosa Ibáñez es una abuela que vive sola del otro lado del Río. Ella es nacida y criada en La Planta. Conoce el pueblo como la palma de su mano y dice que no la mueven de su poblado por nada en el mundo. Ella sufre la falta de agua como todos, como es sola debe arreglarse con un tacho solamente. Sus hijos la salvan porque desde Bermejo le llevan agua para que pueda mantener unas plantitas, a las que cuida como oro. 

Destrozos por el temporal
Durante dos semanas varias tormentas provocaron daños en las viviendas de La Planta. Los techos de varias casas cedieron y se cayeron, algunas paredes se agrietaron y hasta hubo árboles caídos. Los vecinos de La Planta no recuerdan temporales de lluvia y granizo como los vividos hace este último tiempo. 

Franco se fue
La obra para dotar de agua potable a La Planta tuvo como protagonista a un niño en ese entonces de 10 años. Franco, un pequeño rubio de inmensos ojos celestes, fue quien le envió una carta al gobernador, José Luis Gioja, para pedirle el servicio. Cuando en el 2006 se inauguró la obra, Gioja tuvo unas palabras especiales con el niño. 
Debido a la escasez de agua y la imposibilidad de continuar sus estudios superiores en La Planta (la escuela tiene hasta EGB3), Franco emigró a La Rioja. 
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