tradiciones extranjeras

¿Por qué festejamos con una costumbre China de 140 años? - Por Roberto Di Luciano

viernes, 23 de diciembre de 2011 · 19:22
Por Roberto Di Luciano - Radio La Mega 98.9
robertodiluciano@hotmail.com

Cuando éramos chicos nos encantaba que llegaran las fiestas de fin de año porque ni bien terminábamos de cenar sacábamos la bolsa llena de petardos y comenzaba la diversión, sin tener en cuenta un montón de factores que después, con el pasar de los años, vamos viendo.
Todos sabemos que la pirotecnia es peligrosa. Lo que no se sabe públicamente es que una bomba de estruendo puede alcanzar los 190 decibeles y un "mortero" (tubo con un proyectil) los 145, cuando lo máximo que puede soportar el oído humano son los 90 decibeles. Esto es: los estruendos casi duplican el ruido tolerable y los médicos aseguran que deberían prohibirse para evitar graves lesiones.

El problema de la pirotecnia es que la mayoría de las personas, sobre todo los chicos, no toman la distancia prudente, la hacen estallar en espacios cerrados —cuando no dentro de una botella o una lata— y muchas veces los cohetes no se elevan la distancia que deben subir.
Para todos los profesionales el uso de cohetes debería estar prohibido entre los chicos. La pérdida de audición es sólo uno de los problemas que se pueden sufrir. "Además del problema auditivo los chicos pueden sufrir lesiones oculares, quemaduras o la pérdida de un miembro.
No deberían jugar con fuegos artificiales nunca.

Pero aún los padres, estando al tanto de esto, seguimos gastando dinero cada año para complacer a nuestros hijos dejando de lado la responsabilidad de proteger a ellos, y a los demás. Cuando digo los demás hago parte no solo a los seres humanos sino también  los animales que se ven muy afectados por este tipo de festejos que usamos para Navidad y Año Nuevo, los perros sufren y se asustan más de lo que podemos imaginar; los pájaros que duermen en los árboles sales desesperados volando de sus nidos sin saber qué sucede y así otras especies que se ven afectadas con todos los estruendos que provocamos casi inconcientemente.

Si bien cada uno puede gastar su dinero de la forma que quiera, podríamos hacer un alto y emplear ese dinero en algo que realmente sea parte del festejo. Por ejemplo, comprando juguetes y regalos para los chicos de los hospitales. Hay mil formas de festejar para cuidarnos y no seguir a veces con una tradición que no tiene nada que ver con nosotros y que nació en China, en la pequeña ciudad de Liu Yang, hace 1400 años.

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