columna

Lo bueno de decir que no

El coach de vida Carlos Gil nos propone una mirada distinta a negarse ante ciertos pedidos. ¿Siempre es lo mejor decir que sí? Aprendé más en esta nota.
jueves, 29 de agosto de 2019 · 20:18

Es importante aprender a decir NO. Hemos casi sobrevalorado el positivismo que subraya el decir si, que nos resulta en principio inadecuado pensar todo lo bueno que tiene decir NO algunas veces.

Desde chicos, exigidos, aprendimos a aceptar lo que se nos daba aunque no nos gustara mucho. Luego hasta admitimos compañías en momentos en que estábamos más dispuestos a otras cosas y lo hicimos para no sufrir después abandono o soledad. Como empleados nos sentimos sin fuerza para decir que no al Jefe o al propietario que nos contrataba. Y hasta en nuestra propia  empresa o emprendimiento dudamos en  responder con un NO cuando correspondería, pero tenemos cierta consideración sobre el destinatario.

Si otras o alguna de estas situaciones dejan en evidencia mi reparo en decir no,  estoy en aprietos conmigo mismo. No supe decir no y ahora estoy en este evento al que podría no haber venido. Estoy a disgusto y mirando la puerta para irme luego de que lo haga el primero. No sólo es difícil sentirme bien así, sino que habré dejado cosas sin hacer que sí me hubieran atrapado. No me he valorado lo suficiente y eso hace mella en mi autoestima.

Expresar mis verdaderos deseos, respetar mis valores, reconocer y luchar por mis principios encenderá mi pasión por la vida misma y para ello necesito tanto del SI como del NO. Y es un elemento insoslayable la apreciación que tenga de mí mismo como la que los demás tengan de mi persona y de mi accionar. Ser reconocido por mis principios, por mis valores y por cómo declaro y ejerzo mis deseos hará de mí una persona viviendo en toda su potencialidad sin lugar a dudas.

Pero existen demasiadas presiones a la hora de decir no: temo a resultar egoísta o desagradable,   siento mal actuar en contra de mandatos y mucho resultar agresivo y perder la estima o respuesta de alguien que me importa. Y no tengo en cuenta   que yo mismo y mi autoestima estamos siendo relegados.

Reconocer la importancia y las consecuencias positivas de decir NO cuando corresponde un no, es el primer paso. Lo siguiente es hacerlo con todas las consideraciones necesarias para no agredir ni resultar egoísta. Tampoco abundar en justificativos que son ya innecesarios luego de haber dado un no. Pero sí teniendo en cuenta posibles atenuantes.

El no debiera siempre ser expresado con respeto hacia el otro. Sin agresiones. También con la posibilidad de acompañar el no con atenuantes del tipo: en otro momento o quizás más adelante si es que eso correspondiera. También dando alguna alternativa de solución positiva al solicitante: ¿y si se lo pidieras a Juan que está terminando ya lo suyo?

Los beneficios de haber expresado oportunamente el no son físicos, mentales y emocionales. No me sentiré agobiado por no haber respetado prioridades, aun cuando antes de expresarlo haya sentido el temor de decir no. Es más beneficioso expresarlo que haber dado un si ahora con consecuencias que a larga serán inevitables. Dar el sí quizás aumentó mi carga laboral hasta la imposibilidad de cumplirla o me exigió un tiempo que en verdad no dispongo y terminaré agraviando a quien no le cumpla oportunamente. Resultará ahora simpático decir que sí y antipático al momento de incumplir o de esforzarme hasta más allá de mi salud o mi satisfacción.

No es descortesía si lo respondo considerablemente, es una valoración importante de mi mismo y conlleva consecuencias a la larga positivas, aunque haya tenido que manifestar un respetuoso NO.

A la hora de valorar las cosas que hago por mí, por mi felicidad, tendrá un lugar destacado desarrollar esta  capacidad, que sí puede ser entrenada ya que al haber sido preparado para lo contrario no será automático su cumplimiento, pero teniendo en cuenta algunas de las aristas aquí señaladas y otras, se transformará en una capacidad más que hará a mi respeto, a mi valoración, a mi tranquilidad, en definitiva a mi felicidad.

Vale la pena emprenderlo. Mi capacidad para dar un oportuno y respetuoso NO.

 

CARLOS GIL COACH, La Granja, Sierras Chicas de Córdoba, Argentina, 29 de agosto de 2019

 

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