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Cómo ser emprendedor y vivir sin culpa

El coach de vida Carlos Gil vuelve con su columna semanal y esta vez nos habla de un tema fundamental: no dejarse llevar por la culpa cuando estamos emprendiendo algo nuevo.
jueves, 4 de julio de 2019 · 12:21

Es posible que procuremos cambiar en nosotros algunas cosas en el intento de disfrutar aún más felicidad. Pero rápidamente y hasta antes de intentarlo nos dominan sensaciones que tienen más que ver con la culpa que con la acción a emprender.

En muchos momentos y más cuando comenzamos a visualizar la necesidad del cambio, comienza a instalarse el Juez interior y dicta sentencias cuyas consecuencias bien podríamos evitar. Todo juicio sobre nosotros está destinado a despertarnos o a activar culpas. Es el modo de sanción más asequible: porqué no estudié cuando mis padres me decían; fue mi culpa porque la oportunidad la tuve; etc. Todas esas sentencias creadoras de culpa me son comunes, en algún momento me invaden y me impiden o pueden  modificar negativamente mi actuar.

Para vivir sin culpas algunos supuestos son imprescindibles: estar dispuesto a aceptarme hoy en mi realidad, reconocer el origen del sistema culpabilizador y asumir que se vive siempre en el tiempo presente, nunca en pasado ni siquiera en futuro.

En nuestra vida podemos reconocer la necesidad de vivir algunos cambios, pero ya en ese momento los jueces internos comenzarán su trabajo. Y terminan inmovilizándonos. Para evitar ese freno, una posibilidad a la que he acudido yo mismo para poder vivir feliz y hasta poder cambiar, es practicar activamente mi aceptación.  Esto soy, así me quiero y así me acepto. Desde aquí puedo intentar cambios y logro distinguir lo positivo hoy. Este es ya un buen comienzo para activar cambios si los pretendo.

Claro que el sistema de culpabilizar lo adquirimos desde siempre. Con toda su amorosidad practicada generosamente, mi madre me inculcó sin negativa intención eso de la culpa. Mi resfrío tenía un culpable o había que sí o sí buscarlo. No escuché su recomendación o no me puse el abrigo por despreocupado. Debía sentir culpa! Y todo otro acto, cuando negativo, debía siempre encontrar una culpa. Y no era distinto el camino que me marcaban mis otros tutores: la escuela, la religión, el grupo de amigos. Y la culpa se introdujo en mi sistema hasta actuar hoy con total naturalidad. Y resulta ser la voz interior que me frena, que me impide actuar en muchos de los casos en que una acción o un cambio serían favorables en mi camino.

Así es como sin quererlo, por juzgarme,  por analizar y responder a las culpas, termino viviendo en el pasado. Y nada menos constructivo que eso. Mi vida es el presente, pero actúo conforme el juicio y castigo del pasado como si pudiera enmendarlo. Escucho los jueces de entonces y me valoro conforme aquel proceso. Por eso es constructivo el decidir vivir en el presente, aceptarme y quererme como soy, como he llegado a ser y desde este presente considerar todos los antecedentes para no repetir equívocos, para seleccionar mejor los caminos, pero no para castigarme por una culpabilidad que no me resultaría constructiva.      

Soy este que soy, me acepto y en verdad puedo cambiar algunas cosas para disfrutar más mi felicidad. Y el no haberlo logrado en el pasado fue en ese entonces y puedo conocerlo, pero no por eso culparme hasta inmovilizarme, castigarme hoy.

Dispuesto a disfrutar cambio mi punto de vista y construyo en el presente, con mucha experiencia pero también sin culpas. Lo del pasado debió ser así, como fue y conocerlo me es muy útil hoy, en que estoy ocupado en vivir. Y mejor aún, ocupado en vivir feliz.

                                                                                                                       

CARLOS GIL COACH, La Granja, Sierras Chicas de Córdoba, Argentina, 4 de julio de 2019

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