domingo 5 de abril 2026

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Columnista

Todo lo que tengo, es todo lo que he dado

Mi vida se sostiene por lo que tengo, lo logrado. Y mi vida se proyecta por lo que me falta conseguir. Por aquello que me mueve a conseguirlo. Y es donde advierto que estas pueden ser muchas y variadas cosas.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Con distintos Puntos de Vista, una misma cosa puede tener variadas formas, distintos valores, según sea dónde esté mi puesto de observador. Por eso a veces con sólo moverme yo mismo un poco habrá de esclarecérseme algún concepto de los necesarios para continuar mi vida lo más nutritivamente posible. Y a esto llamo, en mi caso, lo más cercanamente posible a este tránsito hacia la felicidad, que es en definitiva, la vida misma. Aún las pequeñas cosas, los cortos pasos, han de tener ese faro como guía: acercarme a la felicidad plena, por suerte siempre disfrutable, también en el camino mismo. En la búsqueda.

Y sirve mirar una misma cosa, desde diferentes Puntos de Vista, algo que ya sé que es posible. Entre esas importantes cosas, rectoras, que marcan un derrotero, está el cómo mido mis posesiones. Mi vida se sostiene por lo que tengo, lo logrado. Y mi vida se proyecta por lo que me falta conseguir. Por aquello que me mueve a conseguirlo. Y es donde advierto que estas pueden ser muchas y variadas cosas.

Lo que tengo y lo que puedo aún buscar y conseguir podría venir desde el costado material y contar mis movilidades, mis propiedades, mis camisas o mis ahorros. Puedo mirarlo desde lo producido, mi profesión, mi trabajo y sentir los logros y las aspiraciones como una cuestión de más o menos satisfecho mi anhelo profesional. También mirarlo desde mis afectos, permanentes o transitorios y tan nutritivos en todo momento. Son casi como infinitos todos los elementos que pudieran servirnos para contabilizar lo logrado y para clarificar y guiar nuestra búsqueda futura.

Y en ese observar distintas unidades de medida, en mi vida recibí de mi padre la que habría de servirme siempre y que estimo seguirá guiándome. Lalo para muchos, Don Gil para otros, Papá para sus tres hijos, Tata para sus nietos, me la comentó varias veces y hasta como frase escrita en un papel, la colocó en su billetera, ese instrumento que a veces nos hace sentir poderosos o débiles, según contenga o no dinero. Su charla y el papel escrito fueron lo mismo, relataban lo millonario que podía sentirse, aun teniendo pocas propiedades y hasta pocos billetes: “Todo lo que

tengo es todo lo que he dado”, relataba la máxima atesorada y eso era una unidad de satisfacción por lo vivido y un faro para todo el resto de su vida. Y así lo fue, hasta en su último momento, nada dramático sino feliz, en que dio lo que debía dar ese día, la más clara y tranquilizadora lección para sus hijos, que lo acompañábamos.

Y con su vida había ratificado con coherencia su legado: dio todo y mucho a su familia, a sus amigos, empleados, patrones, clientes, proveedores, instituciones, grupos, mascotas. Cualquiera sea el enfoque que hoy pongamos, lo visualizamos dando.

Y al transmitirme en charlas su máxima más ampliaba sus fundamentos: Mido lo que tengo por lo que he dado, y prácticamente sólo yo lo siento en su totalidad, no puede mostrarse en vanos exhibicionismos y ni siquiera lo puedo perder ni tampoco me lo podrían robar. Soy una especie distinta a muchos, de millonario feliz, tranquilo y satisfecho para siempre.

Y eterno, debo agregar yo, porque aquel legado, bien saben mis afectos, mis compañeros de trabajos y muchos de los que me rodean, lo mantengo como bandera décadas después de terminada la vida de mi padre.

Y lo hago texto en esta columna porque es firme mi decisión: en todo lo que pueda y más, seguiré haciéndolo, teniéndolo como unidad de medida, contándolo y de ese modo seguiré también dando: Todo lo que tengo es todo lo que he dado.

Este relato y todo mi afecto de siempre es con ese fin. Dar.

 

Dejá tu comentario

Las Más Leídas

Así quedó el Fiat Duna tras el impacto del camión.
El bullying en primera persona: el caso Florencia Merino, a 13 años del ataque que le cambió la vida para siempre video
Jorge Escobar en el Liceo Militar en Mendoza y Marcelo Orrego junto a su madre en el Colegio Don Bosco.
Récord criminal: salió del penal, amenazó a un policía y vuelve a prisión con condena de 3 años por un brutal asalto en Rivadavia
Dieron a conocer la identidad de la mujer que murió en el trágico siniestro de Ruta 40

Te Puede Interesar