Visualicemos nuestro cuerpo humano con nuestros brazos levantados hacia el cielo e imaginemos que somos como un árbol. Una masa de materia entre cielo y tierra. Una masa recorrida por una especie de ríos que son los “meridianos energéticos”. Ellos empiezan desde los dedos de las manos, allá en el cielo, y recorren nuestro cuerpo, relacionándose con órganos y vísceras y llegan a los dedos de los pies en la tierra. Y viceversa. Otros meridianos comienzan en los dedos de los pies desde la tierra y terminan en los dedos de las manos. Así entiende el cuerpo y su vinculación con el TODO, la Medicina Tradicional China (MTC).
En su trayectoria esta energía tiene pequeños puertos o mejor dicho "puertas" que son puntos especiales en el cuerpo, y que tienen nombres muy particulares (a veces poéticos) como “Residencia celestial”, este punto se acciona para contrarrestar el asma y la depresión dadas por problemas de pulmón. Reside lo celestial, no? Está cerca del codo, sobre meridiano de pulmón.
No es energía positiva o negativa la que circula, es energía. Tiene polaridades opuestas y complementarias, como el día y la noche, el Yin y Yang. Y como cualquier río , si tiene un bloqueo (como un dique) se genera exceso (de un lado), o falta (del otro).

Cuando esos bloqueos suceden, la maquina maravillosa interrelacionada y holística que es nuestro cuerpo se desequilibra. Bloqueos que pueden ser dados por tensiones inútiles que se volvieron crónicas (ver La Metáfora del cuerpo).
Para la MTC los órganos y vísceras están asociados y son complementarios entre sí y con los cinco elementos que nos componen, con las estaciones, con los sabores, los olores, sonidos, temperatura, horarios, etc.
Ley de madre e hijo, ciclos fisiológicos, ley de producción o nutrición, ley de inhibición o control. Cada cosa tiene su correspondencia, no tiene un estado en sentido absoluto, sino en condición relativa, en sus fases de transformación, interacciones que dan lugar al equilibrio fluido y vital.
Por ejemplo: la energía del hígado alimenta al corazón: si hago demasiadas cosas y el hígado está fatigado, entonces el corazón deja de recibir esa energía. Y a su vez la energía del corazón alimenta el vaso , que alimenta a los pulmones, que alimenta a los riñones, que alimentan el hígado.

Los órganos del cuerpo se relacionan con los cinco elementos: fuego, tierra, agua, metal y madera. Así por ejemplo, el hígado y la vesícula se relacionan con la madera; el riñón y la vejiga con el agua; el intestino grueso y el pulmón, con el metal; el estómago y el páncreas con la tierra; y el corazón e intestino delgado con el fuego. Y a su vez cada uno de los sentidos se vincula con algún elemento.
Cuando aparece un síntoma es solo la punta del iceberg. La intervención terapéutica no acciona generalmente sobre el órgano doliente sino sobre el que se relaciona. Por ejemplo, si el hígado está vacío de Ki (energía universal), hay que tonificar la madre que es el riñón; y si está sobrecargado, habría que descargar al hijo, o sea el corazón.

Para trabajar sobre los meridianos están los masajes como el Shiatsu, o el Masaje Thailandés, las posiciones de yoga (estos dos últimos trabajan sobre meridianos aunque no estrictamente MTC). El Watsu, es Shiatsu en agua.
O bien sobre esos “puntos puerta” que están a lo largo de los meridianos, trabaja la acupuntura, con agujas que tienden a restablecer el fluido circuito, la digitopuntura (igual pero con los dedos), y la moxa, a base de calor. También está el Do In, que es como golpetear suavemente el propio cuerpo para despertarlo, etc.
El cuerpo entero está reflejado como mapas en las manos, la vagina, las orejas, los ojos (iridiología), y los pies. Hacer masajes en los pies y las manos es tan saludable porque toca todas las terminales de nuestros órganos y vísceras, es la reflexología.
Basta tomarse un ratito y poner la atención y percepción en “amasar” las manos o pies, de si mismo o a alguna otra persona. Para los que están obligados a estar en la cama es una gran ayuda, ya que estos masajes estimulan todos los sistemas.
Golpetearse los brazos, las piernas, estirar (elongar) en distintas direcciones es muy saludable y placentero, porque además del músculo, elonga los meridianos.
Esto es sólo un esbozo de síntesis para mostrarles de que se trata, pero saber de MTC lleva muchos años de estudio.
Finalmente, al bailar, al moverse en libertad, nuestro cuerpo tiende a re-equilibrarse, siguiendo naturalmente su originaria sabiduría.
Consejo: si le pica, rásquese con gusto y atención, por algo será.