domingo 5 de abril 2026

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

El problema que tienes sólo existe en tu mente

A veces bastaría tener un distinto punto de vista para encender la llama positiva necesaria ante toda circunstancia. Por Carlos Gil

Por Redacción Tiempo de San Juan

Será bueno conocer puntos de vista que nos acerquen a una felicidad más cercana y posible. Aunque quizás no sea agradable leer que el problema que yo tengo NO EXISTE COMO TAL. Por eso se convierte éste en un caso emblemático de cómo puede resultar en cambios favorables el saber escuchar –o leer- , desaprender y aprender. El hecho, la circunstancia, existe. El hacerme problema por esa circunstancia sólo es una decisión mía. Y mi cerebro y mi corporalidad tienen un protocolo (?) para actuar en caso de problema. Afecta en casi todo y no positivamente. Las consecuencias derivadas de tener un problema son infinitas y podrá todo cambiar o relativizarse si caigo en la cuenta de que sólo está en mi mente.

Admitamos que el cerebro y todo mi cuerpo generalmente actúan conforme a impulsos que activan una rutina, hábito o circuito ya establecido. Es por esto que cuando digo que tengo un problema, me cambia el humor, la relación con otras personas, mi disposición a hacer una u otra comida, el observar qué ropa voy a ponerme y que efecto me produce ella. Puedo llegar a tener dolor de cabeza, o de estómago. Me puede caer mal la comida o hasta llegar a marearme y sobre todo, juzgo y actúo todo a través del velo que me interpone el problema que tengo.

En estas condiciones, será especialmente complicado pedir que tengamos en cuenta que con ese problema pensemos en vivir con alegría o buscando felicidad. Admito que así sea. Y hasta podría ser lo contrario: podríamos estar justificando por ese problema lo mal que nos va, el cómo y porqué no me va mejor, y hasta podría echarle la culpa de un rosario de cosas malas o feas que ahora tendría explicadas. En resumen de cuentas, está justificadísima mi vida en negativo.  Tengo problemas.

Por eso es necesario explicarnos y aceptar que el problema no existe como tal. Sólo está en mi cabeza. En muchos casos, si desaparezco yo quedan las circunstancias, pero desaparece el problema. También es cierto que ese mismo hecho, que para unos es un problema, para otros puede no serlo. Esto sólo bastaría para explicarnos que no existe como problema. Que sólo existe la circunstancia. Que yo lo veo como problema y que también podría dejar de verlo, sobre todo si estoy esmerado en crearme situaciones positivas, felices, alegres.

Pensemos, en términos de antes de leer y admitir esta columna, un ejemplo que bien podría suceder. Una noche cualquiera, antes de la cena, se produce un corte de luz inesperado. Mi cerebro activa mi circuito problema y pienso, hasta sufrirlo, que me pierdo la continuidad de lo que estaba viendo por tv, que no podré preparar la cena que pensaba sin la batidora, que la limpieza ahora será imperfecta, que ni sé si tengo provisión suficiente de velas, que tampoco sabemos por cuánto tiempo será y eso me genera ansiedad, etc. etc. Tengo suficientes reacciones negativas, conforme el problema.

Ante el mismo corte, en la casa de al lado una pareja sonríe cómplice ante el corte de energía, abre la heladera e improvisa una comida sin complicaciones, dispone dos copas y brinda por el romántico momento que les generó el corte. Baste este cuadro imaginado para darse cuenta que el mismo hecho, el corte, en un caso es un problema y en el otro no lo es. Quiere decir entonces que el corte de energía  no es un problema en sí, es un hecho frente al cual unos lo viven como problema y otros no. Bastaría eso para aseverar que el problema no existe por sí, y sí por lo que yo creo en mi mente.

Y allí es donde, si yo estoy buscando más oportunidades para ser feliz que para entristecerme, podría establecer una rutina distinta frente a ese tipo de circunstancias. Primer tema a pensar: esto que me sucede problematizaría a todos? Si no estuviera yo ante esto, existiría como problema o sería sólo una circunstancia? Si mis respuestas son negativas quiere decir que soy dueño de la situación. Puedo disponerme a hacerme mucho problema y entristecerme o amargarme o también puedo buscar ese costado que me lo haga ver como algo distinto a severo y negativo problema.

Es difícil de creer que en nuestra vida aumentemos por nuestra decisión las posibilidades de no estar felices. No busquemos hoy las razones pero admitamos juntos que sí, así puede ser. Y que a veces bastaría tener un distinto punto de vista para encender la llama positiva necesaria ante toda circunstancia.

Por lo pronto baste una pequeña compañía: ante su próxima circunstancia no querida, antes que decirse “tengo un problema”, sea más asertivo al decir “yo me estoy haciendo problema por esto”. Quizás le ayude a buscar los modos en que deje de serlo y se transforme sólo en una circunstancia a superar. Sin que su cuerpo y su cerebro se hayan puesto en modo problema y que haya comenzado a transitar el circuito que nos alejaría de la posibilidad de tener una vida plena y feliz.

Si ante su próximo problema tiene usted una nueva mirada, habrá dado un paso inmenso a su favor. Adelante.

 

Dejá tu comentario

Las Más Leídas

Así quedó el Fiat Duna tras el impacto del camión.
El bullying en primera persona: el caso Florencia Merino, a 13 años del ataque que le cambió la vida para siempre video
Jorge Escobar en el Liceo Militar en Mendoza y Marcelo Orrego junto a su madre en el Colegio Don Bosco.
Récord criminal: salió del penal, amenazó a un policía y vuelve a prisión con condena de 3 años por un brutal asalto en Rivadavia
Dieron a conocer la identidad de la mujer que murió en el trágico siniestro de Ruta 40

Te Puede Interesar