En mi archivo de papeles varios encontré uno escrito por mí hacen décadas. Es un listado de actividades y trabajos que yo en ese entonces podría desempeñar y cobrar, distintos al trabajo que me estaba dando los salarios regulares.
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEEn mi archivo de papeles varios encontré uno escrito por mí hacen décadas. Es un listado de actividades y trabajos que yo en ese entonces podría desempeñar y cobrar, distintos al trabajo que me estaba dando los salarios regulares.
¿Qué pasaba? Yo estaba cobrando mucho! Y no quería que eso me hiciera sentir obligado a aceptar todo por no perder ese ingreso. O sea, ni sentir siquiera que pudiese perder mi hermosa libertad.
Y funcionó. Cada momento que pensaba qué más podía hacer fui descubriendo cosas que sumaban y se convirtió en una larga lista de mis potencialidades.
Por otra parte, más de una vez me vi impelido a ejecutar algo que nunca antes había hecho y descubría, para mi asombro, que podía lograrlo y que hasta entonces lo ignoraba. No sabía que sabía.
La cultura nos impuso como una garantía de calidad la ejecución de una única especialidad. El médico era buen médico si sólo se dedicaba a eso. Poco a poco, ese paradigma fue cediendo. Comenzó a considerarse posible que ejecutar algún otro hobby o actividad enriquecían la vida, y por lo tanto daban hasta más impulso a la actividad inicial.
Avanzado este concepto, llegó a constituirse en los últimos tiempos un movimiento llamado Los Potencialistas, que anima a las personas a desarrollar más de una actividad, aunque parezcan ubicadas en las antípodas, ya que considera que las personas podemos estar capacitadas y dispuestas a esa variedad de potencialidades. La fisioterapeuta que administra su restaurante, el gerente que es también coreuta, el docente que hace también locución en una FM y miles de ejemplos que todos conocemos y que ha redireccionado el paradigma: si atendemos todas nuestras potencialidades, si las desarrollamos, si en todas ponemos pasión, es hasta muy probable que podamos ser más plenamente felices.
Conocer y desarrollar mis potencialidades me permitirá, seguramente, cumplir mejor mi misión de ser feliz y de hacer feliz a más personas. Misión cumplida.

video