Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITETambién el regalo, esta conocida práctica de dar y recibir objetos y acciones como obsequio, puede ser enriquecido de modo que nos provoque satisfacción aún mucho más allá de la fecha o la ocasión de recibirlos.
El obsequio bien pudo entregarse como parte de una práctica social o cultural (en Navidad, cumpleaños, una boda o Día de …) o exclusivamente como una muestra de afecto: visitamos una amiga, le llevamos un regalito.
Por muchos que sean los regalos recibidos en el año, no justifica nunca el que tomemos un bonito pañuelo de su lugar y tengamos que decirnos…. ¿Quién me regaló este pañuelo? Sólo estaremos comprobando que hemos dejado que ese obsequio pierda su contenido. Ahora me enriquece sólo como prenda y no por la carga emotiva que originalmente pudo traer consigo.
Si nosotros incorporamos como hábito el encontrarnos con el objeto y detenernos unos segundos rememorando su origen, la alegría que me provocó entonces, el motivo que lo ocasionaray sobre todo el afecto con que nos lo entregaron, estaremosasí manteniendo su importancia, su significado y sus consecuencias mucho más allá en el tiempo. Podremos atesorar este sentimiento y mantener un arcón lleno, seguramente, de lindos significados, que nos provocarán momentos satisfactorios en la vida.
Es cierto que la práctica ha desdibujado este contenido. El regalo comercial o de promoción, el regalo dado o recibido por obligación no cuentan. Pero hay muchos otros que nunca deberían perder su significado.
Mi amigo de la infancia me regaló un disco de arado convertido en recipiente para cocinar a fuego fuerte. Me especialicé en preparar esas comidas pero también en recargar siempre ese regalo para que no pierda cercanía con quien me lo dio y con el afecto que significa. Cada vez que un nuevo comensal lo disfruta repito la historia y cada vez surge una nueva anécdota de lo que fueron nuestros cincuenta años de amistad. Pepeno está hoy entre nosotros pero siempre existen éstas y otras ocasiones para recordarlo y darle vigencia al afecto que nos tuvimos. Su obsequio de entonces está siendo recargado como un “presente” cada vez que lo mencionamos. Se trata de un regalo recibido que vuelve a emocionar en incontables oportunidades.
Vale la pena crearnos momentos de disfrute para encontrarlos en cada tránsito de nuestra vida. Y los obsequios que recibimos es uno de los anclajes que podemos alimentar y enriquecer. Nos remitirán a un feliz momento vivido. Y lo estaremos convirtiendo en PRESENTE si mantuvimos la misma emoción.
Sí. Depende de nosotros llenarnos de momentos felices. Es hacernos responsables de brindarnos la alegría de vivir.

video