CASOS QUE CONMOCIONARON A SAN JUAN

La muerte de Ruperto Godoy - Por Michel Zeghaib

Fue uno de los gobernadores más respetados y queridos que tuvo San Juan. Su muerte provocó una profunda conmoción en la provincia. Se iba un hombre, y con él, un estilo de hacer política.
viernes, 12 de abril de 2013 · 13:15

Por Michel Zeghaib
Tiempo de San Juan


Apenas cinco días de asumir su reelección, y a tan sólo un año de la visita a nuestra provincia del matrimonio del pueblo, fallecía el histórico gobernador sanjuanino don Ruperto Godoy, el 30 de mayo de 1950. Su partida fue un golpe inesperado y sorpresivo no sólo para todo el pueblo sanjuanino, sino también para el país.

En medio de ese estupor, llegaba a San Juan “La dama de la esperanza”, como la llamaban. La muerte de Godoy, reconocido como el hombre que logró la pacificación de los belicosos espíritus políticos sanjuaninos, congregó una multitud el día de su entierro. El gentío fue el símbolo del reconocimiento al gobernante, pero, también, a la presencia de esa dama a la que los sanjuaninos les quedarían eternamente agradecidos por la importantísima ayuda brindada en la reconstrucción de la ciudad. Su nombre era Evita.

El féretro del gobernador fallecido, fue velado en la Casa de Gobierno. En ella se había montado una capilla ardiente. Estuvieron ese día los gobernadores de Mendoza, Córdoba, Jujuy y San Luis;y delegaciones de otras provincias. Pero, los más cercanos al cuerpo inerte, junto al difunto, estaqueados, estaban Evita; y a su lado, Helida de Godoy; su hijo Ruperto, entonces diputado provincial y el Ministro de Comunicaciones de la Nación, don Oscar Nicolini.

En el inconsciente colectivo del peronismo de ese entonces, el gobernador fallecido había sido uno de los políticos que más había interpretado el proyecto y el pensamiento del general Juan Domingo Perón. La presencia de Evita, tuvo que ver con un explícito reconocimiento de esta química que existía entre ellos.

Ruperto Godoy fue elegido gobernador el 24 de febrero de 1946. Pero fue recién el 12 de febrero del ’47 que ocuparía el sillón de Sarmiento por la renuncia de Luis Alvarado. Fue reelecto el 22 de febrero de ese año para cumplir con un nuevo período de gobierno que duraría hasta 1952.  Asumió su nuevo mandato el 22 de mayo (1950) junto a su vice, el Dr. Elías Amado.

Pero, después de tres días de agonía por una enfermedad, el martes 30 (mayo del ’50), a las 10 de la mañana, dejaba este mundo para siempre. La causa de su muerte: infarto de miocardio, cara posterior en insuficiencia aguda. Inmediatamente la noticia corrió como reguero de pólvora, y la provincia, se paralizaba. La noticia fue inesperada.

A minutos de enterado, Perón enviaba un telegrama de condolencias para adherirse, aunque sea a la distancia, al dolor y al duelo por el gobernador muerto, disponiendo que la bandera nacional permaneciera izada a media asta en todos los edificios públicos nacionales y buques de la armada. El Ministro de Comunicaciones de la Nación, Nocolini, que se encontraba en San Juan, asumía la representatividad del ejecutivo nacional. Mientras desde Capital Federal partía en un tren la primera dama.

Mientras tanto, en el resto de la provincia todo se paralizaba. El comercio, la industria, las actividades deportivas, las clases en las escuelas. Todo San Juan estaba de duelo.

Evita llegó el mismo día del sepelio,  las 12 del medio día. El gobernador a cargo, don Elías Amado, la esperó y recibió en el andén de la Estación San Martín junto a una enorme cantidad de autoridades locales y de otras provincias que ya se encontraban en San Juan. Fue un momento duro para todos, pero, al mismo tiempo, trascendente e histórico.

Cuando Evita entró en la capilla ardiente que estaba armada en la casa de gobierno, se confundió en un abrazo inolvidable con la Helida, la viuda doliente. Lloraron largamente. Ese momento, fue intenso. En el aire se percibía una tremenda emoción. Luego, Evita, rezó. Las crónicas registraron el tiempo que la primera dama estuvo en oración: 20 minutos. Luego, se retiró. Necesitaba descansar.

El peregrinar de almas que pasaban, dejando ofrendas florales, frente al difunto fue incesante. Una marea humana pasaba cerca del gobernador fallecido para darle el último adiós. Después de un largo tiempo de duelo, el ataúd fue trasladado hasta los jardines de la misma casa de gobierno donde se ofició una misa por su alma presidida por monseñor Audino. A la hora de comenzar el cortejo fúnebre, los restos de Godoy fueron colocados en un carro rodante de donde se desprendían cordones que eran tomados por familiares y autoridades. Evita subió a un auto desde donde seguía la procesión.

El cortejo fue encabezado por la banda de música de la policía que interpretaba un repertorio de marchas fúnebres a medida que los deudos y acompañantes avanzaban. Hasta la muerte de don Ruperto, nunca se había visto en San Juan tantas muestras de dolor de todo un pueblo por su gobernador fallecido. Durante el cortejo, se podía ver gente colgada de los árboles y en los techos de casas y edificios, niños con sus guardapolvos blancos y crespones negros en el pecho.

Cuando llegaron a las puertas del cementerio de la capital, una cuadrilla de aviones de las Fuerza Aérea Argentina y tres aviones del centro de Aviación Civil de San Juan, sobrevoló sobre todos los presentes. En el ingreso, mientras llovían flores de todos lados sobre el féretro, hubo avalanchas humanas que intentaban entrar. Fue, sin dudas, un momento que jamás se olvidaría. Evita, a las 19hs de ese mismo día, partía de San Juan rumbo a Bs As.

RENUNCIA DE ALVARADO

En febrero de 1947, a menos de nueve meses de haber asumido, Luis Alvarado fue obligado a renunciar, llevando a Ruperto Godoy a hacerse cargo de la gobernación. Godoy era un hombre dotado de una cálida personalidad y de excelente diálogo que incluía a los hombres de la oposición. Se debe a él en gran parte la consolidación del proceso de pacificación de los espíritus que se logró en la provincia. Godoy mantuvo excelentes relaciones con el gobierno nacional y con Perón en particular. La provincia pudo contar con importantes ayudas para las tareas de reconstrucción además de otras englobadas en los proyectos definidos por los planes quinquenales.

FRAGMENTO DEL DISCURSO DE EVITA
“Traigo el saludo del general Perón y mío propio al amigo Rupert Godoy, el mejor gobernador que ha tenido San Juan. Deseo dejar junto a su tumba el gran afecto que siempre le profesó el Presidente, en cuyo nombre y en el mío propio le dejo emocionada mi último saludo”.

LA INFANCA DE UN HOMBRE
(Fuente: www.fundacionbataller.com.ar)

Don Ruperto no tuvo una infancia feliz. Era hijo de Ruperto Godoy Carril, quien también fuera gobernador de San Juan y hombre de fortuna, quien se casó con una mujer mucho más joven, doña Elena Gallo.

Godoy había nacido el 28 de marzo de 1898 y cuando sólo tenía seis años murió su padre. Su madre se casó con Eusebio Zapata, con quien tendría otros dos hijos, Eusebio Baltasar que llegaría a ser importante hombre público, y Josefa (Nena), casada con Carlos Güell.

Ruperto fue enviado a Buenos Aires con sólo 6 años, como internado del Colegio Lacordaire, donde realizaría sus estudios primarios y secundarios y egresaría con el título de bachiller.

Pero no sólo había sido solitaria su niñez sino que una afección en una pierna lo dejó rengo, hecho que, sin duda, lo afectó en la juventud. Ruperto Godoy se radicó durante un tiempo en Rosario, donde trabajó en la delegación del Ministerio de Trabajo.

Ya de regreso en San Juan, Godoy –que era un enamorado de la política- militó en el Partido Demócrata Progresista y trabajó como martillero asociado con Novoa.

MAL NEGOCIO UN GOBIERNO CON BANCO
(Fuente: www.fundacionbataller.com.ar)

Godoy era, por sobre todas las cosas, un hombre con gran sentido práctico.
Una anécdota contada por el historiador Horacio Videla lo pinta de cuerpo entero.
En 1948, el peronismo era muy afecto a estatizar empresas. Había pasado con la electricidad, los teléfonos, los ferrocarriles.

En San Juan se hablaba de hacer lo mismo con el Banco de San Juan, entonces entidad mixta.
Don Ruperto Godoy llamó al jefe de abogados del banco y dio una orden terminante:
-Pare inmediatamente el proceso de provincialización. Gobierno con banco queda mal con los amigos o el banco es el descrédito del gobierno.

 

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