-Los exportadores de uva siguen cascoteados. La aparición el año pasado de una arañita en un despacho de Mendoza originó la aplicación de una norma para arancelaria en Brasil que detuvo los envíos durante mucho tiempo. Se sospecha que fue un ardid del país hermano para responder a las licencias no automáticas de Argentina, pero ese incidente obligó al proceso llamado de bromuración, tratamiento con bromuro de metilo que garantiza la eliminación de gérmenes aunque quita naturalidad a la fruta. Precisamente, hecha la primera experiencia, el producto no llegó con buena calidad a destino. La uva se manchó perdiendo aspecto y, consecuentemente, precio. Una más para un sector que tiene el agua al cuello desde hace rato.
domingo 5 de abril 2026




