Por Michel Zeghaib
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San Martín de San Juan consiguió por primera vez en su historia el ascenso a la primera categoría del fútbol argentino. En el partido de vuelta por el segundo ascenso directo, dio vuelta el resultado y derrotó a Huracán por 3 a 1, en un final emotivo y con polémica.
El equipo de Teté Quiroz había caído por 1 a 0 en el partido de ida, en Parque Patricios, y la diferencia de gol obtenida en este partido de vuelta le dio el ascenso a la máxima categoría del fútbol argentino.
El partido de la gloria
El partido estaba programado para el sábado 16 de junio a las 18:20. Ya desde las primeras horas de la mañana, la calle Mendoza era un desfiladero de personas que, ansiosas, esperaban el inicio del encuentro. Faltaban un par de horas para comenzar, el estadio estaba colmado. 12.000 sanjuaninos reventaban el Hilario Sánchez, por un poco más de 2.000 de Huracán. Al principio el partido se presentaba parejo. Pero, claro, era una final, y en una final sólo cuenta ganar. San Martín se puso en ventaja en el primer tiempo. Tonelotto, de penal, marcó el 1 a 0. Pero Larrivey lo empató antes de terminar la etapa inicial. El resultado condicionaba al Verdinegro y le daba el ascenso al equipo de Buenos Aires. Los minutos del complemento se fueron rápidamente y todo parecía indicar que era Huracán quien obtenía aquella noche el pasaporte a la Primera División. Es más, a segundos de llegar al tiempo cumplido, los hinchas visitantes ya estaban tras la tela, listos para la invasión en el campo de juego.
San Martín ya tenía la fama de marcar goles en los minutos finales. Había revertido en Córdoba un partido con Talleres fechas atrás agónicamente. También lo habían sufrido Olimpo y Tiro Federal, que perdieron en los últimos segundos sus partidos contra el elenco de Quiroz de ese Clausura '07. Y esa noche, no iba a ser la excepción. Transcurría el minuto 44 cuando Giménez cobró una falta cerca del área. Sebastián Brusco tomó carrera y se la jugó por un remate raso, que se coló por abajo de la barrera. Leo Díaz no llegó y se terminó metiendo en el primer palo. El empate llegaba y los miles de hinchas verdinegros explotaban gritando el gol.
Ocho minutos adicionó Giménez. San Martín, a esa altura, se metía en el alargue, porque el global estaba 2-2. La cantidad de minutos que adicionó el árbitro generó polémico entre la gente de Huracán, y los medios de Buenos Aires hacían caldo de cultivo. Aunque, durante el tiempo adicional, detalle que no muchos recuerdan, Huracán había tenido el triunfo en los pies de Milano. Mauro había tomado la pelota por la izquierda y sin que ningún defensor pudiera detenerlo, se encontró mano a mano con Monasterio, pero el arquero le ahogó el grito de gol. De haber marcado en esa jugada, nunca se hubiese hablado de los ocho polémicos minutos que adicionó el árbitro.
Justo en el octavo minuto de descuento, Pacheco tomó el balón en la mitad. Abrió a la izquierda para Daniel Díaz, que a su vez tocó a Matías García. El zurdo metió el pelotazo en el área del Globo, Goltz despejó mal y, fue entonces, cuando Tonelotto tuvo su segundo de gloria, quizá el más importante de su vida. Antes de que la pelota cayera al suelo, dio una media vuelta y sacó el remate como venía. Úbeda no pudo contener al delantero y tampoco Díaz, tapar el remate. La pelota cruzó la línea y no hubo más que decir. Ya no fue un grito de gol. Fue simplemente llanto, emoción, algo que sólo podrán contar aquellos que estuvieron en aquella noche inolvidable. El sueño se hacía realidad y el equipo sanjuanino lograba llegar a la “A”.
La alegría no es sólo brasilera
Abrazos, llantos, caras pintadas de verdinegro y miles de personas trepando el alambrado. No se sabe cómo, pero lograban pasar los rollos de alambre roseta que intentaban impedir la invasión a la cancha. Pero eso fue inútil. Las crónicas del momento muestran imágenes elocuentes, y describen el instante del éxtasis: algunos corren descontroladamente, otros, de rodillas, peregrinan con los brazos abiertos y los ojos cerrados murmurando palabras, hay cantos, más gente en la cancha, tirados panza arriba, agradeciendo.
La vuelta olímpica marchaba hacia el arco de la tribuna sur, donde hay más llantos, más caras de no creer que la felicidad sea cierta. Se lo ve al Tonegol defendiéndose como puede, intentando retener su camiseta número 9 y, después de interminables forcejeos, logra entregársela a su hijo. El Gino Laciar, más dócil, estaba desvestido y corría como un hincha más. El Cano Gómez en andas, arriba de otro hincha. Y a pesar de que la cancha estaba llena de hinchas, parecía que no entraba ni un alfiler en las tribunas, donde se cantaba, se reía, se bailaba... y se lloraba. Los fuegos artificiales, coronaron el firmamento, iluminándolo.
Sin dudas el recuerdo será imborrable. De la mano de Teté Quiroz, San Martín revertía una historia que le venía siendo adversa en temporadas anteriores. En los cierres de los partidos se dormía y sufría goles que le costaban más de un dolor de cabeza. Pero en aquel final del Clausura, San Martín demostraba que había aprendido la lección.
¿POR QUÉ GANÓ SAN MARTÍN?
Las crónicas de la época analizaban el triunfo verdinegro esgrimiendo cuatro razones sobre por qué San Martín había logrado dar un paso tan importante. Estas son las respuestas:
Cesar Monasterio, Ariel Agüero, Mario Pacheco y Luis Tonelotto. Cuatro nombres para sostener desde atrás y para adelante las posibilidades de juego que terminaron en ascenso.
Sumar afuera, ganar adentro. Una verdad tan vieja como efectiva como para llegar con pretensiones en cualquier campeonato.
Ganar partidos que ganan campeonatos. Frase que, para que se cumpla, necesita de un equipo maduro, como para lograr hacer la diferencia.
No solo querer ganar, sino hacerlo. La voluntad y decisión de tener un perfil de ganador, como para ir a buscar siempre el triunfo, donde sea y contra el que sea.
LA HISTORIA VERDINEGRA
En el local de la peluquería de don Octavio Alcotta fue fundado el Atlético San Martín, el 27 de septiembre de 1907, tarde noche, esquina de 25 de Mayo y General Acha. A seis cuadras de la Plaza 25, el centro de siempre de San Juan. Allí, en esa peluquería, un grupo de jóvenes entusiastas y amantes del fútbol se reunió con un fin: crear al Atlético San Martín. Los que llevaban la batuta eran, entre otros, los hermanos Ormeño, Lubejildo Coll y Matías Cuello. Los muchachos ya lo tenían todo decidido, pero faltaba darle forma a las cosas y que la gente las conozca.
En el grupo, había varios ex socios del club Atlético de la Juventud (hoy Juventud Alianza). Entre ellos decidieron ponerle de nombre San Martín, en honor a uno de los libertadores más importantes de Sudamérica. El acta de fundación se realizaba en dicha peluquería, de Octavio Alcotta, quien fue elegido como primer presidente. Mantuvo siempre los colores verde y negro en su escudo y camiseta. En 1968 clasificó a un Torneo Promocional junto a equipos directa e indirectamente afiliados a la AFA, obteniendo el tercer puesto entre ocho equipos.
Participó en el Torneo Nacional 1970 de primera división, quedando en el último puesto del Grupo B, entre diez equipos, con 4 victorias, 5 empates y 11 derrotas. En la temporada 1991/92 participó en el Nacional B, pero descendió tras realizar una pobre campaña, cosechando 33 puntos sobre 126 en juego. Retornó para la temporada 1995/96, logrando en su primer año clasificar al Torneo Reducido por el segundo ascenso a Primera A. En las dos siguiente logró avanzar a la segunda ronda, y entre la 1998/99 y la 2000/01 al Torneo Reducido. Tras un largo tiempo sin logros, y con algunos sobresaltos, al finalizar la temporada 2004/05 debió revalidar su categoría contra Racing de Córdoba, al que derrotó 1-0 en terreno neutral. En la temporada 2005/06 logró nuevamente la clasificación al Torneo Reducido, pero cayó derrotado ante Huracán. Al año siguiente (2007), y obteniendo la segunda mejor colocación en la tabla general, nuevamente enfrentó Huracán, obteniendo la oportunidad de ascender a la Primera División.
LOS VIEJOS GOLEADORES
Eduardo Merino
152 goles
Nació el 25 de mayo de 1924. Tiene 83 años y actualmente trabaja vendiendo quiniela en Chimbas. Es el máximo artillero Verdinegro en el fútbol local. Jugó 25 años en San Martín.
Pablo Marini
66 goles
El popular Pomelo es el goleador récord de San Martín en la Primera B Nacional. Fue técnico del Santo en la segunda mitad del 2008. Jugó en el Verdinegro hasta el 2002.
Martín Bravo
9 goles
La Rata es el máximo artillero en Primera División. En el Apertura 2007, Teté Quiroz no lo tuvo en cuenta. En el Clausura 2008, empezó de titular y metió 9 goles, quedando a sólo 4 de Darío Cvitanich, el goleador de ese torneo. Sus goles en San Juan le permitieron emigrar al Fútbol Mexicano.

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