CASOS QUE CONMOVIERON A SAN JUAN

El milagro de Semana Santa – Por Michel Zeghaib

Durante once interminables y angustiosos días del mes de abril del 2001, alrededor de 200 personas se abocaban en la búsqueda, por momentos sin esperanzas, de un andinista sanjuanino perdido en la inhóspita zona de los cerros Santa Rosa y Blanco de Las Cuevas. Nada igual hasta entonces se había registrado en la historia del andinismo local.
viernes, 06 de julio de 2012 · 15:41

Por Michel Zeghaib

Después de permanecer once días extraviado entre los cerros Santa Rosa y Blanco de Las Cuevas, integrantes del Club Andino Mercedario encontraban al andinista Guillermo Peralta, de 21 años, en una quebrada ubicada a 4.500 metros de altura. El hallazgo de Guillermo se lo conoció como “El milagro de Pascuas” o “El milagro de Semana Santa”. Estaba fracturado en varias partes del cuerpo, con un grave estado de descompensación general. Tuvo que aguantar temperaturas de hasta 5 grados bajo cero, vestido apenas con un anorak verde, ya que no llevaba la vestimenta apropiada.

La búsqueda, el encuentro y el rescate

Las opiniones variaban. No había niebla esa noche y la luna iluminaba bastante los cerros. Aún así, el andinista equivocó el camino cuando descendía el cerro Blanco de Las Cuevas, desviándose por una quebrada que lo llevó directo a una zona de grietas. Al parecer, Guillermo no había podido dar con la única quebrada que lo llevaría al pie de la montaña en forma directa. De haber sido así, otra sería la historia. Él creyó que iba por el sendero indicado, pero no. Esta conjetura llevó a que andinistas y otros expertos supusieran que Guillermo no se había precavido de las fosas cayendo en una de ellas. Con el correr de los días, esta hipótesis quedaba como la más segura, ya que el terreno que abunda en esa zona es flojo y pedregoso, por lo tanto, se desmorona con facilidad. Hasta los baqueanos, hombres avezados y conocedores de esos terrenos, reconocían lo fácil que es perderse en esos cerros, ya que la geografía está conformada por senderos angostos y sinuosos, mucho de ellos de cornisa, que impiden tener un panorama completo del lugar por donde se transita. Lo más común es encontrarse caminando en círculos sin darse cuenta hasta quedar desorientados y, de esta manera, perder el rumbo.

Si hubo un lugar en el que las patrullas de rescate no habían ido a escudriñar era el fondo de esas grietas, porque consideraban que si el andinista estaba allí, seguramente estaría muerto por la caída. Fue entonces que los rescatistas se dispusieron a transitar por las orillas del Río Sasso hasta la Quebrada de Los Chacayes. Al fondo de la Quebrada, se encuentra un sistema de grietas formadas por la erosión del agua sobre el terreno. Mientras que esas grietas eran consideradas como última alternativa, justo en una de ellas fue donde Guillermo había caído.

Luego de una hora de caminata llegaron al lugar. Pero, ¿en qué grieta de todas las que había se encontraba Guillermo? En ese momento una voz rompió el silencio y resonó con su eco por toda la Quebrada. El 11 de abril, en la tarde, alrededor de la 18 hs, uno de los mejores escaladores que tenía San Juan, y que pertenecía al Club Andino Mercedario, Esteban Arellana, escuchó la voz de Guillermo a la distancia. Pero no lo podía ver. En realidad nadie podía ver dentro de las grietas, porque el sol no llega hasta el fondo.

En ese momento Esteban se acercó a una de ellas, de donde provenían los gritos. Allí estaba Guillermo, lo había encontrado. Le tiró chocolates y una manta y finalmente pudieron hablar. Sacarlo de allí no sería nada sencillo, ya que la fosa era tan angosta y profunda, que los andinistas debían descender con arneses y cuerdas, sujetas de clavos que había que hundir en las paredes del cerro. Una mejor idea fue bajar una camilla especial, sujetar al andinista en ella y elevarlo. En ese operativo, que comenzó una hora después de ser encontrado, trabajaron al menos quince expertos, entre ellos, médicos que se encontraban en la zona para darle los primeros auxilios y comenzar a  tratar lo que seguro iba a ser un avanzado estado de deshidratación. Fue así que los trabajos para sacar al andinista de la fosa se extendieron durante toda la noche de aquel 11 de abril. Recién en la mañana del día siguiente preveían la posibilidad de trasladarlo en helicóptero al Hospital Rawson, porque el rescate iba a ser lento, además, en medio de un clima que no les permitía trabajar con tranquilidad.

Una noticia largamente esperada

En el campamento ubicado sobre la altura de la entrada a la Sierra de Maradona el clima era de fiesta. Después de once días de no dar con él, es lógico pensar que las esperanzas de encontrarlo con vida desaparecieran y que esa posibilidad se viera frustrada y desvanecida. Aún así, todos guardaron siempre un hálito de esperanza, pero, en realidad, y más allá de toda conjetura, Guillermo sorprendió a todos. Fracturado, con frío, sin comida ni agua ni ropa suficiente, alimentado con pasas de uvas y raíces… ¡pero vivo! Objetivamente, Guillermo contaba con una serie de recursos que, de no tenerlos, no hubiera ocurrido ese milagro del que todos hablaban. Tenía conocimientos de supervivencia, resistencia física y una firmeza psicológica importante. Sin esto, según la opinión médicos y andinistas, no hubiera resistido.

Durante los días que duró el operativo de rescate Guillermo había escuchado todo: las voces humanas, los helicópteros, todo. El lector puede imaginarse la horrible pesadilla que esto significó para el joven andinista. Él sabía que lo buscaban pero no podía hacerles saber que estaba vivo, ni tampoco dónde estaba. Más aún, la zona en la que él se encontraba fue rastrillada varias veces, y en medio de la búsqueda, las voces se confundían. Los rescatadores escuchaban voces pero concluían que venían de otra patrulla. Sin embargo, entre la mezcla de esas voces se encontraba la de Guillermo.

Finalmente, el 13 de abril, dos días después del rescate, Guillermo llegaba a la terminal de Ómnibus de San Juan, en un Lama mendocino, para ser trasladado de inmediato al Hospital Rawson.

Resonancia nacional

Los diarios de esos días –incluyendo algunos meses después–, se hicieron eco de lo que estaba pasando en San Juan. La provincia volvió a ser noticia nacional. Los títulos daban cuenta de la magnitud del hecho. Algunos ejemplos. Diario La Nación titulaba: “Fue rescatado el andinista que estuvo doce días perdido” (13/04/2001). Página 12, en la misma fecha decía: “Encontraron a un andinista perdido hace once días. Cuando ya nadie lo esperaba”. Por su lado, el diario Los Andes (Mendoza) expresaba en varios títulos: “Estuvo 12 días herido en una grieta a 4.500 m de altura, sin comida, ¡y se salvó! (13/04/2001), “Guillermo sobrevivió comiendo raíces” (14/04/2001), “Más de 200 personas en el operativo de búsqueda” (14/04/2001), “Un salvataje inédito” (11/06/2001). O también La Voz del Interior de Córdoba: “Hallan a un joven que estuvo 11 días perdido en cerro sanjuanino (12/04/2001).

Cronología
 
Lunes 01 de abril
Sebastián Navarro, compañero de Guillermo Peralta, salía por la quebrada del Río Sasso, y horas después avisaba, lo que había pasado con su amigo, a la policía de Zonda, al Andino Mercedario y a Bomberos.
Martes 02 de abril
Dos grupos del Andino Mercedario y otro de baqueanos, se internaban en dirección a los cerros Santa Rosa y Blanco Las Cuevas, mientras que en la ciudad, se empezaba a movilizar más gente.
Miércoles 03 de abril
Alrededor de cuarenta personas participaron de la búsqueda de Guillermo. Lo hicieron de a pie, a caballos y en motos  enduro. El helicóptero del gobierno –Bell Ranger–, ese día no pudo volar por mal tiempo.
Jueves 04 de abril
Dos Unimog del ejército, más motos y personal de bomberos se sumaban a la búsqueda. A estas alturas, más de sesenta se sumaban al rastrillaje luchando contra el frío, la niebla y la nieve.
Viernes 05 de abril
Recién ese día, pudo intervenir el helicóptero de la provincia, haciendo tres vuelos sobre el cordón montañoso, sin encontrar ningún resultado. Además, se sumaron más baqueanos y motoristas.
Sábado 06 de abril
El Bell Ranger, realizaba cuatro vuelos más, pero sin tener novedades. Los familiares de Guillermo, le pidieron al gobernador de entonces, Dr. Alfredo Avelín, que gestionara los helicópteros Lama de Mendoza.
Domingo 07 de abril
Llegaban los Lamas solicitados por los familiares del andinista perdido. Además del rastrillaje aéreo, logaban depositar a más andinistas en las cumbres de los cerros Santa Rosa Y Blanco Las Cuevas, con el objetivo claro de ganar tiempo en la búsqueda.
Lunes 08 de abril
Los tres helicópteros –Bell Ranger y Lamas– hacían rastrillaje aéreo sin ningún resultado. Ese día, los Lamas regresaban a Mendoza, para realizar revisión técnica ya que habían sido dañados por la agresividad del clima. Ademas, se suspendía la búsqueda para reorganizarse.
Martes 09 de abril
Quedan en los cerros un grupo de montañistas y unos baqueanos. Mientras tanto, la familia de Guillermo seguía esperando al pie de la Quebrada de Maradona.
Miércoles 10 de abril
Se reanuda la búsqueda. Los Lamas, otra vez en San Juan, llevaban a tres andinistas para que rastrillaran en puntos estratégicos. Finalmente, alrededor de la 6 de la tarde, encuentran a Guillermo.


Momentos de tensión

1- Guillermo Peralta se perdió en el cerro Blanco de Las Cuevas, en Zonda, el 1 de abril de 2001. Su amigo Sebastián Navarro dio aviso a la Policía y comenzó el operativo de búsqueda.

2- Desde el comienzo hasta el final de la búsqueda, los familiares y amigos de Peralta, como los rescatistas, se apostaron al pie del cerro, esperando noticias de él.

3-Al operativo de búsqueda se sumaron algunos baqueanos para rastrillar la zona. Los días pasaban y la nieve acumulada en el cerro entorpecía el operativo.

4-Como la búsqueda terrestre no daba resultado se comenzó con una aérea. En el operativo participaron dos helicópteros Lama, de la Nación, y el de la provincia.

5- El 12 de abril se concretó el rescate de Guillermo y desde muy temprano la gente se agolpó en la terminal a la espera del helicóptero que lo trasladaría a la ciudad.

6- Guillermo Peralta fue bajado del helicóptero y subido en una ambulancia que lo trasladó hasta Urgencias del Hospital Rawson, en medio de una multitud que lo ovacionaba.

 

Comentarios