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1562 – 2012: Los protagonistas invisibles de la historia - Por Michel Zeghaib

Cada vez que se conmemora un año más del hecho fundacional, despunta casi automáticamente la figura de Juan Jufré. Pero, como suele pasar con la mayoría de las conquistas colonizadoras de la modernidad, prevalece la figura del conquistador, y se desplaza la figuras de los que lo acompañaban, más aún, de los que ya residían en el lugar de conquista.
viernes, 15 de junio de 2012 · 20:35

Por Michel Zeghaib

“Tarde de sol, serena y tibia, como de invierno cuyano, la de ese 13 de Junio. Tarde histórica, también…” Así expresa don Horacio Videla aquel momento. También dice que Juan Jufré, en nombre del entonces gobernador de Chile, Francisco de Villagra, “echó cimientos a la nueva población. Recostada en el cielo al fondo del paisaje, enigmática, mostrando el norte cardinal, la cumbre Villicúm, madrina así del nacimiento de la ciudad y la más típicamente sanjuanina de sus montañas (…).” Queda asentado en las “Actas de Fundación”, el comienzo de una etapa, pero dentro de una historia ya empezada: las de los nativos originarios que residían en estas tierras, los Huarpes. La personalidad no belicosa de los primeros pobladores, permitió que los nuevos habitantes no pretendieran la desaparición de un pasado ya vivido, sino la continuación de esa historia.

Además de la figura de Juan Jufré como uno de los protagonistas del acontecimiento fundacional de estas tierras, también debería emerger, con más fuerza, con fuerza esencial, la presencia de los nativos y vecinos comunes que protagonizaron aquel momento. De esta manera, aquellos moradores, son los fundadores necesarios de la provincia. Pero, cabría hacerse una pregunta: ¿Puede llamarse “fundación” a este hecho histórico que se conmemora cada 13 de junio?, ¿no debería llamarse, quizá, “re-fundación”, partiendo de la base que ya existían habitantes que habían echado las raíces de su propia historia? Si fundar, según el Diccionario de la Real Academia Española, implica: establecer, crear, poner bases, erigir, etc., entonces, no habría que llamar “fundación” a este acontecimiento, porque ya había algo creado, ya habían quienes habían creado una historia: el pueblo originario de los Huarpes.

Varias tribus indígenas poblaban Cuyo cuando llegaron los conquistadores españoles. Como ya se sabe, entre ellos estaban los Huarpes. Las crónicas de la época de la conquista hablan que, en el país de Cuyo, había entre 20 y 30 mil naturales. Un siglo después, este pueblo ya estaba en camino a su desaparición. Una gran proporción de la población huarpe fue arrancada de sus hogares y llevada a trabajar a las minas de Chile. El traslado de los indígenas de Cuyo había comenzado cuando en 1551 Francisco de Villagra descubrió esta región, es decir, antes de la fundación de San Juan y Mendoza. Una vez fundadas, las provincias de Cuyo dependerían de la Capitanía de Chile, razón por la cual los traslados de indios en encomienda continuaron.
 
Normalmente se llevaban a los hombres; las mujeres con sus hijos quedaban abandonadas o bien los seguían, y perecían en el camino. Muchos huarpes, atemorizados por esta práctica, se escondían en parajes apartados, donde también terminaban muriendo por falta de sustento.

El desafío es seguir siendo fundadores, creando, inventando el presente para posibilitar un futuro cada vez mejor, y para lanzarse a la corriente espiritual de la historia. El desafío que está ante cada sanjuanino, consiste en avanzar y mirar hacia adelante en busca del mejor destino para cada uno de los que forman parte de este suelo. Aristóteles, filósofo griego, dijo alguna vez que “el instante es la continuidad del tiempo, pues une el tiempo pasado con el tiempo futuro”. Cada 13 de junio, es en realidad cualquier día. Cada 13 de junio es antes de aquel 1562 y después de él también.

Este año se conmemoraron 450 años, y la pregunta que queda planteada es: ¿y cuántos años más habrán que sumar con los vividos antes de aquel 13 de junio de 1562?
 

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