Por Michel Zeghaib
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Aquella mañana había comenzado con algunos vaticinios. Las sensaciones eran mezcladas: la tranquilidad, y al mismo tiempo, la inquietud que dejaba un alerta meteorológico que podía escucharse o verse por los medios de comunicación: “Una masa de aire frío afecta el área de cobertura, con nevadas de variada intensidad, vientos intensos del sector oeste en alta cordillera y viento zonda en San Juan, Catamarca y La Rioja”.
El más dañino que se recuerde
Más de 1.000 viviendas afectadas, alrededor de 25.000 usuarios que no recibieron por varios días electricidad. El antecedente más cercano de un viento Zonda que haya soplado con la violencia de aquel martes 12 de junio de 2006, se remonta al 13 de Junio del 2000. Sin embargo, en aquel año no hubieron tantos destrozos materiales. Por aquel entonces, quedaba registrado en la provincia como el viento Zonda más dañino de los últimos tiempos.
Así detallaba el climatólogo Germán Poblete, ex director del Instituto de Geografía Aplicada de la Universidad Nacional de San Juan, que, en aquel momento, dirigía el proyecto del impacto de cambio climático en recursos hídricos en la cordillera, nodo San Juan, del FONCYT (Fondo Nacional para Promoción Científica y Tecnológica). Poblete explicaba que al viento Zonda se puede clasificar en tres escalas: Severo (más de 100km/h), Intenso (de 50 a 100 km/h) y Moderado (hasta 50km/h). Por eso es que al viento de aquel martes 12 de junio del 2006, estuvo entre los más graves.
La toma del puente
Una de las consecuencias más resonantes, que tenía que ver con la reacción de los sanjuaninos, fue el corte y toma del puente de Albardón. El jueves 13 de julio, aproximadamente 600 personas cortaban el puente como una medida de protesta porque alrededor de 4.000 personas de esas cercanías llevaban más de 48 horas sin luz. El problema era que al no tener energía eléctrica, tampoco podían acceder al agua potable, ya que el suministro era distribuido mediante el funcionamiento de una bomba de agua. Además, los vecinos manifestaban su preocupación por el estado en que habían quedado sus viviendas.
Antecedente poco común
Aquel devastador viento Zonda había sido el primer viento fuerte del año, incluso, quedaría en el historial como el más importante de los últimos años. Las primeras ráfagas de Zonda de aquel año 2006 fueron del 4 al 8 de junio (anterior a la del tremendo Zonda), pero de menor intensidad. En el año 2005, los vientos más fuertes fueron el 28 de agosto (Jáchal, Zonda de 100 km/h), el 18 de mayo (Gran San Juan, 97 km/h) y el 23 de mayo (100 km/h). Durante el 2004 el más viento más fuerte que se registró fue el 24 de agosto con ráfagas de 105 km/h.
Cristian Gallardo / Vecino de Pocito
“Igual me quedo aquí”
Fue durante la noche del martes. El viento parecía que empujaba la casa, que es de madera. Con mi mamá y mi hermana sentimos que algo crujía. Nos asustamos porque también se cortó la luz. No sé en qué momento sentimos que una de las vigas de madera comenzó a crujir y ceder. Entonces salimos por la puerta que da al fondo. Ahí fue que todo se vino abajo. Tratamos de refugiarnos en la casa de los vecinos, pero también se le volaron los techos. No tengo dónde ir, pero igual me quedo a vivir aquí junto con mi familia. Vamos a juntar los muebles y construir de nuevo, no sé cómo, pero lo vamos a hacer, no nos queda otra.
Hilario Sansó / Comerciante de Rawson
“Se venía todo abajo”
Este pimiento tiene como 50 años. Cayó durante la madrugada entre crujidos y mucho ruido. Con mi familia nos asustamos porque parecía que se venía todo abajo. Es que las ramas más gruesas destrozaron la pilastra de la energía eléctrica, por eso nos quedamos sin luz. Ahora tenemos un problema grave, porque sin energía no podemos hacer funcionar el motor que saca el agua de pozo. De esa forma no tendremos agua para tomar; pero además no funcionan las heladeras donde tenemos los fiambres que ya estamos perdiendo. Por ese motivo vamos a perder también plata. Hasta ahora nadie escuchó nuestro reclamo.
Arnaldo Castro / Vecino de Chimbas
“El susto más grande”
Eran como las 4 de la tarde. Yo estaba acostado porque tengo fuertes dolores en la columna. Sentí un crujido muy grande y me asusté. Mi familia me avisó y salimos por la puerta del fondo. Era el eucaliptus que estaba del otro lado de la calle Tucumán. Cómo será de grande, que cayó sobre la calle y volteó el poste con cables en mi vereda. Entre astillas y piedras, los vidrios de las ventanas del comedor y un dormitorio se rompieron. Fue el susto más grande de mi vida. En cuestión de minutos cayeron 3 árboles más en la cuadra. Nos quedamos sin luz y con miedo a que les dé la corriente a los niños que hay en la zona.
LA LEYENDA
Cuentan que hace muchos años había una mujer muy pobre que tenía un solo hijo y vivía de lo que le dejaba la venta de cocho.
Ella se sentaba todas las tardes a moler las flores del maíz tostado en el mortero para hacer cocho; su hijo todas las noches se lo robaba para comérselo y lo que le sobraba lo tiraba para que su madre no se diera cuenta. La pobre mujer lo retaba, pero el muchacho no entendía que aquella harina que el comía por gula su madre la cambiaba por azúcar, yerba o harina. Una mañana antes de salir al mercado, el hijo le robó parte del cocho, con tan mala suerte que derramó el resto en el piso de tierra del rancho. Su madre, cansada de las travesuras de su niño, lo maldijo diciéndole: “siquiera viniera Mandinga y te llevara lejos así no te veo más para que me dejes trabajar y ganarme la vida tranquila”. Enseguida se levantó un fuerte y caliente ventarrón que levantó al muchacho por los aires, llevándolo para el lado del cerro. Su madre, arrepentida de lo que había dicho, salió corriendo detrás del viento gritándole que lo dejara, hasta que perdió de vista a su hijo. Entonces siguió buscándolo por los montes un largo rato, rogándole a Dios que le devolviera al muchacho vivo o muerto. Así llegó a la Quebrada de Zonda donde vio al cuerpo del chico pegado en la pared del cerro, mientras que poco a poco se iba transformando en piedra.
Cuentan que desde ese día nació el viento Zonda en la quebrada, y también dicen que todas las tardes a la misma hora en que la madre lo maldijo a su hijo, empieza a zondear.

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