Por Michel Zeghaib
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Es imposible negar que en nuestra provincia una considerable cantidad de sanjuaninos creen en alguna realidad superior y espiritual. Negarlo sería desconocer parte del perfil tradicionalista que caracteriza su identidad. La devoción a San Expedito ha crecido en estos últimos diez años de manera exponencial.
¿Quién fue San Expedito?
Los datos más precisos sobre la vida militar de San Expedito fueron recopilados por un grupo de Jesuitas que se dedicaron a investigar y recopilar del modo más preciso posible la vida del santo romano. Con siglos de crónicas, San Expedito es conocido en toda Europa y Asia menor. El santo habría sido armenio, y si bien se desconoce su lugar real de nacimiento, es probable que haya sido de la localidad de Metilene, que es también en donde sufre su martirio. Otra posibilidad es que fuera oriundo de Roma, y enviado en misión militar a Metilene. Esta ciudad fue construida en el Siglo II por el emperador romano Trajano. Armenia fue una de las primeras regiones en recibir las enseñanzas de los apóstoles Judas Tadeo, Simón y Batoloméo, como así también un lugar de innumerables persecuciones a los cristianos. En este país se derramó la sangre de muchos, entre ellos San Expedito y San Pantaleón.
San Expedito vivió a principios del siglo IV. Era un militar del Imperio Romano que tenía a su cargo toda una legión a las órdenes de Dioclesiano, emperador que años más tarde lo mandaría a matar. La Tradición cuenta que Expedito era jefe de la 12ª Legión Romana conocida como “Fulminante” que estaba establecida en Metilene, sede de una de las provincias romanas da Armenia. Militar de carrera, tenía más de seis mil hombres a su cargo, y había recibido el estricto entrenamiento militar de las legiones del César, comprometido con la defensa del imperio y sus leyes. Se cree que su nombre deriva de “Expedici”, que era un tipo de formación militar romana ligera y veloz; seguramente Expedito se habría iniciado en una unidad de este tipo y de allí deriva su apellido.
Milagro, conversión y muerte
Las legiones eran poderosas unidades militares dispersas a lo largo y ancho del imperio romano con unos siete mil soldados de infantería cada una y apoyadas también por caballería. Expedito estaba a cargo de la Legión “Fulminante”, con el título de Tribuno, equivalente al rango de General de División. Las milicias romanas habían recibido de Diocleciano el decreto ordenando la persecución de los cristianos, que se oponían a profesar la fe politeísta oficial del imperio. La pena era la muerte, y en particular era la pena de flagelación y decapitación para los funcionarios del imperio, militares o civiles, que se convirtieran al cristianismo.
La legión de Expedito estaba basada en Armenia y tenía como misión principal luchar contra los pueblos bárbaros en la zona de Germania, esto es en Armenia y Turquía. Habían luchado durante mucho tiempo, bajo las órdenes de su general, pero habían agotado las provisiones de alimentos y agua en tierras que estaban infectadas de enemigos. Finalmente, enfrentaron una vez más la batalla sin tener las fuerzas para hacerlo. Expedito les habló, trató de levantar sus espíritus sin lograr nada. El enemigo estaba cada vez más cerca, pero sin fuerzas, alimentos ni bebida, nada podía hacerse.
Los soldados romanos habían visto muchas veces lo que hacían los cristianos cuando enfrentaban la muerte que ellos mismos les prodigaban: elevaban sus brazos al cielo y pedían ayuda a su Dios. Y la leyenda decía que ese Dios muchas veces escuchaba sus pedidos y oficiaba milagros. Para sorpresa de Expedito, sus soldados, de uno en uno empezaron a elevar sus brazos al cielo y rogar a ese Dios al que le rezaban aquellos cristianos, y del que ellos habían escuchado hablar. Las tropas enemigas se sorprendieron porque nunca habían visto a una Legión Romana completa elevando sus brazos al cielo y rogando a Dios en pleno campo de batalla. Se detuvieron extasiados, sin comprender lo que ocurría. En ese momento el cielo se oscureció y precipitó un vendaval de viento y agua que cubrió a soldados y animales, transformando el lugar en confusión. La Fulminante se recompuso y aprovechando la situación volvió a salir victoriosa de la batalla.
Muchos de los soldados de la legión se convirtieron al Cristianismo de inmediato por haber visto actuar a ese Dios cristiano. Expedito no comprendía lo que ocurría, sin embargo, había quedado tocado por lo que él mismo había visto. En ese momento, sintió que Dios lo estaba llamando, pero su puesto en la milicia romana no era compatible con tal conversión, lo esperaba la muerte, sin dudas, en caso de desafiar la autoridad del Emperador. Los hechos llegaron a los oídos de Dioclesiano, que preocupado envió órdenes para que se detenga esa revuelta militar de soldados romanos convertidos al cristianismo.
Expedito dudó y dudó, postergó su decisión una y otra vez. Muchos de sus propios soldados se habían unido a la fe de los cristianos. Pero cierto día Expedito, tomó una decisión: cambiar para siempre su vida convirtiéndose al cristianismo, cueste lo que cueste. Fue entonces que la historia cuenta que se le apareció el espíritu del mal en la forma de un cuervo. El cuervo le gritaba ¡cras...cras...!, palabra latina que quiere decir “mañana...mañana”. Algo así como: ¡Esta decisión déjala para mañana! ¡No tengas apuro! ¡Espera por tu conversión! Pero Expedito reaccionó enérgicamente aplastando al cuervo con su pie derecho mientras exclamaba Hodie... Hodie... Hodie (que en latín significa Hoy... Hoy... Hoy...). ¡No dejaré nada para mañana, a partir de hoy seré cristiano!
El 19 de abril del año 303 de nuestra era, por orden del Emperador Diocleciano, Expedito era sacrificado en Melitene, sede de una de las Provincias Romanas en Armenia junto con sus compañeros de milicia Caio, Galatas, Hermogenes, Aristonico y Rufo. La pena fue de flagelación (dando lugar al posible arrepentimiento del reo) y la decapitación.
La devoción a San Expedito
La devoción a San Expedito se ha ido difundiendo especialmente en la época moderna. Se recogen noticias de su fervor hacia mediados del siglo XVII en Sicilia, especialmente, en las ciudades de Mesina y Arcireale, donde en 1781 fue declarado segundo patrono de la ciudad y patrono especial de comerciantes y navegantes, y también protector para obtener rápida solución a los problemas urgentes. En nuestros tiempos, infinidad de Iglesias tienen imágenes de nuestro santo, y rinden culto a su devoción.
En el imaginario religioso, Expedito tiene un rol de intercesión especial ante Dios para atender los casos urgentes, incluso, imposibles. Es decir, casos en que de producirse una demora habría un gran perjuicio. Es conocido como uno de los abogados de las causas imposibles junto con Rita de Cascia y Judas Tadeo (oriundo de Nazareth y primo de Jesucristo), a quienes también se les suele invocar en estos casos. También ha pasado a ser patrono de las personas que quieren obtener un favor por una causa perdida, pero la necesitan inmediatamente.
El sentido de la devoción a los santos
Los Santos son concebidos por sus seguidores como arquetipo o modelos a seguir. Estos suelen repetir: “Si ellos pudieron, nosotros también”.
Algunos santos son considerados especiales, porque demostraron en vida la fortaleza necesaria para lograr un cambio definitivo de vida al que el cristiano llama: conversión. San Expedito es sin dudas, para miles de personas, un modelo de fortaleza y compromiso. En estos tiempos su devoción ha crecido porque la gente busca ayuda espiritual, ser escuchadas, y San Expedito ha logrado ocupar ese espacio que la política o la economía han dejado vacío.

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