Peregrinos cuidadosos

La Difunta a pleno: postales de la devoción en pandemia

Volvió la actividad en el santuario, bajo estricto protocolo. Desde temprano se vieron filas ordenadas de gente con barbijo que pudo manifestar su fe en el tradicional sitio de promesantes. Fuerte presencia policial.
viernes, 2 de abril de 2021 · 12:45

En épocas normales, la Difunta Correa recibe 100.000 visitantes para Semana Santa. El año pasado el santuario fue cerrado por primera vez en su historia debido a la pandemia, y este año volvió, funcionando bajo estricto protocolo contra el COVID-19 lo que deparó postales diferentes de este lugar que congrega multitudes. Este año, con menos aglomeraciones, gran cantidad de visitantes asistió desde temprano al paraje, y se encontraron con normas a cumplir.

En la ruta por todo Caucete hay controles policiales que dirigen el tránsito seguro. Los autos de los que llegan al paraje se dejan en la entrada, no se puede dar la vuelta como otros años y desde allí pasan caminando. Hay vallas, carteles y flechas indicando cada lugar para conducir a la gente ayudando a no perder el sendero, siempre bajo los ojos atentos de los uniformados.

Antes de subir la escalera, en el santuario y bajando las escaleras, entre otros hitos, una persona coloca alcohol en las manos a los que transitan. 

Los peregrinos y promesantes pudieron desfilar ante la que consideran Santa, subiendo en fila con cuidado de distanciamiento social y uso del barbijo. 

No están permitidos los asados, costumbre de los visitantes otros años incluso en viernes santo, pero sí se puede degustar chivo y otras delicias en los comedores habilitados del paraje, que se manejan con los protocolos de los restoranes. 

El respeto de la gente a todas las medidas antipandemia, por lo que se vio este viernes, sí se dio en general, salvo en la situación de no tocar la imagen de la Difunta en el santuario.

En ese momento crucial, muchos no evitaron no sólo extender su mano hacia la Difuntita sino también se vieron personas tiradas encima, otras llorando, y manifestándose como en épocas en que esto no era un peligro.  

 

 

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