semana de la diversidad

El orgullo de ser queer: dos historias que muestran que San Juan está cambiando

Las protagonistas aseguran que siempre tuvieron que luchar para ser respetadas por ser diferentes y hoy, después de tanto, se animan a perseguir sus sueños y a vivir de lo que les gusta.
domingo, 21 de noviembre de 2021 · 14:30

Damaris Montivero y Mariana Castro Canovas son dos sanjuaninas que, por ser diferentes, fueron discriminadas desde que tienen memoria por la sociedad. Sin embargo, hoy su realidad cambió, ya que esa aceptación que tanto buscaron y debieron tener desde un principio finalmente la encontraron. Es que en la provincia, muchas cabezas se abrieron y las que no, tuvieron que adaptarse y respetarlas tal y como son. 

Como chica trans que es, Mariana, con una figura envidiable, dejó atrás aquellos miedos que le inculcaron desde siempre por su condición y sueña con convertirse en modelo de pasarela. Si bien modeló hace tiempo, los malos comentarios y la crueldad de algunos la amedrentaron al punto que renunció a la posibilidad de iniciar una carrera en ello. Ahora, más madura y con otra perspectiva de la vida, quien se convirtió en coiffeur para ganarse el pan se anima a cumplir sus deseos. 

"Hoy ser trans dejó de ser un tabú, hay más visibilidad. Aún así, la expectativa de vida sigue siendo de 35 años", señala la protagonista que trabaja de lo que le gusta y que por ello sabe que es afortunada ya que, lamentablemente, para una mayoría resulta imposible encontrar empleo en la provincia. Es por esto que asegura que es necesaria y urgente la Ley Integral para Personas Trans. "Aunque hay legislaciones que nos apoyan como la Identidad de Género y el Cupo Trans, hace falta una contención mayor para aquellas compañeras que no tienen nada", agrega. 

A pesar de haber evolucionado en algunos aspectos, a las mujeres trans les cuesta ocupar puestos laborales dentro de la sociedad sanjuanina y eso queda en evidencia cuando se hace un repaso mental de dónde vimos por última vez a una chica trans; posiblemente no fue en un ámbito de trabajo. "Antes sólo se podía salir de noche, porque de día una era un bicho raro, todo el mundo te miraba, se reía de vos y hasta te decía cosas fuera de lugar. Ahora, ya no es tan así. Se puede salir y, si me miran, lo hacen con otros ojos", cuenta entre risas. 

Tal parece, la impresión que la joven de 31 años provoca en los demás, en especial en los hombres, es de admiración por sus voluptuosas curvas. "Alguna vez me pasó que caminé cerca de una pareja y, después de que el hombre se diera vuelta para verme, la mujer se enojó y lo retó", recuerda.   

La mujer que cuenta que fue novia de varios deportistas, algunos bien famosos por estas tierras, vivió tiempos de tormentos en su juventud y, gracias al apoyo de las chicas de AMMAR -Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina-, pudo salir adelante. Así lo destaca Mariana, quien sostiene que Mónica Lencina, la representante de las trabajadoras sexuales en la provincia, fue clave en todo. "Es un grupo de contención que acompaña y te abraza. Yo tenía miedo a la misma comunidad y eso cambió después de que me brindaran todo su amor", resalta. 

Tras ser cobijada por ese conjunto de personas, Mariana aprendió que militar por sus derechos y los de los demás resulta fundamental para generar un cambio. Así comenzó a integrar el Consejo Provincial de Protección Integral de la Mujer, dependiente de la Dirección de la Mujer y del Ministerio de Desarrollo Humano. "Que el estado nos incluya es una evolución trascendental", marca la misma que asevera: "Todas peleamos juntas y, aunque exista el prejuicio y el doble discurso, las nuevas generaciones nos apoyan".

En la Semana de la Diversidad que termina este domingo, día en el que la Marcha del Orgullo tenga vida una vez más, Mariana formó parte de las diferentes actividades que se realizaron de la mano del Gobierno. "Una empresa privada (Broker Andino) ofreció su apoyo público para la comunidad y en especial para las personas trans. Eso sería bueno que sea replicado por otras empresas", manifiesta y añade: "También se ofrecieron los servicios de ContrataTrans, una web sin fines de lucro que funciona como bolsa de trabajo, toda una herramienta que apoya a la comunidad". 

Para la otra protagonista de la nota tampoco la vida fue sencilla. Como mujer que le gustan las mujeres y que decidió tener su propio estilo, con cabello corto y aspecto masculino, la discriminación fue una constante desde su niñez. Damaris, que tiene un encanto muy particular al momento de expresarse, a sus 23 años busca con determinación lo que quiere. Sorteó tantas dificultades a lo largo de su juventud, que se hizo fuerte y hoy nada la detiene. 

Luego de golpear tantas puertas que ya ni puede contar en busca de trabajo y tras sufrir el rechazo de los otros por su aspecto, la muchacha de los tatuajes se acerca a la chance de vivir de un oficio. Gracias al Área de Género de la Municipalidad de la Capital, Damaris encara el proyecto de armar su propia 'empresa'. Con un dinero que recibirá durante 6 meses, comenzó a comprarse herramientas para trabajar en la construcción. 

"Esta es una oportunidad única que no voy a desaprovechar. Es la posibilidad de salir adelante y por ello soy una agradecida, porque conozco lo duro que es no encontrar trabajo. La discriminación todavía existe en la provincia y es por eso que es clave tener un sistema que te apoye para tener independencia económica y así poder crecer", expresa la chica que resalta el respaldo de las organizaciones. 

Tal y como Mariana lo dijo, para la joven que confiesa que la suelen confundir con un varón contar con el apoyo de otros es lo que las hace más fuertes. "Toda la vida fui discriminada, pero hoy ya no importa, ya no duele tanto porque sé que he sido valiente con elegir ser libre, a pesar de todo", comenta quien se muestra orgullosa de su elección. 

Si bien es cierto que cuando era adolescente pasó varios tragos amargos en la escuela, con problemas con los docentes al punto de tener que cambiarse de establecimiento educativo, no hay mal que por bien no venga porque por esos momentos vividos terminó con el gabinete de la Municipalidad. "Una licenciada en Trabajo Social me acompañó y me ofreció contención cuando más la necesitaba. Con otros profesionales, así como lo hacen con mujeres que también sufren situaciones de violencia, me dieron las herramientas para levantar la cabeza y buscar un proyecto de vida", asevera. 

Del mismo modo en que la tuvo Mariana, la aceptación de la familia de Damaris fue total. Sus madres, por fortuna, nunca cuestionaron sus decisiones y siempre apoyaron con amor. "Mi mamá me enseñó que lo que digan los demás no debe afectarme, si es con maldad. Y así lo he tratado de seguir. Hoy no tengo que explicarle nada a nadie", advierte empoderada Damaris. 

Aunque tuvieron que atravesar tormentas a lo largo de sus vidas, por los maltratos que han sufrido sólo por ser quienes son, la situación mejoró para ellas y no sólo son más fuertes sino que se lucen orgullosamente como queer.      

 

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