La Lechuza fue la primera radio comunitaria de San Juan y en la actualidad tiene 12 años democratizando el derecho a la comunicación, dándole a las minorías olvidadas de Pocito la posibilidad de expresar su voz y concretar decisiones de manera colectiva. Una radio que a simple vista es diferente. Donde nunca vas a escuchar en su dial el modo de vida extravagante de algún famoso y sus "tips" para vivir mejor, o noticias de índole política y económica que se repiten como mantras proselitistas a determinado fin de lucro. No. En La Lechuza se cuentan otras historias. Aquellas que yacen de los barrios, de intercambios entre vecinos que exponen sus necesidades, de los que no son rentables por la lógica mediática y que muchas veces quedan al margen de los discursos.
La primera radio comunitaria de San Juan: el dial de los que no tienen voz
La radio se encuentra en el Callejón Sancasani, pasando Calle 14 en el corazón de El Abanico del Departamento de Pocito. Y para contar su historia hay que sumergirnos en los turbulentos años del 2001, con un país abatido por el derrumbe económico, político y social más grande de los últimos tiempos. A modo de ejemplo, este era el escenario que se replicaba en el país: corralito, trueques, deudas, cacerolazos, muertos en las calles por la represión policial, siete presidentes en una semana, piquetes, saqueos, fabricas cerradas, un 50% de la población sumergido en la pobreza, perdida del 40% del poder adquisitivo del salario, caída del PBI en un 30% y la moneda devaluada otro 300%, el "mal menor" de La Alianza y un lema que lo resumía por completo: "Que se vayan todos".
No se trató de una mera crisis económica, sino que se puso en juego la posibilidad de la continuidad del Estado nacional como entidad con capacidad de autogobierno, y muchos organismos populares encontraron en la organización comunitaria o barrial, la forma de hacerle frente a las necesidades más urgentes. Así surgieron roperos comunitarios, merenderos, apoyo escolar, cooperativas de trabajo y pedidos masivos para los barrios más postergados. Fue ese escenario de suma dificultad donde comenzaron a darse las primeras reuniones que más adelante le darían vida a la radio La Lechuza.
Primero con una revista y luego en el 2009 con la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, también conocida como Ley de Medios, La Lechuza se convirtió en la primera radio comunitaria legal de San Juan, sumándose con posterioridad al Foro Argentino de Radios Comunitarias (FARCO).
Y así paso a paso el medio se fue desarrollando y tomando fuerza entre la comunidad del Abanico de Pocito, para convertirse en un espacio vital de información de las luchas y necesidades de la gente, la conformación de la asamblea en contra de la instalación de la megacementera de Loma Negra en el cerro pocitano, las luchas por el agua potable, las denuncias contra la violencia institucional, la pelea contra el machismo y también difundiendo música que muchas veces permanecen en las sombras. Pero por sobre todas las cosas, siendo un medio con la capacidad de ayudar a muchas familias y pibes. Ya que de la misma organización se desprende la escuelita de fútbol "Los Lobitos" y el merendero Diego Armando Maradona, que está muy vinculado a Gimnasia y Esgrima La Plata de Buenos Aires.
Por el terremoto del pasado lunes 18 de enero muchas familias quedaron en la calle o en una situación de vulnerabilidad extrema al perder por completo sus hogares, o de manera parcial al quedar inhabitables por las grietas de las paredes. Lo que significó redoblar los esfuerzos para el equipo que conforman La Lechuza, por más que muchas veces no estén ejerciendo una función al aire propiamente dicho. Personas como María Gómez, Celeste Brizuela, Guillermo Romero, María Gómez, Johana, Melisa y Vanesa Oro, Lorena Muñoz, Patricia Olivera, Vanesa Gómez, Andrés Carrizo y Ceferino Olivera son parte del equipo de sanjuaninxs que trabaja en la radio o en algún aspecto relacionado a las tareas comunitarias del medio. "En la actualidad lo más urgente es conseguir materiales para volver a construir las casas de las familias afectadas y el merendero de la zona, pero cualquier aporte nos suma un montón", sintetiza Ceferino Olivera, que trabaja como voluntario en La Lechuza. A este teléfono te podes comunicar: 2645 70-0429