En 1868 Sarmiento fue electo Presidente de la República Argentina, derrotando en los comicios al federal Urquiza. La presidencia sarmientina se encuentra dentro del proceso de formación y consolidación del Estado Nacional Argentino.
Los puntos claves de la presidencia de Sarmiento
¿Qué ocurría? La nación (a pesar de la victorias militares de Urquiza y Mitre) se encontraba dividida, básicamente entre Buenos Aires y el Interior. Junto con la presidencia de Avellaneda y Roca, se logrará consolidar una unidad nacional y otorgarán al Estado los instrumentos necesarios para mantenerla.
La presidencia de Sarmiento se puede catalogar como reformista y modernizadora. Cuando uno lee detenidamente las políticas implementadas por el sanjuanino es fácil deducir que Sarmiento era un hombre adelantado a sus tiempos. Buscó consolidar el poder y la soberanía del ejecutivo nacional y fortalecer los instrumentos destinados a modernizar la sociedad. Este último punto lo sostuvo sobre tres pilares: Educación, Ciencia y Comunicación.
- Vencer al Desierto: El Estado argentino se encontraba, a su vez, en plena expansión territorial. En ese entonces las distancias eran mucho mayores que en la actualidad. Hoy en día podemos llamar a cualquier parte del país e incluso al exterior por medio de celulares, computadoras, etc. En la segunda mitad del siglo XIX, esto era prácticamente imposible. Sarmiento fomentó la construcción de las líneas de ferrocarril, conectó al país con el resto del mundo gracias al telégrafo con el cable transoceánico e impulsó el servicio postal.
- Educar al Soberano: Como bien se sabe, también impulsó la educación, principalmente en el nivel primario. Consideraba que la educación era el instrumento decisivo para promover el cambio y la modelación de una nueva sociedad. Durante la gestión de Sarmiento se fundaron alrededor de 800 escuelas.
- Razón y Progreso: La fe en la ciencia llevó a Sarmiento a promover políticas estatales de promoción de la investigación y el conocimiento científico. En 1869 fundó en Córdoba la Academia Nacional de Ciencias y Observatorio Nacional, poniendo a la cabeza de la institución al científico alemán Germán Burmeister y al norteamericano Benjamin Gould.
Pero Sarmiento no solo se limitó a estos tópicos. Su espíritu reformador fue más allá. Organizó la realización de la exposición nacional en Córdoba. Una exposición científica al estilo de la de Londres o Nueva York, donde se mostraban los avances en distintos rubros, fue la primera muestra de este tipo en la República. También ordenó la creación del Parque Tres de Febrero, lo que demuestra el lugar que ocupaba la ciudad moderna dentro del ideario de Sarmiento. Si alguno mantiene alguna duda sobre el legado de la gestión de Sarmiento, solamente tiene que observar este parque, más conocido como Bosques de Palermo.
Sinceramente, la política sarmientina es muy amplia para analizar. Verdaderamente el presidente sanjuanino dejó su impronta en la máxima magistratura nacional. Uno de los puntos negativos que podríamos mencionar sobre ella, fue el gasto que demandó realizar todas estas (entre muchas otras) reformas. Gasto que sufrirá Nicolás Avellaneda en su presidencia y en especial con la crisis económica.