Desde que se detectó el brote de coronavirus en San Juan, son siete las víctimas de geriátricos. Con contagios masivos en dos residencias locales, los esfuerzos de Salud Pública están puestos en evitar los contagios en las 14 instituciones habilitadas y al hogar estatal Eva Perón. La mayor parte de los geriátricos dispuso no permitir las visitas, realizarle testeos a los proveedores y en los casos que pudieron, armaron una pared de vidrio para que los abuelos puedan ver a sus parientes a través de este resguardo transparente. Cómo viven los abuelos el aislamiento de sus afectos y la contención que se realiza para que puedan aceptar la realidad que pandemia impuso en todo el mundo.
Geriátricos de San Juan, en la mira: casi todos sin visitas, testeos a proveedores y cambios en la seguridad
En San Juan hay 30 geriátricos -entre habilitados por Salud Pública y en trámite-. La primera medida que se tomó fue prohibir las visitas de familiares. En las instituciones que pudieron invertir, colocaron paredes de vidrio para que los familiares puedan ver a sus seres queridos a través del vidrio. Es que si de algo están seguros es que el virus va a ingresar de afuera, ya sea por parientes, por el personal que trabaja en las instituciones o por los proveedores. Justamente por esa razón, se organizaron testeos masivos para hacerle al personal y también a los proveedores, quienes se ajustan a estrictos protocolos de higiene y descarga.
Todo el personal se somete a rigurosos pasos de desinfección. Los empleados se cambian de ropa, pasan a otro sector en donde se equipan con el ambo, el barbijo, cofia, calzado especial, guantes y antiparras o máscaras. A pesar de estos controles, en San Juan ya hubo dos geriátricos en donde el virus ingresó a través del personal, que mantuvo contacto estrecho con casos positivos de coronavirus.
En cuanto a los proveedores, se dispuso que todas las descargas sean desinfectadas. En el hogar Eva Perón, como cuentan con espacio, los proveedores descargan atrás, en un lugar específicamente acondicionado para ello. Allí dejan todo lo que compra la residencia estatal, los empleados desinfectan cuidadosamente todo con alcohol y lavandina.
El último geriátrico en donde se registraron 43 casos de coronavirus positivos y una víctima fatal atiende a los abuelos afiliados a PAMI. Marzio Meglioli, interventor de PAMI local, dijo que son tres los geriátricos con los que opera la obra social en la provincia y que son 81 los abuelos resguardados allí. Uno de ellos es el San Gabriel, a éste se le suman dos más: el Casa de mis Padres, en donde hay 19 personas y el Miraflores. "En todos los casos se guían por los protocolos de Salud Pública. De igual modo, personal de PAMI hace control de uso de materiales, se controla que el personal use el equipo de protección correspondiente, que lleven barbijo como corresponde. Vamos de sorpresa", indicó.
Los abuelos del San Gabriel todos fueron internados, los más graves en el hospital Rawson, el resto en el Ventura Lloveras, de Sarmiento y en el Giordano, de Albardón.
En el caso del hogar Eva Perón son 115 los residentes, con un promedio de edad que supera los 80 años. Las medidas que se tomaron fueron drásticas: sin visitas y con desinfección constante. Incluso se decidió testear a los proveedores.
Lo más complejo es poder contener a los abuelos en estos momentos de aislamiento. La mayoría comprende, pero extrañan ver a sus hijos, amigos y nietos. Por ello, las brigadas de psicólogos es clave. Aumentaron las consultas y los pedidos de asistencia psicológica en las residencias y para dar respuesta, tuvieron que contratar más personal.
El desafío se da en los geriátricos clandestinos, que trabajan sin ningún tipo de regulación. Allí los abuelos son expuestos a riesgos que nadie puede fiscalizar. Para denunciar un geriátrico clandestino hay que comunicarse con el 4305550 o al 4305819. Es anónimo. Se puede consultar en la dirección de Saneamiento, ubicada en el Centro Cívico, cuales son los geriátricos habilitados para tomar una decisión a la hora de internar a un ser querido.