A través de su recorrido por el mundo, el COVID-19 demostró que una de sus armas más peligrosas es la posibilidad de contagiarse de forma silenciosa hasta llegar a los grupos más vulnerables y ahí causar estragos. Esto tiene que ver con lo que se conocen como casos asintomáticos, que no encienden las alertas hasta que ya es demasiado tarde y se ha producido una gran cantidad de contagios.
Es por esto que los organismos sanitarios del mundo han insistido en que hacer una gran cantidad de testeos revela estos casos y detiene mucho antes y mejor las posibilidades de contagio. Pero cuando la enfermedad está en un lugar, hacer este testeo "preventivo" es más difícil. Los esfuerzos se concentran en buscar entre los que son sospechosos.
San Juan, desde esta semana y gracias a la baja cantidad de casos y su protocolo de aislamiento de las personas que viaja, avanzó una vez más en esta búsqueda preventiva fundamental. Es que desde el lunes empezará lo que se denomina la "búsqueda activa de casos sospechosos", según anunciaron desde el Gobierno de San Juan.
Hasta el momento en la provincia se realizaban los estudios sólo a los que ya consideraban casos sospechosos, pero ahora los irán a buscar. Hasta el momento, se han realizado más de 2000 testeos a personas que llegaron a la provincia, a razón de 58 por día.
A partir del 18 de mayo, en la provincia no sólo se le harán test a los recién llegados, a las personas con contacto con casos sospechosos y a enfermos de neumonia, sino que también irán a personas sanas pero que por sus actividades están más expuestos. Esto significa que realizarán hisopados a los siguientes ciudadanos:
Transportistas de carga de mercaderías, petróleo y combustible y sus familias.
personas en contextos de encierro pertenecientes a residencias geriátricas.
Penitenciaría.
Personas de los mercados de abastecimiento de los departamentos de Rawson y Capital.
