Eran las 4 de la madrugada del 3 de agosto de 2008 cuando un pibe llamado Tomas Gómez Centurión regresaba a su casa en Zonda. Venía manejando fuerte y estaba a nada de llegar a la casa de su papá, pero nunca lo hizo. Faltando tan solo unos pocos metros chocó contra un árbol y recuperó la conciencia cuando estaba en el hospital todo entubado.
El sanjuanino que burló la muerte y revivió con el arte
“Tenía 17 años y estaba en un lugar donde se respiraba muerte. Estuve 10 días en San Juan, me operaron, pasé por varias cosas y un día me dijeron ´ahora no vas a caminar´, pero en 20 años tal vez sí, y eso fue peor”, recordó Tomas sobre un hecho que sucedió hace 12 años pero que sigue presente, con recuerdos fugaces y recurrentes que en esta oportunidad se tradujeron en arte.
Desde entonces el camino que comenzó a recorrer Tomas tuvo una mezcla de esperanza y oscuridad. Esperanza de levantarse de una silla de ruedas y caminar, de tocar el pasto con los pies y correr como cuando jugaba de 7 al futbol con sus amigos. Pero esa vida nunca llegó y la esperanza se tiñó de penumbra y un deseo de destrucción que lo embargó durante largas noches.
“Yo siempre me aferré a la idea de que iba a poder caminar y en cierta forma me puse en pausa para vivir. Hasta que un día dejé de esperar, de invertir en ese deseo de destrucción y aceptar que esta era mi vida”, dice el músico al empezar a explicar las razones detrás de su ópera prima. “Hay movimiento en la oscuridad”, un disco se estrenó en todas las plataformas digitales este año.
El álbum tiene 7 canciones que "surge de la necesidad imperiosa de buscar un cambio y dejar de hacerme el boludo con lo que me pasaba. De salir de esa oscuridad donde yo estaba inmerso tapándola a más no poder”, cuenta sobre sus largas noches de alcohol y otros vicios, que se convirtieron en semanas, meses y años pero que logró superar.
En realidad, estas canciones son parte de una larga lista de composiciones que no fueron presentadas en sociedad. “En total son 14 temas, pero el número 7 me representa en esto que trato de contar. El 7 era el número que siempre elegía cuando jugaba al futbol y es lo que más extraño de cuando caminaba, por eso me parecía importante que fueran 7 canciones. En si podría haber metido un par de temas más, pero este es un número que me representa”, detalló el músico que preparó el material mayormente en Buenos Aires y una parte en San Juan.
En este camino un reconocido guitarrista, cantante y compositor argentino fue vital para la construcción del disco. Se trata de Edgardo Cardozo, de 52 años, quien fue el maestro de Tomas por dos años en Buenos Aires. “Cuando empecé a estudiar con él empecé a laburar una forma distinta de componer que antes no había podido sacar. Incluso eran varios los temas que tenía armados con los otros proyectos que formé parte, pero por alguna que otra razón nunca los sacaba”, dijo el guitarrista y compositor sanjuanino.
Así fue que en febrero del 2019 empezó a grabar el disco con el productor Maximiliano Morales, quien más adelante fue uno de los principales artífices de “Hay movimiento en la oscuridad” junto a ocho artistas más. Ellos son Damián Gagliardi, que hizo el mastering, Lucía Santilli, que fue la percusionista, Paula Guillen, que estuvo en la batería, Coni Fabiani en clarinete, Gastón Artigas, que grabó flauta traversa y saxo desde México, Alejandro Rezk, los saxos y Lucía Díaz y Josefina Fernández, que grabaron los coros. Además, el productor Maxi Morales fue el arreglador, grabó bajos y guitarras eléctricas.