Todos los caminos conducían a Circunvalación y, el ahora conocido, conector sur cuando llegaba la noche. Las parejas jóvenes que querían pasar una noche distinta y alegre. El auto bar era el sitio indicado para compartir un momento de intimidad.
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SUSCRIBITETodos los caminos conducían a Circunvalación y, el ahora conocido, conector sur cuando llegaba la noche. Las parejas jóvenes que querían pasar una noche distinta y alegre. El auto bar era el sitio indicado para compartir un momento de intimidad.
El mozo venía y dejaba la carta. Un lomo y cerveza era el menú más pedido porque se podía comer mientras pasaba la película. En medio de la filmación las cortinas cercaban el auto y la pasión era la protagonista absoluta del vehículo.
Tanto fue el furor que la mayoría de los autos ni sabían cuál era la obra cinematográfica que pasaban porque el deseo sexual era el único motivo para estar en el lugar. Durante 10 años fue el boom de todas las salidas nocturnas. Sin embargo, de un día para el otro tuvo que cerrar porque los dueños no le eran rentable como épocas anteriores.
En la actualidad está deshabitado y nadie quiere alquilarlo. El lugar lleva más de 20 años vació y ningún interesado mostró algún interés por el predio. Lo que fueron lo recuerdan con mucha nostalgia recordando alguna que otra picardía cometida con su pareja o saliente porque para entrar al auto bar no hacía falta tener una relación formal sino ganas de pasarla bien.
