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lunes 23 de marzo de 2026

En busca de la desconexión

Un viaje al origen: el turismo experimental en San Juan

Quienes se atreven a dejar de lado el agite de la ciudad y los aparatos tecnológicos, encuentran una puerta hacia lo desconocido. A lo primitivo del ser humano.
Por Pablo Amado

Cada persona tiene sus gustos y formas a la hora de descomprimir el estrés de la ciudad y la rutina del trabajo. Por lo general es la tranquilidad del campo y la naturaleza lo que atrapa a quienes buscan un cable a tierra. Las formas para desconectarse son múltiples y variadas, y ciertas personas no se conforman con llevarse a su casa unas cuantas selfies que acrediten que estuvieron ahí; sino una experiencia para toda la vida.

Estas son algunas de las construcciones que se pueden aprender a hacer (Archivo Tiempo de San Juan)

Algunos especialistas de la salud dicen que tener memorias placenteras y valiosas puede ser terapéutico. Que nos sirven como recordatorio de que las cosas no son tan terribles como pueden parecer. Y que la felicidad se conecta con nuestra habilidad de disfrutar las experiencias en el momento. De esto se trata gran parte el turismo experimental que ocurre en algunos lugares de San Juan y que te mostramos en la siguiente nota.

No es raro encontrarse un grupo de llamas pastando mientras uno va paseando (Archivo).

Uno de estos destinos es en Iglesia en la zona del Jarillal de la localidad de las Flores, donde una familia trabaja en brindar no solo un servicio de cabañas sino una experiencia en bioconstrucción, trabajando con materiales como barro, paja y arcilla. Rodeado de las míticas montañas, caballos, llamas y hasta un cerdito mascota que anda suelto por el paisaje simulando ser un perro.

Los paseos en bicicleta son la excusa perfecta para disfrutar de los atardeceres iglesianos.

Cuando estás en el lugar entendés que el adobe no es material más, y que muchas veces se lo asocia de manera errónea a la pobreza o a un elemento débil en la construcción. Pero en realidad sus virtudes y beneficios están poco explotados. “El adobe está estigmatizado, es el mejor elemento para la construcción, es fresco en verano y caliente en invierno, en Mendoza incluso se lo está usando como material resistente a los sismos” afirma Antonio Iacopino constructor de este tipo de viviendas. 

Aquí están asistiendo al nacimiento de una llama.

Iacopino y su familia son quienes atienden “La Comarca del Jarillal” y como algunos recordaran en publicaciones anteriores de Tiempo de San Juan, son un grupo de entusiastas y constructores de sueños que llegaron a nuestra provincia desde Chicago Estados Unidos; en busca de poder cumplir el sueño de ser autosuficientes. Hoy ese sueño se extiende a difundir un modo de vida donde “buscamos volver a la fuente, a conectarnos con nuestra parte más primitiva, a poder entender que para tener nuestra casa y alimentarnos no necesitamos más que nuestras manos” afirma Iacopino y agrega que “hoy en día es una locura que exista gente que se pase una vida alquilando y nunca pueda tener una casa propia, esto no tiene que ser así. Por eso buscamos lograr un sentimiento de apoderamiento cuando uno logra construir su propio hogar” sostiene.

Este tipo de turismo es cada vez mayor en otras partes del mundo.

Con esto “el turista viene y participa en este proceso de construcción se lleva la idea de querer construir casas que son de adobe pero son muy funcionales, con una estética moderna” afirma Antonio que además de constructor es profesor de inglés en Rodeo, donde no solo trabaja en la enseñanza de idiomas sino también de los valores de autosuficiencia.

Las construcciones se realizan con los elementos del lugar.

Las construcciones que pueden aprender a hacer los turistas tienen características fascinantes. No usan luz artificial de día por las grandes ventanas, son frescas en verano y cálidas en invierno. Debido a un sistema solar pasivo con ambientes abiertos y paredes gruesas de adobe que interactúan con la humedad y la temperatura haciendo climas por demás agradables. En esta edición anterior del diario te invitamos a revivir un informe sobre este tipo de construcción.

Los conocimientos autosustentables son la base en el turismo de experiencia. 

Este turismo claramente no es para todos. Empezando con que Las Flores no es el típico lugar donde uno va a recorrer vidrieras por las noches como si estuviera en Mar del Plata, o de ir a jugar a un casino algún fichin mientras se toma un trago frio; tampoco hay televisores en los cuartos y hasta hace muy poco no había Wifi. Aquí lo que existe es una desconexión con nuestra dependencia a la tecnología y una reflexión concreta al camino de la autosuficiencia, donde todo es posible solo con la ayuda de nuestras manos.

 

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