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Foto histórica: Pasado, presente y futuro del obispado sanjuanino, con el Papa

En horas del mediodía, monseñor Jorge Lozano presidió la misa en la Basílica San Juan de Letrán. Leé su mensaje.
miércoles, 15 de mayo de 2019 · 20:55

Monseñor Jorge Lozano ofició hoy la Santa Misa en la Basílica San Juan de Letrán, perteneciente al Vaticano, en la diócesis romana.

Concelebraron con él obispos de todo el país.

En la ocasión estuvieron presentes el anterior Obispo de Cuyo, Alfonso Delgado, el mismo lozano, y su recién nombrado ayudante, el Padre Carlos Domínguez.

El mensaje de Lozano:

Queridos hermanos obispos:

Como parte de nuestro itinerario espiritual y pastoral compartimos esta tarde la Eucaristía en esta “Archibasílica Papal del Santísimo Salvador del Mundo y de los Santos Juan Bautista y Juan Evangelista en Letrán" cuyo título honorífico le consigna como “Madre y cabeza de todas las Iglesias de la ciudad de Roma y de toda la tierra".

Fue construida en las primeras décadas del siglo IV, y es el Templo más antiguo del culto público del cristianismo. Estos lugares Santos nos predican por medio de su arquitectura, su belleza y su historia.

Terminado el tiempo de la persecución los cristianos dejaban el refugio y anonimato de las catacumbas, la clandestinidad, el esconderse, los lugares reducidos y conocidos sólo por unos pocos, la humildad y debilidad de la minoría amenazada.

Lo público le permitió de repente expresar la fe con el testimonio del arte y la belleza. Se celebraron en el bautisterio vecino los primeros bautismos numerosos. Después de los primeros siglos siguientes a la Pascua del Salvador, se dabacomienzo a una nueva etapa.

Como en cada tiempo, la Iglesia hizo un discernimiento de las respuestas que debía dar, no siempre acertando.

Equivocó cuando buscó más el brillo del poder que la luz de la Verdad. El calor de la comodidad de ser mayoría más que el ardor misionero. El servilismo ante los fuertes más que el servicio a los pobres. Ser parte de las ambiciones económicas expansionistas más que el amor a Dios.

Esas tentaciones no son lejanas. Con ropaje diverso golpean la puerta de la mediocridad para entrar en cada momento con su aire viciado de mundanidad.

No estamos en un museo, no nosotros, pastores sucesores de los Apóstoles, testigos de los sufrimientos de Cristo Jesús y de la obra del Resucitado.

En estos tiempos muchos acuden aquí como turistas o admiradores de la obra estética y arquitectónica. Nosotros estamos como peregrinos. A aquellos visitar este lugar no les compromete. A nosotros sí.

También estamos hoy en un cambio de época que nos exige un discernimiento acerca de nuestra vida personal y comunitaria. Podemos equivocarnos (como otras veces ha sucedido a lo largo de la historia). Pero si nos confiamos plenamente en la Palabra y el Espíritu Santo contamos con la asistencia que necesitamos para ser fieles a Dios amando profundamente nuestro tiempo.

Contemplamos la vida de los Santos Juan Bautista y Juan Evangelista, renovemos la alegría de ser discípulos misioneros del Resucitado.

 

 

 

 

 

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