Las curiosidades y los asombrosos números del megarescate de mascotas
Cientos de familias fueron trasladadas a una casa digna y junto con ellos fueron sus mascotas, que en algunas ocasiones hasta triplicaba en cantidad. Muchos también vivirán en una nueva casa y no serán abandonados, la iniciativa que tenía un grupo de 20 jóvenes.
Finalmente y tras varios días de trabajo, se realizó el megarescate de mascotas en el asentamiento David Chávez. El total más de 600 familias dejaron de vivir en la villa más grande de San Juan pero esta vez no se fueron solos, si no junto con sus mascotas.
Todo fue gracias al trabajo de un grupo de 20 personas, proteccionistas de animales, que desde la semana pasada vienen trabajando para que todos tomaran conciencia y que así como se iban ellos, también se tenían que llevar sus mascotas, que no solo son perros y gatos, si no también patos, patos, gallinas, pajaros, conejos, entre otros.
La cantidad de animales, en la gran mayoría de los vecinos, era menor, pero no faltaba aquella familia que tenía en su cuidado a más de 30 gatos (según dijeron los jóvenes de la OPRA SJ – Programa Provincial para la Tenencia Responsable de Animales) y hasta otros que tenían más 10 perros ya adultos.
Familia cargando en la camioneta de Ambiente sus 12 perros.
La diversidad es diferente, y se encontró todo tipo de animal; después de los perros y gatos, las liebres y los conejos fueron los protagonistas, al igual que los pájaros, pero también no faltaron las personas con criadores de gallinas y hasta que se animó a hacerse cargo de un pato.
El consentimiento fue total, y solo 10 perros habían sido rescatados por abandono, a diferencia de lo que ocurrió hace unos años, que se erradicó una villa de grandes dimensiones y todos los animales fueron abandonados y muchos murieron ahí.
Esta vez la gente pensó y salvó a sus animales
La OPRA San Juan es la responsable, que junto con la Secretaria de Ambiente y alrededor de 15 civiles colaboradores, trabajan hace semanas en el lugar para que todo salga de la mejor forma, una de las jóvenes responsables de este trabajo, dijo: “Es un delito dejar abandonado un animal del que uno es dueño y no lo admite. Le dijimos a todos que hicieran lo posible para que se llevaran sus animales, y todos tomaron conciencia”.