En el Garraham

La milagrosa historia de Jeremías, el niño que vio ángeles después de su operación

Tiene un tumor en el cerebro y hace días hizo un video en el que pedía conocer a Tévez. Los visos milagrosos de su proceso.
viernes, 27 de abril de 2018 · 11:48

Jeremías procede del hebreo ירמיהו y significa «Dios pone orden». Este Jeremías, un cauceterito de 10 años, es muy creyente, será por eso que cuando despertó de su primera operación en el cerebro (le quitaron el 98 % de un tumor) en el Hospital Garraham, le dijo a su papá que había un señor sonriente parado atrás y después le dijo que los angelitos le echaban aire con sus alas.

“Yo temblaba y lloraba cuando me dijo eso. Me dijo ‘papi ¿estas parado o sentado? ¿Quién es el señor que está atrás tuyo?’. Yo le decía no lo veo, me di vuelta y no había nadie, pero Jera me decía: ‘papa te ha puesto la mano en el hombro y sonríe’. Después movía las manitos en el aire como si quisiera atrapar algo y le pregunté qué hacía y me respondió: ‘los angelitos me echan aire y los quiero atrapar, mirá como brillan’, me dijo. Entonces yo lloraba y entró la enfermera y me preguntó que me pasaba y le conté lo que me dijo Jera y ella me dijo: ‘no llore, es una bendición de Dios, por algo se llama Jeremías el nene’”, contó el papá de Jere, Elio Espinoza.

Jeremías se hizo famoso esta semana porque subió al Facebook un video contando que le pasaba y que quería conocer a su ídolo, Carlitos Tévez. “Hay una señora, Ana Manrique, de una ONG, Agapao, que siempre están en el hospital dando asistencia a la gente y ellos fueron los primeros que se movieron para que esto llegue a quien tenga que llegar para que él pueda conocer a su ídolo. Estamos muy agradecidos con ellos”, dijo Elio.

Hoy, Jere está bien, realizando un tratamiento con una droga especial y estará internado por lo menos hasta mediados de mayo. Pero todo el proceso fue muy duro, sobre todo para un nene de su edad. Pero si algo sorprende a todos, incluso a los médicos del Garraham, es la fuerza y la fe de Jeremías.

“Después de la primera operación (2015), que duró 12 horas, él salió despierto del quirófano, no lo entubaron ni le hicieron transfusión, el médico me dijo que pocos chicos salen así. Después tuvo algunas complicaciones, estuvo convulsionando 4 horas por una baja de sodio y tuvo a todos los médicos encima porque acá es así, pasa algo y al instante están todos y son muy amables desde el que limpia hasta el neurocirujano que lo operó. Tuvo trombosis en las piernas, no podía caminar, quedó ciego, y un día entré a la sala y me dijo ‘papá tengo una sorpresa, recuperé la vista’. En realidad sólo puede ver con un ojo y un 50 %. Él me dijo ‘papá es mala educación estar con gorra en el hospital, sacate la gorra’, y era una prueba de que me estaba viendo. Muchas promesas hicimos por mi hijo, primero a la Difunta Correa y después a San Expedito porque él es muy devoto de San Expedito”, relató el papá.

Otra vez lo médicos lo salvaron al evitar que los coágulos que se le habían formado le llegaran al corazón y a los pulmones y para eso tuvieron que hacerle una nueva operación.

“Tratamos de cumplirle todos los deseos porque él es un niño muy bueno, respetuoso, inteligente, educado y maduro, hablar con él es como hablar con un adulto", relató el padre.

Elio vuelve hoy a San Juan con el más chico de sus hijos, Yutiel de 3 años; y Carla de 6 años está con su tía acá, ella es la más compañera de Jere.

Elio es chapista y plomero, pero también trabajó de vigilancia. Reciben ayuda de Salud Pública para poder viajar a Buenos Aires, pero cuando las autorizaciones no llegan a tiempo, piden créditos, venden empanadas, más plata que aporta la familia, compran los pasajes en colectivo y viajan para no perder el turno en el hospital.

“El tumor no se lo pudieron sacar todo, sacaron 98 % porque ese 2 % no podían tocar. Es benigno pero actúa como si fuera maligno porque crece, y en un año creció 2 %. Entonces los controles son varias veces al año. El médico me dijo que de todos los niños que le tocó operar, Jere es el que siempre está fuerte, con ganas de vivir, y eso es muy importante. Esto que hacen ahora es para darle una mejor calidad de vida, 'para eso trabajamos' me dijo el doctor, Acá los médicos son un amor”.

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