Darwin recibió al grupo de vetranos con sol radiante a pesar de que el día había amanecido muy frío y de que llovió durante gran parte del viaje. Para llegar, había que recorrer 78 kilómetros, que son los que separan el cementerio de Puerto Argentino.
Darwin: El reencuentro con su hermano, muerto en la guerra
Fue Stella Marys Montaño la primera en bajar al llegar. Como apurada caminó hasta la puerta del cemeterio, estaba ansiosa, probablemente no durmió en toda la noche. Los compañeros la ayudaron a buscar la tumba, hasta que se escuchó una voz decir 'acá Stella'. Ella llegó al lugar y comenzó a llorar, derramó las lágrimas contenidas durante tanto tiempo. "Por fin hermanito', expresó con la voz quebrada. Sacó la imagen de Agustín, envolvió la cruz con una bandera y se arrodilló frente a la tumba a llorarlo. Así se quedó por varios minutos. Después desplegó una carta que ella misma le había escrito y la leyó en voz alta. Los presentes la escucharon en silencio. Hincada en el suelo se abrazó a la cruz y le habló, le dijo que si madre le enviaba un Rosario que acomodó prolijamente.
Luego de acompañar a la única familiar de un caído en combate, cada uno de los veteranos recorrió el cementerio buscando a sus compañeros de posición para despedirlos.
Hugo Perea colgó los 160 rosarios que traía en las tumbas, para honrar a los compañeros de combate.
Cuando todos habían recorrido el cementerio se realizó un pequeño acto donde cantaron el himno y la marcha de Malvinas, lo que se cerró con un ¡Viva la Patria! y un aplauso. Después Adolfo Rojo habló desde lo profundo de su corazón agradeciendo a los soldados que ofrecieron su vida hasta el límite de lo posible, a quienes lo acompañaban y a aquellos que les brindaron la oportunidad de volver a la tierra por la que lucharon.
Fue una tarde en la que el celeste y blanco de las banderas se confundió con los idénticos colores del cielo. A uno de los integrantes de la comitiva se le escuchó decir 'no podemos desplegar banderas en otro lado, pero todos en este lugar deben ver esos colores a diario" ...cuanta verdad. Hoy todos lloraron en el cementerio, ese pedacito de tierra que parece ser el único sobre el que se tiene soberanía.
Ahí estan parte de nuestros muertos, los que pudieron ser identificados y los que aún no tienen nombre y son 'soldados sólo conocidos por Dios' de los que su madre ni siquiera sabe dónde ni cómo murieron. La tristeza embragó a los presentes y la imagen de la guerra se hizo presente una vez más. La delegación se fue en silencio.