La Fundación Abril festejará 20 años de vida el año próximo y en toda su historia se dedicó a una sola cosa: ayudar a los niños y jóvenes con discapacidad. La dedicación de su fundadora y de sus 40 ayudantes convierten a la esta fundación en un ejemplo a seguir. Esta clínica de rehabilitación se encargó desde que se fundó en 1999 en ayudar a los padres con sus hijos y a luchar por la inclusión.
Fundación Abril, casi 20 años de vida sólo para entregar amor a los niños
A María Carlina Giandinotto, desde que era adolescente le gustaron los niños, y cuando terminó el secundario decidió irse a estudiar a Córdoba, Educación Especial, y apenas se recibió, en 1999, creó la “Fundación Abril”, en calle Mitre, Capital. Desde ese momento no paró. “Mi amor por ellos es inmenso, lo son todo para mí” dijo Carlina, con una sonrisa y viendo atenta a un nene.
La fundación no sólo se quedó con esa pequeña clínica, ahora cuenta con dos centros de rehabilitación, una escuela para el aprendizaje de todos los chicos y una granja donde los pequeños y adolescente practican diferentes técnicas de granja o equino terapia.
Además no es lo único que hacen, las profesoras aprovechan cada momento con los chicos y no dejan que ni un día tengan libre, hacen pequeñas fiestas, se divierten en diferentes espacios verdes, hacen obras de teatro, hasta en el verano se toman el tiempo y organizan una colonia donde pasan todas la vacaciones juntos.
Los chicos coparon el salón. El pelotero estuvo lleno de niños en todo su recorrido, que empieza a nivel de suelo, pasan por cerca del techo, se deslizan por una rampa para colgarse en una soga y pegarse un piletazo en un mar de pelotitas. Así lo disfrutaron, sin límites pero con la mirada atenta de sus docentes y también de los padres.
La familia Morales acompaña a su hija Emily. Ella no hizo excepción de ningún juego. Anduvo por el pelotero, la cancha de fútbol y las maromas de plásticos. Sus padres no dejan de elogiar el acompañamiento y el amor que tienen los profesionales por su hija y por el resto de chicos que acuden a la Fundación.
Pedro Morales también cuida a su hijo mientras recorre el pelotero, cuando termina va y juegan al fútbol. Pedro dijo: “Es una comunidad muy integral la que tienen en Abril, nosotros vamos a estar hasta fin de año y esperemos estar el próximo. Los chicos reciben contención y ayuda en distintos ámbitos, inclusive hasta en el plano escolar”.
“Ahora hicimos estos juegos para los más pequeños, para que se diviertan y que toda la gente vea que ellos también se pueden divertir en lugares así” comentó María Carlina, sobre la discriminación que algunas veces sus niños saben tener en los salones de juegos infantiles. “Esto es gratis y lo hago para que disfruten los nenes y ayudar a sus padres que tanto trabajo hacen día a día” expresó.
Carlina no se olvidó de sus colegas y los alagó, diciendo: “Sin ellos no puedo hacer nada, son un sostén gigante, están todo el día y minuto a minuto con ellos, son increíbles”.
La sonrisa en los niños, padres y profesionales no se esfumó en ningún momento y disfrutaron a pleno de una tarde de juegos. “Solo quiero lo mejor para ellos y lucharé para que sean incluidos” terminó diciendo María Carlina Giandinotto.