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miércoles 15 de abril de 2026

Repercusiones

El avión caído aún impacta en el barrio y se convirtió en “atracción turística”

La gente llega en todo momento con el celular en la mano para hacerse selfies al lado del avión fumigador caído. La Villa Paolini revolucionada.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Agostina Montaño

 

Llegan en motos, autos y bicicletas, se sacan fotos, las mandan, todo parece indicar que el avión fumigador que cayó en la Villa Paolini, Pocito, es la nueva atracción turística del departamento.

Un accidente aéreo que podría haber terminado en una terrible desgracia es el centro de atención en un barrio convulsionado donde los vecinos dicen que ahora "cuando escuchamos pasar los aviones nos asustamos”.

Un kiosco es el protagonista menos pensado del accidente porque quedó en el medio de un corte de Gendarmería que no permite a nadie pasar dentro del perímetro marcado por la Policía.

 

 
 

 

"Todos estos días que tengo cerrado y no puedo abrir espero que alguien venga a hacerse cargo”, cuenta Rodrigo López hijo de la kiosquera.

Es que justo en esa esquina donde cayó el avión Piper PA-25 Pawnee, en calle Granaderos y Pasaje Argentino, hay un kiosco que se salvó de milagro. El cierre de ese comercio justo el día en que cayó la aeronave contribuyó, indirectamente, para que no hubiesen víctimas fatales.

Porque en el kiosco de los López suele haber largas colas de gente esperando para comprar, como el cualquier almacén de barrio. Pero ese día, su dueña, salió a hacer diligencias y no había nadie en la puerta del negocio.

"Es un milagro”, dicen algunos vecinos, mientras otros agradecen la destreza del piloto, Carlos Labado y aseguran que "lo hizo revotar en el techo de la escuela para no herir a nadie”.

Parte del tren de aterrizaje del avión quedó en el techo de la escuela Rabindranath Tagore. De hecho una de las hipótesis es que Labado quiso aterrizar en el patio del establecimiento educativo.

Los niños llegan en malón, arriba de sus bicis y otros en los hombros de sus padres que los traen a ver el avión estrellado.

 

 

 

"Dale, si no te va a pasar nada, no tengas miedo”, le dice una nena a su hermanita menor que no quiere acercarse demasiado.

Los autos paran en la esquina de Pasaje Argentino y Granaderos, nada más que a sacar fotos y los niños están entusiasmados.

 

 

 

Gonzalo, fue un testigo presencial del accidente y dice que ya vio "las ruedas del avión que quedaron en el techo de la escuela”.

"Nos subimos al techo para ver las ruedas” cuenta Lucas. "Pucha, como no se cayó en la escuela así no teníamos clases nunca más”, dice Pablo.

En medio de los curiosos aparece Juan Bustelo, piloto de la gobernación que examina el lugar donde cayó la aeronave y aprovecha para alejar a los menores que quieren agarrar todo.

 

 
 

 

"¡Pts, pts! No toque nada”, le dice Bustelo a uno de los nenes que toman partes del motor.

Según cuentan los vecinos de la Villa Paolini en la tarde la cantidad de gente que pasa a ver el avión aumenta y "hasta vienen de otros departamentos”.

RODRIGO LÓPEZ EL KIOSQUERO QUE SE SALVÓ DE MILAGRO

 

 

 

El avión fumigador cayó en un árbol en la puerta del kiosco de la madre de Rodrigo. El joven cuenta que no estaba en su casa el día del accidente pero que lo llamaron por teléfono.

"Se cayó un avión arriba de tu casa”, asegura que le dijeron. "Después más tarde me explicaron que a mi casa no le había pasado nada y me quedé más tranquilo”, agrega.

El negocio está cerrado porque los vecinos no pueden pasar por esa cuadra cortada por Gendarmería.

"No estaba, había salido al centro a hacer cosas con mi señora y mi hijo, me avisaron los vecinos. Espero que alguien se haga cargo de estos días que tengo que tener cerrado”, dice.


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