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martes 7 de abril de 2026

INFORME ESPECIAL

De Talacasto a “La City” porteña, dos muertes polémicas: ¿dolo eventual o legítima defensa?

Por Gustavo Martínez Puga
Por Redacción Tiempo de San Juan


La muerte absurda de dos personas instaló nuevamente la vieja polémica del uso de armas en manos de civiles. A nivel nacional fue el resonado caso ocurrido en "La City” porteña, en la que un abogado y ex oficial mayor del Ejército Argentino le tiró a dos motochorros y mató a un cerrajero que pasaba por el lugar. En la provincia el caso fue tierra adentro: en el paraje Talacasto el padre de una reconocida ciclista murió de un tiro disparado por el dueño del lugar cuando se bajó a pedir nafta en horas de la madrugada.

¿Homicidio o legítima defensa? Son figuras penales encontradas y en ambos casos los hechos que se puedan probar serán claves para determinar la responsabilidad penal de los dos homicidas, el comerciante sanjuanino Luis Lescano (48), quien mató a Alberto Alejandro Mallea (45); y el abogado, financista y ex militar porteño Silvio Guillermo Martinero (45), quien mató al cerrajero uruguayo Daniel De Negris (56).

¿Qué es el dolo eventual en el homicidio? "La figura del homicidio simple con dolo eventual en el Derecho Penal se aplica cuando la Justicia determina que una persona tuvo que haberse representado que con una determinada acción podía ocasionar una muerte y pese a prever el resultado, continuó con su accionar y no hizo nada para evitarlo”, dice una de las definiciones académicas. La pena es de 8 a 25 años de prisión.

¿Qué es la legítima defensa? "El que obrare en defensa propia o de sus derechos, siempre que concurrieren las siguientes circunstancias: a) Agresión ilegítima; b) Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla; c) Falta de provocación suficiente por parte del que se defiende”, dice el artículo 34, inciso seis, del Código Penal Argentino. Esa figura penal no es punible.

Ambos casos tienen situaciones que pueden admitir una u otra postura.

En el caso local, el abogado defensor César Jofré intentará probar ante el juez Benedicto Correa que Luis Lescano actuó "en legítima defensa”. Y tiene una serie de argumentos: "Eran las cuatro de la madrugada y el negocio cerró a las once de la noche; estaba alterado porque hacía poco le habían robado 100.000 pesos en máquinas; a metros de donde estaban las personas que él creyó ladrones dormían sus hijos de 18 y 16 años; y hay una manguera y un recipiente color azul que vamos a usar como prueba para demostrar que efectivamente le robaron combustible. De lo contrario, ¿cómo se explica que las personas se pararon a pedir combustible porque habían entrado en reserva en el vehículo y después resulta que sí llegaron hasta Albardón, que está a 20 kilómetros y es lo más cercano a Talacasto?”.

Para el abogado Jofré, el caso de su cliente es muy distinto al ocurrido en "La City” porteña: "En el parador Talacasto no hay a quién pedir ayuda porque es una zona inhóspita; las personas que se detuvieron estaban en la oscuridad de la noche, por lo que mi cliente no sabía si estaban o no armados ni siquiera pudo ubicarlos con precisión a la hora del disparo; y mi cliente creo que disparó una sola vez”.

Otra diferencia entre el caso de Talacasto y el de "La City” porteña es el del permiso para las armas.

Luis Lescano no tenía permiso ni de tenencia ni de portación de armas: "Él no sabe de armas. Tenía esas tres (un revólver, una carabina –arma de guerra que usa para la cacería- y un rifle calibre 22) que les dejaron unos tipos que se habían parado a tomar y no llevaban dinero. Se las dejaron hasta que volvieran con la plata y no volvieron más”, afirma el abogado Jofré.

Por ahora todo indica que el juez Correa no cree mucho esa versión. Le imputó a Lescano "homicidio simple en concurso con tenencia ilegal de armas”.

El juez Correa tuvo en cuenta que la bala con el revólver calibre 32 que disparó Lescano impactó en la zona del costado izquierdo del tórax, lo que deja en evidencia que no disparó para espantar a quienes creía ladrones, sino que lo hizo al torso y debió haberse configurado el peligro de matar a una persona.

En el caso de la City Porteña, el abogado Martinero sostiene que le disparó a los "motochorros” porque le habían puesto un arma en la cintura cuando lo amedrentaron para robarle una mochila con 50.000 dólares.

La reacción quedó registrada en las cámaras de seguridad de los negocios de la calle San Martín al 500, a las nueve de la mañana, donde una multitud de personas transitan a diario.

En las filmaciones se ve claramente cómo el abogado Martinero dispara entre cinco y siete veces con la clara intención de matar a los ladrones que escapaban en una moto.

Una de esas balas impactó por la espalda al cerrajero De Negris, quien murió tirado en la vereda.

Para colmo, las cámaras muestran la frialdad del abogado Martinero, quien pasa dos veces por el costado del cuerpo malherido del cerrajero y no se conmueve al ver que lo había herido de muerte, preocupándose más por la fuga con su dinero que por la vida con la que terminaba de atentar.

Como el juez sanjuanino Correa, también el juez porteño Luis Zelaya, del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción N° 13, le imputó al abogado Martinero "homicidio simple con dolo eventual”.

 

 

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