Juan Manuel Ávila (21) recibió en su casa, junto a sus padres Daniel y Graciela, a Tiempo de San Juan. La situación por la que pasó en su trabajo afectó a sus padres tanto como a él, al punto de que el joven renunció al puesto laboral que tanto le gustaba y ahora está dispuesto junto a su familia a ir hasta el fondo contra el hombre que lo habría hostigado por su condición sexual.
¿Discriminación en Mc Donalds?
Un chico terminó presentando la renuncia tras sufrir un presunto maltrato por parte de un gerente del local de la cadena internacional de venta de hamburguesas y pasar por situaciones de estrés, nerviosismo y angustia debido a su condición sexual. Por Ana Paula Zegaib
Juan Manuel es homosexual, su familia lo sabe y lo apoya, pero desde siempre sintió que ésta condición no era del agrado de su jefe, quien todo el tiempo lo hostigó con diferentes asuntos en la cotidianeidad del trabajo.
“Siempre me persiguió con el tema del uniforme, me decía que lo use más suelto, más grande, porque yo usaba camisas mas entalladas”, relató. Juan Manuel es de contextura delgada, pero contó y hasta mostró que en una oportunidad su jefe le dio un uniforme varios talles más grandes que el suyo.
Además de esto, su madre contó que en varias oportunidades su hijo regresó llorando a su casa tras algún episodio sufrido en el trabajo. “Un día Juan se tropezó, cayó al suelo y el tipo (por el gerente) le dijo que ahora lo iban a tener que ‘recoger’ todos”, contó conmovida Graciela.
El joven asegura además que sus compañeros han escuchado de la propia boca del gerente que “Juan Manuel no va a pasar de ‘entrenador’ nunca”, haciendo referencia a que no ascendería de puesto, siendo que el joven es un empleado de los más antiguos, que ha sido y que se destaca por ser responsable y puntilloso con su trabajo.
Por otro lado, el muchacho asegura que tanto él como otros empleados sienten una permanente observación en cuanto a la vida personal por parte del gerente. “Nos mira el Facebook, se fija qué hacemos o pregunta a todos sobre la elección sexual de los otros”, declaró.
Juan Manuel dice haber hablado con el gerente varias veces, planteándole el sinsentido de los pedidos que éste le hace sobre el uniforme y sobre los referidos a su condición sexual. La respuesta siempre fue la misma: “Son órdenes que vienen de Mendoza”, asegura Juan Manuel.
“He tenido gastritis, malestar, he pasado estados de nervios que me hicieron bajar de peso y cada día se me hacía más difícil ir a trabajar. Ahora no quiero volver, quiero estar lejos de ahí”, asegura. El joven dijo además que “si seguía así iba a llegar el día que me iban a encontrar colgado del ventilador”, haciendo referencia al punto depresivo en el que se sintió.
Juan Manuel no resistió más la tortura en la que se le transformó el ir a trabajar y, con el apoyo de sus padres, envió el telegrama de despido el martes 8 de abril último, en el que dice puntualmente que “renuncia por la permanente discriminación por parte de P. G. T. R.”.
Además él, junto a sus padres, ya fueron asesorados en el INADI y pretenden llevar a cabo la denuncia a través de éste instituto una vez que reciban la respuesta del telegrama. “Diga lo que diga la respuesta, vamos a ir contra este sujeto que ha afectado y mucho a mi hijo”, dijo Daniel, el papá.
Juan Manuel y su familia dicen que no buscaran dinero, sino que pretenden que se haga justicia en la empresa. “Si mi hijo se fue de un trabajo que le gustaba, él también va a tener que irse”, dijo tajante el papá.
El primer paso en la vida del joven a partir de ahora será buscar otro trabajo, terminar sus estudios de peluquería y maquillaje y ponerse bien anímicamente de la mano de un psicólogo.
Los pasos en el INADI
Mauricio Maturana, abogado de INADI San Juan, explicó cómo son los pasos a seguir: “El primer paso en INADI es presentar la denuncia. A partir de allí se inicia una investigación que busca comprobar si existió un prejuicio discriminatorio que generó un acto discriminatorio. Acto discriminatorio se le llama a la situación donde ha sido vulnerado un derecho del denunciante, y se diferencia de las prácticas sociales discriminatorias que son las que permanentemente se ven en frases desafortunadas, pero en las que no se llega a vulnerar ningún derecho”.
La Ley
La ley 23.592 se refiere los actos u omisiones discriminatorios determinados por motivos tales como raza, religión, nacionalidad, ideología, opinión política o gremial, sexo, posición económica, condición social o caracteres físicos.
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