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domingo 26 de abril de 2026

Fotos inéditas

Américo Carmona: El artista de la luz

A cinco meses de su fallecimiento, su familia proyecta reunir su obra en un libro y en una exposición. Sus fotos cuentan su pasión por su San Juan y su talento absoluto en el manejo de la imagen. Por Viviana Pastor.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Viviana Pastor

En blanco y negro primero, luego en color, los paisajes de San Juan en las fotos gigantes de Américo Carmona son inconfundibles e inundan edificios públicos, hoteles y casas particulares de sanjuaninos, cordobeses, porteños y hasta de algunos extranjeros.

A cinco meses de su fallecimiento, la familia de Américo está proyectando hacer realidad el sueño del artista de la luz y publicar un libro con sus mejores fotos, muchas de ellas inéditas.

La colección también se llevará a una exposición y a una página web creada para Américo, que contendrá su historia y su trabajo. “Era un tipo con un ojo increíble, un artista con un humor muy ácido, tenía una ironía fina para contestar y por momentos muy cínico. Era un gran observador”, dijo César Carmona, hijo de Miguel Yolando, hermano de Américo. Ellos son quienes están detrás de este homenaje póstumo al fotógrafo.

Américo nació en 1924, falleció a los 89 y se llevó los secretos de su profesión, como el retocado de fotos en el mismo negativo, o la realización del ensamble de cámaras en los aviones que él mismo piloteaba para sacar fotos aéreas de la provincia. El tomó las primeras imágenes desde el aire del autódromo de Zonda, por ejemplo. Siempre fiel a sus extraordinarias Hasselblad.

Pero son también históricas sus fotos de parrales, de uvas, de paisajes de Ischigualasto.
Aunque sus fotos más famosas son de la urbanización y del agreste paisaje sanjuanino, también fue un gran profesional en la foto social, pero él no iba a los eventos sino que llevaba a la gente, matrimonios, cumpleañeras, etc., hasta su estudio para lograr una toma perfectamente estudiada de luz. Se hizo especialista en retratos y se dio el placer de fotografiar a casi todos los últimos gobernadores de la provincia, incluido José Luis Gioja.

Trabajó unos años en Córdoba y fue el fotógrafo de Ramón Mestre cuando fue intendente y luego gobernador. Allá realizó algunas exposiciones y fue cuando vio su obra la dueña de la cadena de hoteles Sheraton, quien lo contrató para exponer sus fotos en sus edificios distribuidos en el mundo entero. Así fue como las fotos de Américo fueron compradas por empresarios y embajadores de muchos países.

En esta vidriera internacional, conoció sus fotos quien sería presidente de México, José López Portillo, quien se enamoró de su trabajo y se lo llevó a México como fotógrafo de la presidencia. La esposa del Presidente tenía bocio y le pidieron a Américo que retocara su imagen para las fotos oficiales. Allá, Américo manejó toda la imagen presidencia, e hizo una escuela para enseñar el oficio a muchos mexicanos e incluso con contactos con los profesionales de la Casa Blanca, en EEUU.

Américo medía 1,90 metros, tenía el pelo blanco canoso, y era muy apuesto, sobresalía en todos lados, por eso él mismo fue protagonista de fotos comerciales a pedido de otros realizadores y hasta intervino en algunas películas en aquel país. En México conoció a grandes figuras del cine y la política y tomó muchas fotos del mundial ’86 que ganó Argentina y que nunca se habían mostrado hasta ahora.

Volvió en la década del ’90 y se instaló en Córdoba. Pero era un enamorado de San Juan y volvió a su provincia. Américo tuvo tres hijos de su primer matrimonio y uno de su segundo. Su familia tiene entre positivos y negativos un archivo de 200.000 fotos, y en ellos, mucha historia para contar.
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