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jueves 23 de abril de 2026

Los altavoces del deporte

Tadeo: Religión, pasión y folclore del ciclismo

José Carlos Rufino lleva 50 años conduciendo el coche guía en cada una de las carreras de bicicleta que se hacen en la provincia. Es toda una institución en ese deporte.
Por Redacción Tiempo de San Juan
Pasión por la locución. Amor por el ciclismo y su entorno. Devoción por San Judas Tadeo y una larga tradición familiar encierra en sí esa movilidad que en cada fecha del calendario ciclístico, sea de ruta o pista, relata los finales de etapa o de especialidad en un velódromo. Si hay ciclismo seguro el público asistente se informa por los equipos amplificadores de José Carlos Rufino, el Negro para los amantes de uno de los deportes más populares de la provincia.
 
La movilidad con los altavoces y tapizada de publicidad es una imagen característica antes, durante y después de la competencia. Desde ella se escucha la vos ronca de Rufino que llama a los ciclistas a firmar las planillas, que indica cual es el recorrido de la prueba, la lista de premios y el horario de largada.
 
Cuando los corredores echan a rodar marcha delante de todos narrando a los que están a la vera del camino si hay escapados y quiénes son. En la llegada relata con absoluta precisión el momento supremo del embalaje final.
 
Después, la conformación del podio y la entrega de premios.
 
La inclinación por la locución éste hombre de 77 años la lleva consigo desde su juventud. Comenzó a gozarla en los partidos de fútbol de Atenas de Pocito, continuó en club Talacasto, hoy Deportivo Angaco, y recaló en el ciclismo casi por casualidad. "Fui a ver una carrera y me sorprendí cuando vi que no estaba en la llegada el locutor. Ocurre que era policía y estaba acuartelado. Entonces vino don Antonio Aniceto Ruiz, el dueño de la publicidad, y me pidió que le diera una mano. Le dije, usted haga la llegada porque de bicicletas lo único que sé es que tienen dos ruedas. Y como los avisadores eran casi los mismos que los que yo tenía se los publicité de memoria”, cuenta Rufino. "Cuando terminó la carrera, en el almuerzo y delante de todos me pidió que fuera su socio”. Desde ahí no hay carrera en la que no esté presente.
 
Parte de la religión
 
"Ruíz, que era el dueño de la publicidad le puso Tadeo porque era devoto de San Judas Tadeo. Pero mire lo que son las cosas, Después cambió de religión y se transformó en pastor evangelista. Pero ya se había retirado por enfermedad y yo le había comprado todos los equipos, hasta con el título, todo hecho con escribano y abogado”, relata para explicar el porqué de la denominación de Tadeo.
Aunque no se considera un ferviente creyente narra que "cada 28 de octubre, día del santo, voy con mi camioneta a la iglesia que está frente a la Plaza de Santa Lucía, instalo los equipos tal cual lo hago en las carreras, los enciendo y sin emitir sonido, rezo y le rindo homenaje, aunque ya no le hago la procesión porque hubo un cura que me trató muy mal”, confía.
 
La pasión
 
Esa inclinación por la locución fue heredada por sus dos hijos. "Guillermo, el más chico, a las 6 de la mañana cuando me levantaba para ir a las carreras ya estaba esperándome al lado del amplificador para ir conmigo. Me acompañó desde chiquito hasta que cuando tenía 17 años vino Américo Vargas y me lo pidió para que le manejara el móvil. Estábamos en la Vuelta Juvenil de San Juan que largaba y terminaba en la Difunta Correa. Se me dio por poner Radio Sarmiento y lo escuché a Guille pasando la clasificación. Américo me había engañado porque lo quería para que relatara. Así empezó Guille”, cuenta con orgullo.
 
José Carlos, su hijo mayor, empezó después. "Un día le dije que si me podía acompañar porque el chofer no pudo ir. Ahí arrancó y ahora conoce los reglamentos al dedillo. Todos los tiempos que él saca van directamente a la fotocopiadora para ser entregados a los planilleros y al periodismo”.
 
El folclore
 
Todo el mundo conoce al Negro Rufino porque además le da el toque distintivo al ciclismo. Entre cada aviso publicitario o servicio para la caravana incorpora una cuota de humor. Aparecen los chistes, los dichos y los infaltables y ocurrentes sobrenombres y apodos para ciclistas, dirigentes y acompañantes. Siempre hay una ocurrencia a flor de labios para amenizar las, a veces, tediosas jornadas ciclísticas. Por supuesto, tiene su propio slogan: JO. CAR Tadeo Promociones, los altavoces del deporte.


A la par de los tiempos
 
Actualmente Rufino tiene todo montado en un vehículo utilitario, pero antes pasó por otros como una camioneta, un Ford Falcón o un Renault Dufini. En su casa tiene acondicionada una habitación para compaginar y editar toda la publicidad que es previamente grabada. "Hemos ido adaptándonos a los tiempos porque ahora hacemos todo con computadora”, expresa.

La herencia
 
José Carlos hijo, y Guillermo siguieron sus pasos, pero la tradición promete extenderse todavía más allá en el tiempo. Guillermo David, el pequeño de 8 años cuyo progenitor es Guillermo, ya se anima a los relatos apasionados de ciclismo para prolongar esa mezcla de religión, pasión y folclore del ciclismo.

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