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jueves 30 de abril de 2026

Amistad internacional

Polito, el amigo mundial

El trabajo de su padre provocó que el secundario lo hiciera en Rusia, donde entabló lazos amistosos con personas de diferentes latitudes del planeta. Jorge Balmaceda Bucci.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Jorge Balmaceda Bucci

“Ya perdí la cuenta de los países en dónde tengo amigos”, así de claro se mostró desde el inicio de la nota Leopoldo ‘Polito’ Bravo, heredero de una emblemática familia sanjuanina y dueño de un tesoro de amistades que se extiende por todo el planisferio.

En 2002, su padre Leopoldo ‘Polo’ Bravo fue designado Agregado Financiero de la Embajada de la República Argentina ante la Federación de Rusia y allí, con el resto de la familia, marchó Polito. Con 12 años, este fanático hincha de Boca Juniors y Sportivo Desamparados empezó su etapa de secundario en suelo moscovita y fue en la Escuela 110 donde inició su cosecha de amigos. Se trataba de una escuela pública y ahí también acudían los hijos de diplomáticos de otras nacionalidades. “Yo al principio no entendía nada de nada, por eso a los primeros que me acerqué fue a los chicos latinoamericanos, españoles y italianos. Después de un tiempo ya fui entendiendo más ruso y el grupo de amigos se agrandó con gente de ahí y también con belgas, australianos, japoneses, alemanes, árabes, un pibe de Guinea Ecuatorial, otro de India, uno de Mongolia y otros que seguramente me estoy dejando fuera”, comentó Polito, quien confesó que recuerda con mucho cariño aquellos años y “lo mejor de todo es que mantengo contacto con la mayoría de ellos”.

En suelo ruso las actividades que compartía con sus amigos, más allá de asistir al colegio, solían desenvolverse a causa del frío en lugares cerrados. Salidas a boliches y reuniones para ver partidos de fútbol fueron las más comunes, pero hubo una, a cielo abierto, que Polito tiene muy presente porque también la disfrutó con su papá. “Teníamos un equipo de fútbol y mi viejo era el entrenador. No sabía mucho, pero él le ponía onda”, afirmó entre risas antes de agregar: “Mi viejo era tan diplomático que cuando hacía el primer cambio me sacaba a mí para que los otros chicos no fueran a pensar que tenía favoritismo por ser su hijo”.

Al terminar la secundaria y compartir con sus compañeros la cena de egresados –“fue media rara porque hasta jugamos a la carrera de embolsados, pero nos divertimos muchísimo”-, Polito estudió Buenos Aires y Londres, ciudades que le brindaron nuevos puñados de amistades y sumaron más conocimiento internacional a su persona.

Ya instalado en San Juan, el tercero de cuatro hermanos recuperó los viejos compinches que había dejado antes de su mudanza a Rusia. Entre ellos figura Pedro Sousa, “un amigazo que conocí en el primario. Él es de Buenos Aires, pero su padre vino a trabajar a San Juan y nos hicimos como hermanos. Una vez, cuando yo estaba en Moscú, viajó a visitarme por un mes y se terminó quedando seis. No se quería volver”.

Además de cruzar los dedos desde ya para no tener problema a la hora de saludar a todos sus amigos que viven fuera de San Juan el próximo 20 de julio, Polito ya tiene más que confirmado su itinerario para celebrar tal importante fecha en suelo provincial. “Seguramente nos juntaremos a comer una punta de espalda rellena. Es lo que venimos haciendo en los últimos años. Somos más o menos unos quince, entre chicos y chicas, y entre todos nos repartimos la tarea. Aunque generalmente somos los varones los que cargamos con todo, desde las compras hasta la limpieza post-asado”, apuntó con tono gracioso este estudiante de Abogacía, quien entre chiste y chiste dejó por demás claro que sus amigos, los de acá y los de allá, ocupan un lugar importante en su vida.
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