¿Investigarán el patrimonio de los suegros de Graffigna?
El fiscal Mallea ya pidió en el jury que investiguen a los dos por otro delito, el de falso testimonio en dos causas. Cómo los introdujo Graffigna y la increíble admisión del cuestionado juez Macchi. Quedó flotando cómo pudieron adquirir un inmueble de $500.000 siendo jubilados.
Por Gustavo Martínez Puga
Esa duda fue sembrada por el Fiscal General subrogante, Eduardo Mallea, en el jury al suspendido juez Carlos Macchi, quien junto al Fiscal de Estado, Guillermo De Sanctis, pidieron la destitución –además de agregarlo a la investigación penal- del magistrado del Quinto Juzgado Civil por entender que obró con mala conducta y faltó a los deberes de funcionario en la tramitación de cinco causas de expropiaciones en las que se vio escandalosamente beneficiado el abogado Graffigna.
La respuesta al interrogante quedó en manos de la Justicia sanjuanina, si es que se decide a investigar el patrimonio de los suegros del abogado Graffigna, procesado penalmente como el líder de una asociación ilícita que se habría organizado para saquear las arcas del Estado provincial mediante causas de expropiaciones.
El matrimonio de los suegros de Graffigna está conformado por Juan Luis Palana y Elsie Zavalla. Ambos son jubilados, ella como docente. Según consta en la foja 130 de la causa Yanzón de Graffigna, son casados en primeras nupcias, dice en un boleto de venta certificado por la escribana María Isabel Carchano, procesada por la estafa a la Caja MOB.
Ese boleto se hizo por la venta de una casa antisísmica que hizo Elsie Zavalla a un hombre llamado Mauro Rodríguez el 12 de noviembre de 2003. Allí figura que Juan Luis Palana dio su consentimiento conyugal para esa venta. Por esa venta Elsie Zavalla percibió 35.000 pesos.
Cinco años después, el matrimonio de jubilados adquirió un inmueble en 500.000 pesos. Esa casa está ubicada en la calle General Paz al 2233 Oeste, en el barrio Nuevo del Bono, Capital. La casa la había puesto a la venta un matrimonio que se había divorciado y la operación se hizo mediante la escribanía Olguín.
Aquí es donde la justicia debería investigar si la negociación entre las partes fue protagonizada por el matrimonio de Palana y Zavalla o fue liderada por el abogado Graffigna, tal como quedó flotando la sospecha.
¿Cuál sería la irregularidad? De acuerdo a la duda que se instaló en el jury, de esa operación inmobiliaria podría desprenderse si Graffigna puso o no el dinero. Y, si lo hizo, si podría ser una devolución de favores por el testimonio que Pala y Zavalla dieron en dos causas de expropiaciones en los que Graffigna ganó litigios millonarios.
Y es aquí donde los suegros del abogado quedaron más comprometidos legalmente. Es que el Fiscal General subrogante, Mallea, pidió al jury el pase a la justicia penal de las actuaciones para que investiguen por falso testimonio a Palana y a Zavalla.
¿Por qué? Porque en el jury se probó que Graffigna los presentó y ellos atestiguaron cosas irreales.
Por ejemplo, en la causa Ruiz Guillermo, por la que Graffigna cobró 23 millones de pesos, Elsie Zavalla atestiguó que había mejoras en el terreno expropiado que luego se probó que nunca existieron.
Y en la causa Herrería, la veredita de la calle Paula A. de Sarmiento por la que Graffigna pretendió cobrar 1,8 millones de pesos y la Corte lo frenó, el suegro del abogado, Juan Luis Palana atestiguó que allí había cosas inexistentes que elevaron la tasación de la expropiación.
¿Cómo pudo haber presentado Graffigna a Palana y a Zavalla como testigos si son suegros? Según fuentes de la megacausa, lo hizo argumentando que, legalmente no son sus suegros: es que Graffigna no está casado legalmente con la hija de Palana y Zavalla. Incluso, en los datos personales Graffigna aparece como soltero.
Y aquí el juez Macchi cometió otro error, al menos ante el sentido común: si bien legalmente Graffigna no está casado con la hija de Palana y Zavalla, convive con ella, tiene dos hijas y son pareja desde hace años. Lo más parecido que se conozca a una relación conyugal, por lo que era una obviedad enorme -lo que un juez no puede permitir- que iban a dar su testimonio a favor de una demanda millonaria contra el Estado provincial.
La confusa renuncia de la defensa
Los alegatos siempre fueron el momento más esperado en el juicio político al juez Carlos Macchi, porque es cuando los acusadores y la defensa exponen sus argumentos sobre sus posturas ante el Jurado.
Dentro de esa instancia, el derecho a réplica también es clave porque es cuando las partes deben contrarrestar los argumentos del contario. Y fue ahí cuando se produjo una sorpresa que generó confusión en el jury: cuando la defensa del juez, a cargo de Guillermo Toranzo y Carlos Emiliano Macchi (hijo del juez), tenían que replicar el listado de argumentos en las acusaciones de los dos fiscales, Toranzo se bajó y dijo que renunciaban al derecho a réplica.
Habían acordado con el Jurado que ambos fiscales iban realizar sus alegatos y que después la defensa iba a tener el derecho a réplica. Pero eso no se cumplió.
El jury sigue este lunes, con los alegatos de la defensa del juez Macchi, donde se espera conocer los motivos que pueden llegar a tener para pedir que el magistrado siga conservando sus fueros.
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